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La experiencia del dolor — Psico-K

Las categorías más ampliamente utilizadas han sido realizadas en relación a la duración del cuadro. Esto es, a la distinción entre dolor agudo y dolor crónico, que muestran características diferenciales de importante repercusión clínica. Las manifestaciones de los cuadros del dolor agudo guardan una estrecha relación con la lesión orgánica experimentada. Aquí existe una alteración física diagnosticable que explica las dolencias de la persona y su duración es previsible, en la mayoría de los casos, además de responder bien a los tratamientos convencionales. No es así en el dolor crónico. Éste tiene una duración mayor a seis meses y no responde bien a tratamientos convencionales. Por ejemplo: cefaleas, lumbalgias, neuralgias, dolor neoplásico, fibromialgia, and many others. Cabe mencionar que un cuadro de dolor agudo incrementa la posibilidad de tornarse en crónico si se prolonga el uso de fármacos y conductas de evitación ya sean físicas o sociales.

Debido a las repercusiones en la vida del paciente y su entorno es muy necesario incorporar un tratamiento psicológico. Basta pensar en que la persona que lo padece ya ha visitado multitud de especialistas, que no logran dar con lo que tiene. Ya está cansada. Sus expectativas de mejora se van debilitando y así su estado de ánimo. Es por ello que suelen aparecer cuadros depresivos y ansiosos que en muchas ocasiones, les requiere incorporar tratamientos psiquiátricos. Por si fuera poco, suelen aparecer otras áreas alteradas como el sueño o las relaciones sociales. ¿Qué pasa?, que se reducen las actividades placenteras incluyendo aquellas que tienen que ver con su apoyo social, aumentando así la queja y la posibilidad de adquirir estrategias adecuadas de afrontamiento del dolor. Todo esto mantiene y agrava aún más el problema.

Proceso de evaluación del dolor e instrumentos

Tanto el diagnóstico como el tratamiento dependen fundamentalmente de una evaluación exhaustiva, detallada y multicomponente, mediante diversos instrumentos de medida. Para cubrir una evaluación más conductual del dolor crónico se suelen utilizar:

  • Entrevista

  • Auto-observación y auto-registro (Dentro de los más utilizados tenemos las escalas de medidas (numéricas, verbales o análogo-visuales) que informan de sus parámetros y nos permiten contrastar su tratamiento.

  • Cuestionarios (El cuestionario de dolor de McGill (Melzack, 1975) es uno de los más utilizados, basado en la “Teoría de la Puerta”de Melzack, está diseñado para facilitar un índice de dolor para cada una de sus three dimensiones (sensorial-discriminativo; motivacional-afectivo y cognitivo-evaluativo). Sin embargo, la versión española con mejores características psicométricas es la de Lázaro, Bosch, Torrubia y Baños realizada en 1994.

  • Registros psicofisiológicos. Se recomienda especialmente en los casos de cefaleas y lumbalgias y hemos de plantear el entrenamiento en biofeedback como parta del tratamiento.

No se precisa hacer uso de todos estos, es más, se recomienda no abusar calibrando la relación coste-beneficio (en tiempo y molestias) y no olvidar la información médica. Además, una historia completa del dolor debe abordar aspectos relevantes como: 

La percepción que tiene el paciente de su propio dolor (descripción de su curso, duración, intensidad, frecuencia y localización). Esto nos ayudará a configurar el alcance del cuadro mediante información muy relevante. 

Los factores que desencadenan, aumentan o disminuyen la tolerancia al dolor (discusiones familiares, el aumento de preocupaciones, las vacaciones, tener relaciones sexuales, and many others.). Hay que intentar determinar las variaciones tanto en intensidad como en frecuencia, es decir, sus relaciones funcionales. 

Las consecuencias del dolor, es decir, hasta qué puntos los problemas actuales interfieren en la vida del paciente alterándola.

Las formas de afrontamiento, ósea, las estrategias que ha realizado el paciente voluntariamente como modo para reducir su dolor. Entre ellas, resaltar tratamientos anteriores que ha llevado a cabo y su grado de efectividad, el uso del alcohol u otro tipo de drogas psicoactivas. 

Las conductas de dolor, es decir, las expresiones que sugieren la presencia del dolor, pueden ser verbales, a través de quejas o petición de analgésicos, o no verbales como ciertas expresiones faciales o gestos. Hay que valorarlos ya que contribuyen como factores mantenedores. 

La presencia de trastornos psiquiátricos, así como el perfil de respuesta que recibe la persona aquejada por parte de su entorno social, y la historia laboral. 

La motivación del paciente ante una intervención psicológica, que tendrá en cuenta el contenido de sus pensamientos y actitudes acerca del dolor. 

 

Tratamiento del dolor crónico

El tratamiento psicológico se ciñe, por el momento, al dolor crónico. Ya que, en basic los recursos médicos y farmacológicos son suficientemente eficaces para el abordaje del dolor agudo, dadas las características comentadas anteriormente.

El tratamiento tiende a los siguientes objetivos:

  • Proporcionar información sobre los factores que disparan, aumentan o disminuyen la experiencia de dolor, así como distintas estrategias de afrontamiento (psicoeducación)

  • Aumentar la actividad física hasta un nivel adecuado

  • Reducir la medicación referente al problema del dolor, incorporando otras técnicas de relajación y/respiración

  • Aumentar la capacidad de afrontar las tareas de la vida cotidiana, entrenando distintas habilidades tales como; la solución de problemas, la asertividad y/o la gestión de emociones

  • Mejorar las relaciones interpersonales no permitiendo que el dolor se convierta en la base de su comunicación

  • Reducir las conductas del dolor

  • Modificar la atención centrada en el dolor en sí mismo

El yoga, las terapias cognitivo-conductuales, los antidepresivos, la estimulación cerebral profunda (DBS) y la simpatectomía son cinco opciones propuestas en la revista Scientific American, para tratar el dolor crónico con evidencia empírica. 

Ahora, para finalizar, os queremos proporcionar una invaluable recurso de libre acceso elaborado por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, conocida por sus siglas en inglés IASP (International Association for The Study of Pain)Es una guía bastante completa que nos ayudará a manejar mejor el dolor, sobre todo en aquellos con bajos recursos. Esperamos que os sea de gran utilidad.

DescargarGuía para el Manejo del Dolor en Condiciones de Bajos Recursos

Por Karemi Rodríguez Batista para Psyciencia

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¿Cómo afrontar el chantaje emocional?

A todos nos ha pasado escuchar en más de una vez “Si me quisieras, lo harías”, “me harás mucho daño si me dejas”, “que sí… que lo hago todo mal yo siempre, ¡ay, que desgraciada soy!” y demás frases de por el estilo, dichas por familiares, amigos y pareja.

Si cuando un ser querido quiere que hagamos algo que no queremos pero nos hace sentirnos culpables por no hacerlo quizás estamos ante un caso de chantaje emocional, algo a lo que le debemos poner freno ya.

A continuación vamos a entender un poco más qué es lo que hacen los manipuladores emocionales para, así, saber cómo afrontar el chantaje emocional.

¿Cómo afrontar el chantaje emocional?

El chantaje emocional se puede definir como el acto de management más o menos sutil de una persona a otra hecho en forma de violencia psicológica. Normalmente, quien ejerce este tipo de violencia emocional es un ser querido, como una madre, un hermano, la novia, el marido o incluso amigos de confianza. El chantajista emocional se vale de diferentes acciones para tratar de controlar el comportamiento de su víctima, sin permitirle elegir una opción que beneficie a los dos y, si no le hace caso, habrá consecuencias.

Amenazas, intimidación, hacerse la víctima o criticar duramente a la persona a la cual trata de manipular son solo algunas de las técnicas de las que se valen los chantajistas emocionales para conseguir sus propósitos, siempre a costa de la salud psychological y estabilidad emocional de sus víctimas. Afortunadamente, existe todo tipo de estrategias que nos permiten hacer frente a este tipo de situaciones.

¿Cómo detectar a un chantajista emocional?

El chantajista emocional se vale de todo tipo de artimañas para conseguir lo que se propone en su víctima. Intenta e insiste en hacer que su víctima, sea la pareja, un amigo o un acquainted cualquiera, haga lo que él o ella desea, aunque esto ponga en un compromiso a la víctima. No le deja otra opción y, en un ejercicio de profundo egoísmo y falta de empatía, el manipulador solo se centra en conseguir lo que se propone, sin ver el maltrato psicológico que está ejerciendo.

No podemos enfrentarnos a un chantajista emocional sin antes detectarlo, y a continuación veremos algunas de las conductas y situaciones propias que se dan en un episodio de chantaje emocional.

1. Exigencias injustas e insaciables

Como comentábamos, los chantajistas emocionales suelen tener exigencias que atentan contra las necesidades, deseos y derechos de su víctima. No les importa cuántas veces la víctima haya satisfecho sus egoístas demandas: no se dan por satisfechos.

2. Pesados e insistentes

Si quiere que le hagamos algún favor, el chantajista no va a dejar de insistir. Se mantiene firme en sus deseos, aunque nos haga perder el tiempo y la salud y, si le decimos que no pensamos como él o ella o que no queremos hacer lo que nos cube, nos dará auténtica guerra hasta que nos cansemos y cedamos en sus deseos.

Si no obedecemos lo que nos cube son varias las respuestas emocionales que puede manifestar, aunque la mayoría serán de decepción y enfado. Se pondrá a llorar, discutirá, reclamará y hará todo tipo de acciones desagradables para que seamos nosotros quienes nos bajemos del burro.

3. Tergiversan las palabras

El manipulador es un especialista en tergiversar las palabras cuando no quiere asumir la responsabilidad. Si queremos defender nuestros derechos y le decimos que no nos parece justo lo que nos pide asumirá, automáticamente, el rol de víctima“ (¡las víctimas somos nosotros!) e intentará hacernos recordar todo lo malo que le hemos hecho. Puede ser cierto lo que nos recrimine, pero desde luego no es argumento como para que vulneremos nuestros propios derechos para satisfacerle.

4. Amenaza con consecuencias

Aunque no siempre son amenazas directas, todo chantajista emocional advierte con que van a darse consecuencias negativas si no le obedecemos. Pueden exagerar las consecuencias de una decisión exagerada, amenazando con todo el dolor y sufrimiento que sentirá o que nosotros mismos también viviremos. Puede amenazar incluso con no dirigirnos la palabra por una auténtica banalidad.

5. Subestiman los problemas de los demás

Al manipulador no le interesan los problemas de su víctima, por muy graves que sean. Como se considera el centro del mundo sus problemas están por delante de los nuestros. Si intentamos compartir con ella algún mal trago por el que estemos pasando nos hará caso omiso e intentará desviar la atención hacia sus supuestos problemas, por muy banales y estúpidos que sean. Sus problemas se añaden a los nuestros.

6. Conocen nuestros puntos débiles

El chantajista es un hábil lector emocional, conoce los puntos débiles de su víctima y mete el dedo en la llaga. No es empático pero desde luego sabe usar muy bien nuestras emociones, usándolas en su propio beneficio y tratando de manipularnos.

Puede decirnos cosas como que somos sus salvadores y que, si no le hacemos caso, le estará condenando a sufrir mucho. También puede hacer lo contrario, decirnos que somos unos inútiles y malas personas y que ya se esperaba que no le ayudaríamos. Cualquier punto débil le vale para manipularnos.

7. Prepotentes y rígidos

Siempre quieren llevar la razón y se molestan mucho cuando les aconsejan o les llevan la contraria: se lo toman como un ataque private. En su mundo psychological ellos son siempre los que están en lo cierto y a la mínima que alguien los contradiga lo interpretan como que insultan a su inteligencia.

Como contraataque se esfuerzan en anular la opinión del otro o, incluso, pueden hacernos comentarios insinuando que somos nosotros los equivocados, por ejemplo “que sí, que lo hago todo mal, que no soy capaz de hacer nada, tú en cambio eres el perfecto” aunque solo le hayamos criticado de forma respetuosa y educada.

8. Cambian de humor con facilidad

Los manipuladores emocionales cambian de humor con extrema rapidez, dado que utilizan esta expresión de emociones según el contexto, de acuerdo con sus intereses. En un momento pueden mostrarse felices y satisfechos y, en absolutamente anda de tiempo, empiezan a llorar, se enfadan o gritan. Si las cosas no salen como quieren, se aseguran de ser lo más irruptivos posibles para que puedan lograr tener el management de la situación.

9. Te hacen sentirte culpable

Si nos resistimos a las demandas del chantajista es muy possible que haga todo lo posible para hacer sentirnos culpables. Nos dirá que nunca le ayudamos, que somos malas personas, que por una cosa que nos pide le decimos que no y demás falsedades. Son mentiras todas ellas porque no es la primera vez que nos pide algo y, nosotros, como manipulados que somos hemos caído en su trampa.

¿Cómo protegernos de este tipo de manipulación?

Cuando entramos en un círculo de chantaje emocional nos va a costar mucho salir de él, pero no debemos rendirnos porque sí se puede. Eso sí, vamos a necesitar tener las cosas claras y esforzarnos en caer en las egoístas y absurdas demandas de nuestro manipulador. Solo teniendo la cabeza fría y bien centrada en nuestro objetivo de priorizar nuestros derechos por delante de los caprichos de quien cube ser un ser querido podremos liberarnos de su insistencia tirana.

Antes de aprender a cómo protegernos del chantaje emocional debemos tener claro que la persona que lo ejerce normalmente lo hace porque tiene miedo a perdernos algo que, irónicamente, está estropeando la relación. La manipulación emocional suele esconder temor al abandono, expresión de inseguridad private y poca confianza en uno mismo. Teniendo en cuenta esto no nos debemos ablandar: por muy mal que lo haya pasado esto no justifica el daño que nos está haciendo.

Debemos evitar culparnos, puesto que es el arma principal del manipulador. El chantajista emocional hace que sintamos culpa para explotar nuestras debilidades y conseguir lo que quiere. Es en cierta manera comprensible que nos sintamos culpables al no satisfacer sus deseos, pero antes de darle más vueltas debemos hacer una reflexión: si satisfacemos sus demandas, ¿vulneramos nuestros derechos? ¿Es injustificado lo que pide? Si la respuesta a esto es sí entonces no tenemos ningún motivo para sentirnos mal por no hacerle caso.

Otra forma de hacerle frente es centrar la atención en el manipulador. Puede parecer contraproducente y, de hecho, da la sensación de que estamos cayendo en su chantaje, pero es el arma ideally suited para hacer que la situación se vuelva en su contra. Escuchando lo que nos pide y, poco a poco, desplazando el foco de atención hacia su persona podremos hacer que reflexione acerca lo justas que son sus demandas. Si comprende que se está pasando es possible que recapacite y nos deje en paz.

Podemos usar el tiempo a nuestro favor cuando el chantajista emocional nos haga peticiones poco razonables. Es común que nos pida un compromiso inmediato porque sabe que, si reflexionamos con la mente fría y con tiempo, no cederemos en su petición. Por eso una buena estrategia es desconcertarle diciéndo que nos lo pensaremos. Tomémonos nuestro tiempo para evaluar los professionals y los contras y, si podemos, confiar en que se olvidará de su absurda petición.

Es elementary aprender es ser asertivo y adquirir la sana habilidad de decir claramente “No”. Uno de nuestros derechos fundamentales es ponernos a nosotros mismos por delante de los demás, siempre y cuando eso no implique hacerles daño. Si nos pide algo y no lo queremos hacer diciéndole educada, amable pero claramente “No” es la mejor manera. Naturalmente, al principio nos hará todo lo que un chantajista emocional hace en esta situación pero, de repetírselo en otras ocasiones habrá un momento en que se cansará y dejaremos de ser su víctima.

Por último, si es de los que nos amenaza con “no lo hagas, tú mismo, atente a las consecuencias” vamos a desconcertarlo diciéndole que las esperamos. Debemos demostrarle que no le tenemos miedo a lo que pueda pasar y que, si tiene que pasar algo, siempre y cuando no sea terriblemente grave, que suceda y ya.

También, si nos insiste con las supuestas consecuencias negativas de no obedecerle basta con preguntarle cuáles son esas consecuencias. En muchas ocasiones ni ellos mismos las saben y, cuando los ponemos contra la espada y la pared, ven que han perdido su poder.

Resumen

El chantaje emocional, por muy leve que sea, es maltrato psicológico. No deberíamos hacerlo ni tampoco deberíamos tolerar que nos lo hagan. Si nuestra pareja, amigos o familiares nos piden cosas que, en caso de no querer hacerlas, nos hacen sentirnos culpables, nos amenazan con unas supuestas terribles consecuencias o destacan lo malo que hemos hecho otras veces nos están haciendo daño. Somos víctimas de un maltrato psicológico al que debemos ponerle fin.

Es por medio de las diferentes estrategias que hemos comentado que podremos romper el círculo vicioso del chantaje emocional. Con determinación, teniendo las cosas claras y sabiendo decir “no” podemos hacer que la persona que tan insistentemente nos ha hablado de sus problemas y ha ignorado los nuestros se dé cuenta de lo abusadora que ha sido. Otras, lamentablemente, nunca se darán cuenta, ya sea por tener un trastorno psychological que se lo impide o porque realmente son malas personas. En ese caso lo mejor será romper la relación y salvarse de su tóxica influencia.

Referencias bibliográficas:

  • DeGue, S. y DiLillo, D. (2005). “You’d should you cherished me”: Towards an improved conceptual and etiological understanding of nonphysical male sexual coercion. Aggression and Violent Conduct, 10, 513-532.
  • Muñoz-Rivas, M.J., Graña, J.L., O’Leary, Ok.D., y González, P. (2007). Bodily and psychological aggression in relationship relationships in Spanish college college students. Psicothema, 19, 102-107.

— Nahum Montagud Rubio to psicologiaymente.com

Alexitimia ¿Emocionalmente tontos?

La alexitimia se outline como la incapacidad para identificar y describir los sentimientos propios y ajenos. El término está formado por la unión de dos palabras griegas que juntas significan algo así como «falta de palabras para la expresión emocional».

Es un término relativamente nuevo, introducido en el ámbito psiquiátrico por Peter Sifneos en 1973, para describir ciertas características clínicas observadas entre pacientes con trastornos psicosomáticos.

Las características principales de la alexitimia son una marcada disfunción en la conciencia emocional, el apego social y la relación interpersonal, además de una baja o nula comprensión de los sentimientos, síntomas y motivaciones.

Aunque los individuos con alexitimia muestran las respuestas físicas típicas asociadas con las emociones, como lágrimas, mariposas en el estómago o un aumento del ritmo cardíaco, son incapaces de reconocer estas respuestas asociándolas con sus propias emociones.

Las personas con alexitimia han sido descritas como robots humanos o analfabetos emocionales. Y se estima que una de cada diez personas se encuentra inmersa en esta lucha por reconocer sus emociones.

En este submit hablamos de:

¿Qué causa la alexitimia?

La alexitimia es para algunos un trastorno psychological, para otros un trastorno neurológico y otros aseguran que simplemente es un constructo o rasgo de personalidad. Pero lo cierto es que se manifiesta como una imposibilidad de expresar los propios sentimientos y de entender lo que sienten los demás.

Esto no es algo que vaya a determinar completamente la forma de comportarse en todas las áreas de la vida de la persona, ni tampoco convertirla en inepta para el manejo de su vida diaria, exceptuando el ámbito de las relaciones íntimas, donde podría mostrarse una mayor influencia del trastorno.

De hecho, la alexitimia se manifiesta en algunas personas de forma tan leve que pueden vivir años sin darse cuenta de que la padecen.

Algunos autores dividen la alexitimia en dos tipos, atendiendo a sus causas:

  • Alexitimia Primaria. También entendida como rasgo.
    Se le suponen causas biológicas. Es una característica inherente a la persona. A menudo son déficits neurológicos que puede deberse a factores hereditarios, manifestándose por tanto desde la infancia.
  • Alexitimia Secundaria. También entendida como estado.
    Se le suponen causas traumáticas. Generalmente es una condición temporal vinculada a menudo con el Trastorno por Estrés Postraumático (TEP).

¿Por qué no puedo identificar mis emociones?

No se sabe por qué una persona llega a ser alexitímica y otra no, pero se supone que es resultado de una combinación de biología y medio ambiente, como la mayoría de los problemas psicológicos.

Se ha hablado de una predisposición a la alexitimia, estableciéndose que hay personas que nacen propensas a desarrollarla y posteriormente un trauma sustancial en la infancia hace que se maniefieste.

Cuando nacemos somos muy pequeños para saber describir nuestras emociones y sentimientos. Tenemos que aprender a desarrollar esta habilidad a través de nuestra interacción con nuestros cuidadores y nuestro entorno.

Una persona con alexitimia podría haber tenido una experiencia difícil durante esta etapa de desarrollo, que la llevara a la frustración y a la consiguiente problemática de la no identificación de las emociones.

Un interesante estudio realizado en 2008 mostró que las personas que habían sufrido una lesión cerebral tenían seis veces más probabilidades de presentar alexitimia que otras personas.

Otro estudio publicado en 1983 encontró que casi la mitad de un grupo de estudio de veteranos con TEPT tenían síntomas de alexitimia. 

¿Cómo se trata la alexitimia?

Debido a que la alexitimia a menudo se manifiesta vinculada a otras afecciones de salud psychological, el tratamiento como la psicoterapia, el entrenamiento en habilidades sociales y los cambios en el estilo de vida que abordan esas afecciones a veces también pueden ayudar con la alexitimia.

El objetivo principal del tratamiento será ayudar al paciente a reconocer y poner nombre a sus emociones. Para comprender y common su emoción se debe:

  • Aprender a descubrir la emoción propia y la ajena.
  • Entender la emoción para poder llevar a cabo un
    razonamiento concreto.
  • Comprender las señales emocionales.
  • Autorregular las emociones mediante el conocimiento de
    estrategias de management emocional.

Durante la evaluación inicial, el profesional de la psicología hablará con la persona afectada y le pedirá que full encuestas y pruebas psicológicas adicionales.

Basados ​​en los resultados de la evaluación psicológica, se tendrá una mejor concept de cómo los síntomas alexitímicos pueden asociarse con una o más afecciones.

El psicólogo a menudo se concentrará en construir una base para nombrar emociones y apreciar una variedad de sentimientos. El proceso probablemente incluirá tanto la consideración de las experiencias de otras personas como la auto-reflexión.

Para una persona con alexitimia el proceso de crecimiento de su inteligencia emocional y capacidad de reconocimiento puede ser difícil. Por ello, pueden ser útiles:

  • La Terapia de grupo.
  • La elaboración de un Diario emocional.
  • Técnicas de modificación de conducta específicas, como imitar la conducta de una persona que actúe como modelo.
  • Entrenamiento en habilidades sociales.
  • Participar en artes creativas.
  • Técnicas de relajación.
  • Leer libros o historias emocionales.

La alexitimia y otros Trastornos psicológicos

La alexitimia se diagnostica muy a menudo junto a los trastornos del espectro autista. Con frecuencia, como ya se dijo, también se encuentra a menudo en personas que tienen un diagnóstico de trastorno por estrés postraumático (TEPT).

Hay otros problemas psicológicos, la mayor parte de ellos derivados del estrés, que suelen presentarse de manera comórbida con este trastorno:

  • Adicciones.
  • Trastorno de ansiedad.
  • Depresión.
  • Trastornos de la alimentación.
  • Baja autoestima.
  • Trastorno de pánico.

Mi pareja es alexitímica ¿Cómo puedo ayudarla?

Tener una relación íntima con una persona alexitímica puede implicar algunos desafíos adicionales, pero con dedicación, conocimiento y paciencia, es posible construir y mantener una relación sólida. Algunas recomendaciones son:

  1. Entender la alexitimia. Cada persona es diferente, y algunas personas experimentan la alexitimia con más fuerza que otras y por tanto con distintos grados de afectacion.
  2. Hablar sobre ello. Algunas personas con alexitimia están familiarizadas con el tema, pero otras puede que ni siquiera sepan que lo tienen. Tener una charla honesta sobre dicho asunto puede ayudar a comprender a tu pareja, y los dos pueden descubrir cómo manejar los problemas que puedan surgir.
  3. Mantener expectativas realistas. Dependiendo del grado de afectación de tu pareja, es posible que no pueda relacionarse con en ciertos niveles emocionales. No puedes esperar que tu compañero/a se convierta repentinamente en emocional y empático cuando no sepa o no pueda.
  4. Considera cómo satisfacer tus necesidades emocionales, con tu pareja y con otras personas. Un compañero con alexitimia puede no ser siempre tu mejor confidente. Acercarse a otras personas puede ayudarte a satisfacer tus necesidades y disminuir las expectativas puestas en tu pareja.
  5. Dile a tu pareja lo que necesitas. Piensa en lo que necesitas, y luego exprésale tus sentimientos y necesidades de una manera honesta, clara y directa.
  6. Ayuda a tu pareja a trabajar con sus propios sentimientos. A veces, las personas con alexitimia pueden enfrentar grandes emociones que no entienden o no saben cómo manejar. Puedes ayudarle, expresando tus propios sentimientos, a etiquetar y trabajar sus emociones.

Algunas preguntas frecuentes sobre la alexitimia

¿Es la alexitimia un trastorno psychological?

No. La alexitimia no es habitualmente considerada un trastorno de la personalidad ni un trastorno de salud psychological. Es más apropiado conceptualizarla como un ‘constructo’ o ‘rasgo’ de personalidad.

¿Puede una persona alexitimica comportarse normalmente?

Desde luego que si. De hecho, la alexitimia es tan imperceptible en algunas personas, que viven durante décadas sin saber que la padecen. Si eres alexitímico/a puedes ser una persona bastante regular y afrontar la cotidianidad de forma eficaz, con mayor dificultad cuando se trata de relaciones íntimas.

¿Cuántas personas alexitímicas hay en el mundo?

Se estima que la prevalencia de la alexitima en la población normal es de aproximadamente el 10%.

¿Cómo se relacionan la alexitimia y el autismo?

La alexitimia es un rasgo muy presente en las personas diagnosticadas dentro del espectro autista. Los estudios evidencian una tasa de comorbilidad de entre el 40% y el 60%.

Referencias:
Jason Thompson (2009). Emocionalmente tonto: una descripción normal de la alexitimia.
Claire Williams y Rodger Ll. Wooden (2008) Alexithymia and emotional empathy following traumatic mind damage.

— Alida Garrido to psicopedia.org

Cómo Discutir Bien Y Convertir Conflictos En Oportunidades

Siempre me han llamado mucho la atención las investigaciones del profesor John Gottman, pionero en el estudio de las causas de divorcio. Su principal trabajo consiste en haber grabado durante años a far de parejas relacionándose entre sí para encontrar qué señales son capaces de predecir una separación inminente.

como discutir bien

¿Y sabes cuál ha identificado como el mayor indicador de que una relación está a punto de terminar?

Cuando aparece la mueca de desprecio en uno o ambos miembros. Sí, esta:

desprecio

Básicamente el Dr. Gottman concluye que una relación ya está sentenciada en el momento en que este gesto empieza a aparecer. ¿Pero cómo es posible que una pareja de enamorados llegue a mostrar esta señal de desprecio con el paso del tiempo?

La respuesta es discutiendo.

Pero no por el hecho de discutir. Sería utópico creer que podemos convivir con alguien sin que a veces nuestras opiniones sean distintas. Lo que realmente hace daño es cómo discutimos.

La concept más extendida es que las relaciones fracasan cuando las discusiones son frecuentes, pero no es así. No es la cantidad de conflictos, sino cómo nos comportamos durante los mismos.

Y es que a veces las emociones nos dominan y empezamos a usar un lenguaje acusatorio. Perdemos los nervios y decimos cosas sin pensar de las que luego nos arrepentimos.

Pero ya las hemos dicho.

Por eso es sumamente importante aprender a resolver conflictos sin hacernos daño. Quizás no sea posible llegar a un acuerdo en ese momento, pero por lo menos no comprometamos el futuro de una relación.

Los médicos tienen un dicho para eso, Primum non nocere, que literalmente significa Lo primero es no hacer daño.

En una discusión o conflicto de opiniones tu objetivo inicial debería ser el mismo: no empeorar la situación. Y luego intentar llegar a un acuerdo.

Hoy te traigo un artículo de invitado de la psicóloga y coach Miriam Martin, autora del weblog Psicorumbo, donde te ayudará a encontrar el camino para discutir de forma sana y no comprometer el futuro de tus relaciones.

Sin más, ¡te dejo con Miriam!

¿Qué aprenderás en este artículo?

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¿Cuándo fue la última vez que discutiste con alguien?

Hace unas semanas envié un correo a mis lectores haciéndoles esta misma pregunta y recibí decenas de correos de personas cuya rutina ordinary period discutir con otras personas varias veces al día.

Estos emails estaban llenos de quejas y lamentaciones:

• “Estoy discutiendo todos los días por lo mismo con mi pareja”
• “Ya no sé qué hacer para que mi hijo me haga caso”
• “Acabo todo el día de mal humor por las discusiones en el trabajo”
• “Siento que pierdo el management cuando discuto con alguien”
• “No suelo discutir, me callo a menudo pero cuando exploto arraso con todo”

Creo que la conclusión es clara: no sabemos discutir.

pelearse

Lejos de tomar las discusiones como algo pure, sacar provecho de ellas y convertirlas en oportunidades, nos enredamos con nosotros mismos y nuestras propias emociones, reflejamos nuestras frustraciones en los demás, nos cerramos como los mejillones, no escuchamos, contraatacamos y acabamos convirtiéndolas en fuentes de frustración, angustia y malestar.

Pero tranquilo, esto tiene solución y se puede aprender a discutir de una manera productiva.

Un ejemplo actual: Ana y Raúl

Quiero contarte un caso muy interesante de una terapia de pareja que llevé hace unos meses (los nombres son ficticios).

Ana y Raúl llegaron a mi consulta al borde de la ruptura, no eran capaces de estar más de una hora juntos sin discutir.
Ana se quejaba de que Raúl gritaba a la primera de cambio y Raúl se quejaba de que Ana estaba continuamente reprochándole cosas del pasado.

Cuando llegaron estaban pensando en separase, estaban tan centrados en atacarse el uno al otro cada vez que había alguna contradicción entre ellos que llevaban años sin escucharse.

En cuanto había un desacuerdo Ana empezaba con su retahíla de que nunca se había sentido comprendida y Raúl empezaba a alzar el tono de voz diciendo que ya estaba otra vez con lo mismo, a lo que Ana reprochaba que ya estaba gritando como siempre y Raúl se desesperaba y gritaba más todavía.

No veían solución a su problema.

ser independiente en pareja
Sin embargo en el momento en el que se dieron cuenta de que nunca se habían escuchado el uno al otro (ni siquiera sabían por qué discutían, solo que Ana period una pesada y Raúl un gritón), y que el fin no period tener razón sino poder hablar con el otro, escucharse y llegar a un acuerdo común, se fueron de segunda luna de miel.

¿Qué nos pasa? ¿Por qué nos cuesta tanto salir de nosotros mismos y de nuestra propia visión del mundo?

Sabemos que hay miles de realidades diferentes, respetamos las diferentes religiones y culturas, y sin embargo nos cuesta mucho tolerar que las personas más cercanas tengan concepts distintas a las nuestras.

Voy a darte una mala noticia: las discusiones son inevitables.

Estar todo el día discutiendo es tan malo como no discutir nunca. Por supuesto entendiendo discutir como debatir acerca de diferentes opciones y opiniones, no como tirarse platos a la cabeza.

Somos seres sociales por naturaleza

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza.

seres sociales

¿Te imaginas un solo humano saliendo a cazar de su caverna? Lo más possible es que en vez de volver con algo para comer, acabara convertido en el rico aperitivo de algún depredador.

El hecho de organizarnos en grupos y de estar en relación los unos con los otros ha garantizado la supervivencia de la especie durante años.

Es cierto que ahora no necesitamos a los demás para sobrevivir pero sigue habiendo una necesidad primaria de afecto que satisfacemos relacionándonos con los demás.

Sin embargo, los seres humanos somos tan parecidos los unos a los otros como diferentes.

Cada persona ve el mundo a través de sus propias gafas. Si tú ves el mundo a través de unas gafas de colour azul por mucho que otra persona se empeñe en hacerte ver que es verde, tú vas a seguir viéndolo azul. La única manera de que veas el mundo verde será cambiándote de gafas.

Además estás gafas están hechas de un materials muy resistente:

  • Creencias (quizás el materials más resistente que conozco)
  • Valores
  • Expectativas
  • Experiencias

Por lo tanto es regular que entre tantas personas que hay en el mundo con tantas gafas diferentes surjan conflictos.

Los conflictos no son malos, discutir no es malo ¡Qué aburrido sería el mundo si todos pensáramos igual! La diversidad es riqueza y los problemas solo aparecen cuando no somos capaces de entender que el mundo tiene tantas gafas como personas y nos encerramos detrás de las nuestras chocando contra nuestro propio ego.

¿Qué es el ego?

El ego es la imagen que a lo largo de tu vida has creado de ti mismo y de lo que es correcto.

Cuando alguien lo confronta se disparan las señales de alerta en tu organismo, tu supervivencia psicológica se ve amenazada y se disparan algunas respuestas para garantizar esta supervivencia ¡Contra atacar!

Ese es el momento en el que te vuelves totalmente emocional, tu mente se nubla, y se te olvida el objetivo inicial de la discusión siendo suplantado por un objetivo que a ti en ese momento te parece supremo: llevar razón.

Muestra de esto es la cantidad de discusiones que se establecen de manera cotidiana por temas de política, fútbol o religión.

A ti no te influye en nada si esa persona es de derechas de izquierdas, del Barça, del Madrid, cree en Dios, en Buda o es ateo, sin embargo se dispara tu ira y tu necesidad de hacerle entender a esa persona que tiene que ver el mundo bajo tus gafas.

Es regular que te enfades de vez en cuando ¡Todos nos enfadamos! La ira es una emoción pure, primaria. Tiene su función de autoprotección, regulación interna y comunicación social, la ira es necesaria.

Sin embargo el problema entra en juego cuando esa ira nubla tu capacidad de razonar y solo te deja interpretar la realidad bajo su prisma.

Que tengas todo el derecho del mundo a enfadarte no significa que cada vez que te enfades tenga razón.

Three pautas para frenar la necesidad de hablar y atacar

Voy a hablarte sobre tres estrategias que pueden serte muy útiles para salir de esa nube emocional y poder comunicarte de una manera que va a aumentar muchísimo la probabilidad de obtener mejores resultados en tus discusiones.

1# Scale back tu nivel de activación

Cuando tu nivel de activación es muy alto va a ser imposible que pienses con claridad, así que te recomiendo que antes de hablar y decir cualquier cosa de la que puedas arrepentirte utilices alguna técnica de management de la activación para disipar un poco la nube emocional.

Como bono adicional a este artículo voy a regalarte una meditación guiada que te va ayudar a aprender a controlar tu activación en cualquier momento y en cualquier lugar.

Con esta meditación vamos a crear un anclaje, una anclaje es una asociación, en este caso entre una sensación de relajación profunda y un gesto, de manera que cada vez que ejecutes ese gesto puedas evocar esa sensación de relajación, pudiendo por tanto controlar tu nivel de estrés dónde y cuándo quieras.

¿Pinta bien verdad?

Haz click aquí para descargar esta meditación.

2# Antes de hablar pregúntate Para qué

Antes de decir cualquier cosa pregúntate a ti mismo ¿Para qué voy a decir esto? ¿Va ayudarme al objetivo que pretendo conseguir?

Si no encuentras una respuesta convincente a esa pregunta o si eso que vas a decir no va a ayudarte a conseguir el objetivo que pretendes lograr es mejor que te mantengas en silencio hasta que pienses otra frase más adecuada que pueda tener cabida dentro de una discusión constructiva.

Es importante que te preguntes Para qué en vez de Por qué. Ya que de esta manera eliminarás de tu mente el repertorio de respuestas tipo “Porque me apetece”, “Porque se lo está buscando”, “Porque estoy enfadado”, and so on.

3# Presta atención a tus sensaciones corporales

Normalmente estamos más acostumbrados a prestar atención a lo que ocurre a nuestro alrededor que a lo que está pasando dentro de nosotros mismos. Sin embargo para aprender a conocernos y a autorregularnos en importante que prestemos atención a aquello que está ocurriendo por debajo de nuestra piel.

Para frenar esa necesidad de hablar compulsivamente y de contra-atacar es importante que observes tus manifestaciones emocionales a nivel físico.

¿Empiezas a sentir algunas sensaciones desagradables? ¿Tu corazón se acelera? ¿Tus músculos comienzan a tensarse?

El estar pendiente de ello va a hacer que aprendas a detectar cuando tus emociones comienzan a dominarte y que puedas ponerle remedio.

Eight claves más para discutir mejor y convertir los conflictos en oportunidades

Sin embargo no es suficiente con no contra-atacar. Si ha surgido una discusión es porque hay un conflicto, una diferencia de intereses u opiniones entre dos o más personas que tiene que ser resuelta para que esa relación no se deteriore.

Pautas para discutir en pareja

Así que vamos ver algunas pautas para aumentar la probabilidad de convertir esa discusión en una oportunidad de mejorar esa relación.

1# Recuerda tu objetivo

Recuerda que el objetivo de la discusión no es tener razón, quedar por encima del otro o ver quién gana.

El objetivo de la discusión debe ser llegar a un acuerdo o a un punto en común con la otra persona, por lo tanto cada vez que detectes que te estás alejando de ese objetivo vuelve a él.

Da igual quien tenga más o menos razón, lo importante es llegar a un acuerdo. Recuérdalo.

También te recomiendo ignorar cualquier tipo de reproche o comentario de la otra persona que se desvíe de ese objetivo y redirigirlo con un easy “No quiero discutir, creo que lo importante es que solucionemos esto y lleguemos a un acuerdo” o “Entiendo que estés molesto pero creo que tenemos que buscar una solución”.

Es muy importante que no entres en el círculo vicioso de reproches y por tanto en la competición con el otro. Una discusión no es una competición sino un trabajo en equipo en el que se trata de que los dos terminéis ganando.

2# Escucha lo que la otra persona te está diciendo

Sí, por supuesto que parece algo obvio pero puedo asegurarte que muchas veces estamos tan encerrados en nosotros mismos que no escuchamos lo que nos está diciendo la otra persona (o lo percibimos de manera errónea).

Para asegurarte de que estás escuchando al que tienes delante (básico si quieres sacar algo de provecho a cualquier discusión e incluso a cualquier conversación) te recomiendo expresarle alguna pregunta cuya respuesta pueda confirmarte si estás entendiendo bien lo que te está queriendo decir.

Por ejemplo “¿Lo que quieres decir es que te has sentido desplazada cuando no te he preguntado antes de hacer estos planes?” o “Por lo que entiendo me estás queriendo decir que no te gusta que llegue tarde del trabajo sin avisarte”.

De esta manera no solo vas a recibir suggestions sobre si lo que estás entendiendo es correcto sino que la otra persona se va a sentir escuchada y por lo tanto va a reducir su nivel de alarma.

3 #Habla desde ti, no desde el otro

Cuando quieras hacerle ver a otro que te has sentido mal por un comportamiento suyo habla siempre desde ti, des lo que tú has sentido y no desde el campo de las intenciones del otro.

Por ejemplo: ”Me he sentido desplazado o decepcionado” y no “Tu actitud o tú me has hecho sentir así”

Habla desde ti

Esta estrategia va aumentar tus probabilidades de éxito por dos razones:

  • El ego del otro va a sentirse menos atacado por lo cual su respuesta va a ser menos agresiva.
  • Que te hayas sentido mal no es discutible, puede que el otro no haya tenido malas intenciones en absoluto y tú te hayas montado una película de miedo. Pero lo cierte es que te has sentido mal.

Si no entras a acusar ni a buscar culpables y simplemente expresas tus sentimientos frente a una determinada situación tienes muchas más probabilidades de ganar.

4# No abras otro melón hasta que no termines el que te estás comiendo

Cuando period pequeña (y no tan pequeña) mi madre solía regañarme cuando abría un paquete de leche, de queso o de lo que fuera y ya había otro abierto en el frigorífico.

Llevaba razón, primero hay terminar lo que está abierto ya que si no se estropea.

Déjame decirte que algo parecido nos ocurre a la mayoría de nosotros cuando discutimos.

¿Cuántas veces has comenzado a discutir sobre un tema concreto y has acabado sacando mil temas más sin haber zanjado ninguno?

Recuerda que tu objetivo es llegar a una conclusión sobre un tema, no abrir el cajón de mierda y empezar a tirar calcetines sucios.

Así que por favor ¡discute solo un tema por vez! Cuando lleguéis a un acuerdo sobre ese tema ya puedes discutir otro si quieres.

Cuando detectes que tu o la otra persona está abriendo demasiados melones a la vez una frase del tipo “Vamos a terminar primero de hablar sobre este tema y cuando lleguemos a algún acuerdo si quieres hablamos sobre esto otro” será suficiente para redirigir el tema.

5# Ponte las gafas del otro

Es possible que lo que te esté diciendo la otra persona te parezca una soberana tontería y no entiendas por qué está molesta contigo.

Este es el momento de ponerte sus gafas y entender que lo que para ti no es importante para otros puede ser algo trascendental, ya que ellos han tenido una historia de aprendizaje important diferente a la tuya y por lo tanto ven el mundo de una manera diferente a ti.

Por ejemplo es possible que a ti te encante el chuletón, sin embargo en la India consideran las vacas como un animal sagrado y lo último que se les ocurre es convertirlos en una cena. ¿Qué gafas son más correctas? ¿Quién tiene razón?

No hay una respuesta… Simplemente son gafas diferentes.

Así que cuando no entiendas su comportamiento o sentimientos, antes de responder sitúate en su contexto: probablemente si tú hubieras vivido sus mismas experiencias actuarías de la misma manera.

Pregúntate ¿Por qué puede esa persona estar actuando así? ¿Cómo estará viendo la situación? Trata por un momento de meterte en su mente e interpretar la situación desde su punto de vista.

Una vez hecho esto puedes volver a tu cerebro y a tu punto de vista, pero estoy segura de que serás mucho más versatile.

6#Elige el momento adecuado

Es muy importante que cuando quieras discutir algún tema con alguien, elijas el lugar y el momento adecuado.Momento justo

Imagina que quieres expresarle algo a tu pareja que sabes que puede dar lugar a debate (una buena bronca).

¿Cómo crees que es más possible que obtengas buenos resultados? ¿Si se lo dices según llega cansada de un largo día de trabajo o si le invitas a cenar y planteas el tema relajadamente mientras cenáis?

Si, también puede ocurrir que se os comience a indigestar la cena, pero te aseguro que las probabilidades de éxito son mayores.

También es importante que evites discutir cuando estés muy alterado, si estás absorbido en una nube emocional negativa va a ser bastante difícil que digas cosas lógicas.

Por lo tanto si ves que la discusión se te está yendo de las manos lo mejor va a ser que la dejes para otro momento alegando un easy “Creo que es mejor que hablemos sobre esto más tarde, ahora estoy muy enfadado y no estoy en condiciones de hablar”. Si la otra persona insiste puedes repetir la frase tantas veces como sea necesario e incluso abandonar físicamente el lugar hasta que tu nivel de activación haya bajado.

7# No te lo tomes a lo private

Es possible que cuando estás discutiendo con otra persona, esta comience a criticarte, a reprocharte o a decirte determinadas cosas que te gustaría no estar oyendo.

¡No te lo tomes a lo private! Como la otra persona te está viendo es más un reflejo de sí misma que de cómo realmente eres tú.

Que una persona te vea verde no significa que tú necesariamente seas verde, sino que el prisma de las gafas de la persona que te está juzgando es de ese colour.

Te recomiendo que no entres en su juego. Aparte de que en el juego de los reproches no hay ganadores si entras en él estarás olvidando cuál period el objetivo de esa discusión.

Para mantener la calma y salir airoso de la situación puedes hacerte las siguientes preguntas.

  • ¿Qué es le molesta a esta persona de tu actitud? Probablemente le esté molestando tu serenidad, tu seguridad, tu independencia o cualquier otro issue que no tiene nada que ver con el objetivo de la discusión.
  • ¿Eso que tanto está criticando la otra persona es realmente algo negativo? Si la respuesta es que no, o que para ti no, está claro que el tema no va contigo.
  • ¿Qué vivencias personales de esta persona pueden explicar (que no justificar) que se esté comportando así?

8# Utiliza la técnica del sándwich

Está técnica va aumentar muchísimo las probabilidades de que la otra persona responda bien ante una crítica o petición de cambio.

Es una técnica muy fácil de aprender y supone una gran diferencia en cómo va a ser recibido tu comentario.

Técnica del sandwich

La manera de utilizar esta estrategia sería la siguiente:

  1. Comenzar mencionando aspectos positivos de la otra persona y compresión hacia ella (“sabes que una de las cosas que me enamoró de ti fue tu alegría y que fueras una persona tan sociable”)
  2. Emitir la crítica o la petición de cambio (“sin embargo creo que has tenido muchos compromisos últimamente y yo me he sentido un poco desplazado. Me gustaría que a partir de ahora pasáramos más tiempo juntos e hiciéramos más planes a solas”)
  3. Finalizar diciendo otra cosa positivas (“sabes que disfruto mucho de tu compañía y se me ocurren muchas cosas interesantes que hacer juntos”)

Suena bien ¿Verdad?

¿Cómo cerrar una discusión y comprometerse para los próximos pasos?

Un paso importante tras la discusión es que ambas partas sigan adelante con lo acordado. Si no la discusión habrá sido en vano y en poco tiempo volverán a aparecer los mismos problemas.

Para ello es importante que antes de cerrar la discusión agradezcas a la otra persona su actitud y su tiempo en escucharte, emitas alguna ventaja que estos cambios van a tener en la relación y te impliques tú también en ese cambio.

Por ejemplo: “Me alegro mucho de me hayas escuchado y hayamos podido llegar a un acuerdo, yo también voy a intentar ser más compresivo contigo, estoy seguro de que a partir de ahora nuestra relación va a mejorar mucho”.

Si por las razones que sea la otra persona no cumple con su parte del acuerdo, te recomiendo hacérselo ver sin reproches cada vez que lo detectes y sin entrar de nuevo a discutir sobre las mismas cuestiones.

Una frase tipo “El otro día hablamos sobre esto y quedamos en que (lo que sea), espero que a partir de ahora cumplamos con lo acordado” debería ser suficiente.

Sin embargo, seamos realistas, estas estrategias de la que estamos hablando no van a garantizar el 100% tu éxito, hay veces que por más asertivos que seamos la otra persona no va a querer o no va a ser capaz de ponerse nuestras gafas.

Al igual que tú tienes todo el derecho a expresar tu desacuerdo con ciertos temas la otra personas tiene derecho a decidir si quiere hacer ciertos cambios al respecto o no.

En el caso de la otra persona no quiera, no sepa o no seas capaz de cambiar tienes dos opciones:

  1. Aprender a tolerar ese comportamiento de manera que te moleste lo menos posible. Es decir, aceptar que la situación no va a cambiar, pero que a pesar de ello te compense.
  2. Distanciarte de esa relación o romperla su concluyes que no eres capaz o no quieres tolerar la situación.

¡Hasta aquí hemos llegado! Espero que este artículo te haya sido útil y que a partir de hoy comiences a aplicar todas estas estrategias en tus discusiones. Así verás como rápidamente:

  • Tu nivel de estrés disminuye
  • Tus relaciones mejoran
  • La gente te escucha más y te entiende mejor.

Cualquier duda, sugerencia o experiencia que quieras compartir estaré encantada de leerla en los comentarios. Respondo personalmente a todos ellos 🙂

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— Pau Forner Navarro to habilidadsocial.com

¿Por qué no nos ponemos la mascarilla?

Una vez que el trauma está bajo management, el miedo es de poca utilidad y disminuye.
Martin Seligman

Sin llegar al extremo de alguna situación que hemos leído que ha ocurrido en Estados Unidos, en la que un comerciante recibió un disparo por solicitar a un cliente que se la pusiese dentro de su establecimiento, el uso, mal uso o no uso de lo que, por ahora, es una de las medidas que pueden evitar la propagación de la COVID-19, es uno de los principales obstáculos que están facilitando su propagación.

Probablemente usted también tenga una opinión a la hora de usarla. Pero, ¿de dónde viene esa opinión? ¿Es ideológica? ¿política? ¿filosófica? Sean cuales sean sus argumentos, ya sea que se trate de algunos, todos o ninguno de los anteriores, es muy possible que, al menos parte de su postura, esté arraigada en razones que la psicología puede explicar.

Vemos como, en diferentes foros, quienes usan la mascarilla, califican a quienes no lo hacen como egoístas, mientras que éstos les responden con que están siguiendo una imposición del gobierno sin fundamento, como ovejas en el redil. Lo cierto es que hay una explicación psicológica para que algunas personas se centren más en sí mismas, mientras que otras se centren más en bien común. Depende de cómo estemos orientados en nuestra vida, hacia nosotros mismos o hacia la comunidad, seremos más proclives a seguir unas normas -no solo la mascarilla-, que eviten que el coronavirus se propague con facilidad y que tienen un importante impacto en la salud colectiva..

Esta es una de las explicaciones, pero la psicología que subyace a la reticencia a utilizar la mascarilla es mucho más compleja y multicausal que lo que pueda ser el egoísmo.

Evaluación de riesgos

Todos evaluamos los riesgos de manera diferente, según nuestras percepciones, experiencias, creencias y expectativas. Las personas variamos respecto a los niveles de riesgo que podemos tolerar o estamos dispuestos a asumir.

Según sea nuestra evaluación de estos riesgos, seremos más o menos proclives al uso de la mascarilla. Pero nuestra tolerancia al riesgo viene muy determinada por la sensación de management o previsibilidad que pueda tener el asumirlo. No es lo mismo invertir en bolsa, bien asesorado, que lo que pueda ocurrir con un virus invisible con el que el riesgo es mucho más difícil de medir, especialmente cuando hay muchas personas que se arriesgan sin la más mínima garantía. Y eso nos puede afectar a nosotros directamente.

Lo peor en el caso de la COVID-19 es que la percepción de riesgo de quienes incumplen las medidas básica de prevención, está bastante condicionada por otras muchas razones que inciden directamente en su comportamiento.

Si el filtro de percepción es tan fuerte que puede llegar a distorsionar los hechos y la evidencia, nos encontramos frente a un serio problema para convencer a mucha parte de la población de la necesidad de las medidas de protección.

PseudoVerdad

Otro issue que puede estar en juego es lo que podríamos llamar “pseudoverdad”. Cuanto más escuchamos algo que es falso, más believable nos parecerá y podremos comenzar a creérnoslo. Si un una persona, grupo o una entidad influyente nos repite continuamente que la pandemia no es un gran problema y que, por ejemplo, la mascarilla no sirve de nada, más possible es que comencemos a dudar y a creernos una serie de argumentos inverosímiles y falsos con los que nos bombardean para sustentarlo.

Lo podríamos llamar “pensamiento mágico”, algo difícilmente contrastable y que es explicado con un cóctel conspiranoíco que, por su propia falta de sentido, resulta irrebatible.

Comunicación

Otro issue a tener muy en cuenta es la dificultad que la mascarilla le añade a nuestra capacidad de comunicación. Perder gran parte de las expresiones faciales, como pueden ser las sonrisas o, el movimiento de los labios, es un enorme handicap que nos hace estar en contra de este elemento. Y no solo ocurre con las personas que tienen dificultades auditivas y que precisan de la lectura labial ¡todos los leemos como apoyo a nuestra escucha! ¿No les ha pasado tener la sensación de que la mascarilla también dificulta nuestra audición?

Es cierto, leer los labios proporciona información visible que complementa la información auditiva que recibimos cuando otras personas hablan. Si usamos una mascarilla, es más difícil entendernos.

Quienes experimentan dificultades para comunicarse con los demás tienen problemas con ellas. Aquellos que tienen dificultades para hablar, o que no hablan con claridad o complementan su forma de hablar con muchas expresiones faciales, son muchas de las personas que ven afectada su vida por algo que esconde gran parte de su rostro.

También quienes temen el rechazo o el aislamiento social, ser aburridos o poco interesantes, o tienen dificultades para establecer y mantener conversaciones, ven a la mascarilla como un elemento más que les incapacita y distorsiona su capacidad para relacionarse.

Percepción

La percepción también puede influir en la decisión de usar una mascarilla. Si percibimos que algo es amenazante, actuaremos de una manera, pero lo haremos de manera diferente cuando no consideramos que lo sea. Son aquellas personas que perciben las mascarillas como una violación de su libertad. Es en cierta forma algo relacionado con una visión egocéntrica cómo la que comentamos antes. Related a poner en duda los límites de velocidad en la carretera, olvidando que, en caso de accidente puede que yo no sea el único perjudicado. Una percepción estrecha que obvia que vivimos en sociedad y que lo que hacemos unos, inevitablemente, afecta a los demás.

En este caso esta distorsión perceptiva se complica ya que el virus no es perceptible a la vista, el olfato, el gusto, el oído o el tacto. Es intangible, y por lo tanto, para muchos, no existe. Especialmente para aquellos que no se han contagiado -ellos o alguien cercano-.

Trauma

También pueden haber razones psicológicas más serias que condicionen el posicionamiento de algunas personas respecto a esta medida de protección.

Son personas que han experimentado un trauma significativo, y que pueden tener reacciones físicas que simplemente no pueden controlar. Para algunas personas que han experimentado violencia o abuso, tener algo envuelto alrededor de la cara puede ser angustiante y provocar que la respiración se vuelva más difícil y la frecuencia cardíaca aumente por la ansiedad que se experimenta.

Esto puede provocar que, para evitar usar mascarilla, muchas personas opten por el autoaislamiento en sus domicilios aumentando, en muchos casos, la sensación de indefensión y miedo que ya les puede producir la situación que estamos viviendo.

Otro aspecto relacionado con el trauma es lo que podríamos denominar “hipervigilancia”, algo que experimentan muchas personas que habiendo superado una situación traumática, se ven rodeados de personas con la cara cubierta, lo que pueden vivir como una amenaza, especialmente si se produce en un entorno cerrado.

Son estos y otros aspectos, los que tenemos que tener en cuenta a la hora de establecer medidas como el uso de la mascarilla que, indiscutiblemente, entran en el ámbito private y pueden recibir un enorme rechazo.

En psicología, sabemos que la negación es una algo muy poderoso cuando hay información desagradable que no queremos aceptar. Puede ser útil inicialmente para disminuir el impacto emocional de las malas noticias. Pero, a larga es una estrategia maladaptativa y una pésima forma de afrontamiento frente a una situación excepcional como la que estamos viviendo.

— Leocadio Martín to leocadiomartin.com

Entrenador personal en Madrid a precio asequible: ¿Qué debe cumplir?

Si llevas tiempo trabajando en el gimnasio pero te cuesta alcanzar tus objetivos, ha llegado el momento de buscar un poco de ayuda. Estás poniendo mucho esfuerzo para llegar a esas metas que te marcaste hace tiempo y mereces alcanzarlas. Por eso es hora de ampliar el equipo. En Health Coach tenemos un profundo management del sector y te contamos a qué debes prestar especial atención cuando buscas un entrenador personal en Madrid a precio asequible.

Preparación 

Uno de los aspectos que no debes pasar por alto en ningún caso es la preparación de la persona a la que confías tu entrenamiento. Debe ser capaz de hacerte un estudio a fondo antes de comenzar. De esta forma podrás conocer a la perfección tu punto de partida y elaborar una hoja de ruta a medida. Y si además de controlar todos los aspectos deportivos tiene conocimientos de nutrición y hábitos saludables, mucho mejor. Podrás aprovecharlos para aumentar tus posibilidades de éxito y acercarte a tus objetivos en las mejores condiciones

Seguimiento

El profesional al que contrates debe ser capaz de hacerte un seguimiento exhaustivo, introduciendo cambios y modificaciones en tus rutinas cuando sea necesario. Además, entrenar solo puede resultar aburrido. De esta forma siempre tendrás alguien con quien hablar y comentar tu evolución. Esto último da importancia a que elijas como entrenador private a una persona con la que tengas cierta química. ¡Vais a pasar mucho tiempo juntos!

Medición de resultados

No perder de vista el objetivo closing -ya sea perder peso, definir o ganar músculo- es muy importante. Un buen entrenador se encargará de ir midiendo para tí todos tus logros, apretar cuando sea necesario y marcar descansos cuando mejor convenga. De esta forma siempre tendrás controlados todos tus avances.

Estas son algunas de las cuestiones que debes tener muy en cuenta si quieres contratar un entrenador private en Madrid a precio asequible. Y en Health Coach estamos orgullosos de cumplirlas todas. Con uno de nuestros expertos a tu lado, por lo tanto, mejorarás la calidad de tu entrenamiento y garantizarás resultados. ¡Ponte en contacto con nosotros y te damos todo el asesoramiento que necesites!

CONTACTA CON NOSOTROS

— Health & Coach to www.fitness-coach.es

¿Cómo afecta la depresión al contexto familiar?

Aquellas personas que han visto de cerca la depresión saben que este es un trastorno psicológico que, en muchas ocasiones, no limita sus daños únicamente a la persona que lo desarrolla en sus propias carnes.

Es cierto que algunas personas tienden a intentar ocultar que están muy mal anímicamente, pero normalmente la depresión se plasma en hechos objetivos que llaman la atención de quienes forman parte de su círculo cercano, sobre todo si la conocen desde hace tiempo. Y frecuentemente, el modo en el que esta psicopatología no solo supone una señal de alerta para estas personas, sino que también las daña a ellas, de un modo más indirecto.

En este artículo nos vamos a centrar en quienes más tiempo pasan en compañía de las personas deprimidas, y que son también, normalmente, quienes sienten un vínculo emocional más fuerte con ellas: sus familiares.

¿Cómo afecta a una familia el hecho de tener a alguien con depresión?

Está claro que no existe un único modelo de familia y que si cada persona es un mundo, las características únicas de cada unidad acquainted se multiplican, ya que entran en juego muchas más características propias e irrepetibles.

Es por eso que tanto en la teoría como en la práctica, ningún hogar vive la depresión de la misma manera.

Sin embargo, la gran cantidad de investigaciones que se han realizado acerca de los efectos de este trastorno del estado de ánimo hace que hoy por hoy conozcamos una serie de patrones psicológicos que, estadísticamente, son relativamente frecuentes en las familias en cuyo seno hay alguien que ha desarrollado depresión.

Basándonos en eso, aquí encontrarás un resumen acerca del modo en el que esta psicopatología afecta al contexto acquainted de la persona; pero tengamos en cuenta que no en todos los casos ocurrirá esto, y que el mejor modo de conocer el impacto de la depresión en un grupo de personas concreto es ir a un psicólogo, para que este profesional analice el caso de forma específica y personalizada.

1. Genera una mayor propensión a las discusiones

La depresión produce, con frecuencia, problemas de convivencia en el ámbito acquainted, dado que la persona que expresa estos síntomas se siente decaída y con poca energía, no demasiado dispuesta a involucrarse en tareas que no son consideradas imprescindibles.

Esto lleva fácilmente a la frustración por parte de los miembros de la familia, que observan en la otra persona una pasividad que no siempre son capaces de comprender, y por otro genera irritabilidad en la persona deprimida, que siente que no puede aislarse todo lo que querría. La mezcla de ambos elementos se traduce en situaciones de enfrentamiento, que a veces pasa a ser hostilidad por ambas partes.

2. Da pie a sentir culpa

La culpa es un sentimiento relativamente routine en los miembros de la familia a los que tradicionalmente se les asigna un rol protector con respecto a la persona con depresión: específicamente los padres y madres, y los hermanos y hermanas de edad related o superior.

Esto ocurre en menor medida en casos en los que estas personas están bien informadas acerca de las características de la depresión y saben que se trata de una psicopatología cuyas causas en la mayoría de los casos escapan al management de la familia en un principio. De todos modos, allí donde ha aparecido este sentimiento de culpa, es importante que se transforme en voluntad de ayudar colaborando en el proceso terapéutico en la medida de lo posible, en vez de llevar al auto-sabotaje y a los intentos por evitar pensar en el problema.

3. Mayor propensión en desarrollar depresión

Está claro que la depresión no se contagia tal y como lo hacen algunas enfermedades médicas, pero sí es cierto que cuando se plasma a través de acciones, puede contribuir a crear contextos que facilitan la aparición de trastornos psicológicos en quienes se exponen a ellos de manera routine.

Así, por ejemplo, se ha visto que los hijos e hijas jóvenes de personas con depresión también tienen un mayor riesgo de desarrollarla, incluso teniendo en cuenta los factores de tipo genético.

4. Favorece el aislamiento

Muchas familias sienten vergüenza a causa del sufrimiento que ven en la persona con depresión, y adoptan un estilo de vida en el que se valora más la privacidad y se tiende a la reclusión, ya sea complete o parcial. Por ejemplo, las familias en las que alguien sufre depresión tienen menores probabilidades de ir a eventos sociales todos juntos.

Esto, a su vez, suele dificultar la recuperación de la persona deprimida, dado que pasa a tener acceso a una cantidad de estímulos y de actividades mucho menor, y con menos capacidad de plantear situaciones novedosas con las que conectar emocionalmente.

¿Buscas ayuda psicoterapéutica?

Avance Psicólogos

Si crees que tú y/o alguna persona de tu familia cercana sufrís malestar que podría estar causado por la depresión o por algún otro trastorno psicológico, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años ayudando a pacientes con esta clase de problemas, y en la actualidad además de psicoterapia para personas de todas las edades también ofrecemos terapia acquainted y de pareja, asesoramiento para padres y madres, asistencia psiquiátrica y de rehabilitación neuropsicológica, y servicios de sexología. Además, puedes contar con nosotros tanto de manera presencial en nuestro centro ubicado en Madrid, como a través de la terapia on-line. Para ver nuestros datos de contacto, haz clic en este enlace.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Affiliation -APA- (2014). DSM-5. Handbook diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Balaban, C.D.; Thayer, J.F. (2001). Neurological bases for balance-anxiety hyperlinks. J Nervousness Disord. 15 (1–2): pp. 53 – 79.
  • Bettis, A.H.; Forehand, R.; Sterba, S.Okay.; Preacher, Okay.J. & Compas, B.E. (2018). Nervousness and Despair in Kids of Depressed Mother and father: Dynamics of Change in a Preventive Intervention. Journal of Scientific Baby & Adolescent Psychology, 47(4): pp. 581 – 594.
  • Nationwide Analysis Council (US) and Institute of Medication (US) Committee on Despair, Parenting Practices, and the Wholesome Improvement of Kids; England, M.J. & Sim, L.J. (eds) (2009). Associations Between Despair in Mother and father and Parenting, Baby Well being, and Baby Psychological Functioning. Washington (DC): Nationwide Academies Press.
  • Sander, J.B. & McCarty, C.A. (2006). Youth Despair within the Household Context: Familial Danger Elements and Fashions of Therapy. Scientific Baby and Household Psychology Evaluate, 8(3): pp. 203 – 219.

— Avance Psicólogos to psicologiaymente.com

Las 13 mejores películas cristianas para niños (con sus trailers)

Esta lista de las mejores películas cristianas para niños te ayudará a compartir la historia y tradición cristiana a partir de narraciones increíbles sacadas de la Biblia y de la historia de Jesús y otros personajes célebres para el cristianismo.

Esta selección presenta películas animadas que contarán lo mejor de la historia cristiana, es una excelente herramienta si quieres que los más pequeños de la casa aprendan mientras se divierten.

Esperamos que disfrutes en familia las mejores películas cristianas para niños en español.

Las mejores películas cristianas para niños 

Mejores películas cristianas para niños

A continuación, tendrás un amplio abanico para elegir alguna de las mejores películas cristianas. De hecho, si quieres que tus niños fortalezcan este conocimiento espiritual, puedes verlas todas y contarnos qué opinas de ellas.

1. El León de Judá

Dentro de las mejores películas cristianas para niños, esta es supreme para que ellos comprendan las razones y significados de la muerte y resurrección de Jesús. Si quieres explicarles todo lo relacionado al evangelio de una forma divertida, esta opción es supreme para ti.

2. José el rey de los sueños

Si hablamos de la importancia de los sueños en la Biblia, esta película es la indicada. José es el ejemplo de que los sueños pueden llevarnos más lejos de lo que creemos, y de que si seguimos la inspiración divina siempre estaremos en el camino correcto.

3. La Estrella

Esta es una de las mejores películas cristianas para niños, supreme para ver en navidad pues nos cuenta una divertida versión sobre el nacimiento del niño Jesús. En esta exitosa producción infantil participan algunas personalidades famosas como Gina Rodríguez, Mariah Carey y Oprah.

4. El cielo es actual

Esta hermosa película nos cuenta la historia de un niño que pudo regresar de la muerte y empieza a narrarle a sus padres cómo es la vida en el cielo. Esta es una de las películas que todo niño cristiano debería ver pues los conecta a una parte hermosa de la espiritualidad y de la inocencia como la forma perfecta para sentir la magia de la vida.

5. Jonás

Esta divertida película nos cuenta la historia de un revolucionario espárrago que tiene que emprender una aventura abriendo nuevos caminos por desiertos y mares, con el fin de llevar la palabra de Dios a un lugar poseído por el pecado. Esta es sin duda una de las mejores películas cristianas para niños de todos los tiempos.

6. El progreso del peregrino

Esta película es ideal para compartirla con niños de diferentes edades. Aquí encontraremos una narración apasionante sobre lo que significa transitar los caminos de la vida en pos de una vida celestial. Este bello movie está lleno de metáforas hermosas ideales para comprender lo que significa ser cristiano y vivir por y para el amor.

7. Harriet Tubman

Esta hermosa película explora el mundo de la fe y sus maravillas. Además es genial pues nos pone frente a la historia de la esclavitud y el racismo en el que una familia vulnerada encuentra en la oración el medio para conjurar la libertad, lo que no sabe esta familia oprimida es que la fe incesante de una mujer sería la herramienta para liberarse y para liberar a su familia.

8. Theo

Theo es un estudiante apasionado de la palabra de Dios que comparte con los niños los caminos y las pistas para vivir bajo la luz de Dios de la manera más armónica posible. Esta no es precisamente una película sino una serie de varios capítulos en la que podremos aprender de las mejores enseñanzas contenidas en la palabra de Dios.

9. El gran milagro

Como debes haber experimentado en carne propia, las disaster son esas oportunidades para que nuestra esencia espiritual emerja. Es por esto que esta hermosa animación considerada una de las mejores películas cristianas para niños, nos muestra ese lado milagroso de la disaster como puede entre nuestro espíritu y la presencia de Dios. Esta serie sin duda nos ayuda a explicarle a los más pequeños la fortaleza que da la fe en los momentos más dolorosos de la vida.

10. El príncipe de Egipto

Esta es una película encantadora en la que vemos cómo Dios elige a alguno de sus hijos para una misión celestial con impacto en la tierra. Aquí vemos como el mismo Dios encomienda al príncipe de Egipto una tarea de liberación para su pueblo. Esta trama nos muestra cómo Dios y su ejercito de seres de luz siempre está para ayudar a aquellos que se entregan a su voluntad.

11. Ben-Hur

Ben-Hur es una de las historias más representativas de la Biblia. En esta animación cuentan la historia central que gira en torno a un hombre adinerado que es traicionado por su mejor amigo y llevado así a la esclavitud. De ahí suceden un montón de vivencias interesantes que pueden ayudar a que los niños entiendan que el perdón y la fe pueden ser la libertad que todos buscamos para vivir en plenitud y libertad.

12. El hombre que hacía milagros

¿Te imaginas poder ver cómo actuaba Jesús? Pues esta historia nos pone frente a un niño que tiene el placer de aprender directamente sobre los eventos más representativos de la vida de Jesús. Esta es sin duda una de las mejores películas cristianas para niños, en la que podrás ver con tus hijos porque después de tantos años la figura de Jesús sigue siendo un elemento central en la vida de todas las personas creyentes.

13. Flo, la mosca mentirosa

Flo, la mosca mentirosa es una de esas películas que conviene ver en familia para que los niños aprenden sobre la importancia de ser transparentes siempre. La trama gira en torno al tema de la mentira y como al recurrir al engaño estamos sembrando múltiples dolores en nuestra vida y en la de los demás.

Esperamos que este listado sobre las mejores películas cristianas para niños te de las herramientas que necesitas para que los más pequeños de la casa aprendan sobre el cristianismo y la vida de Jesús. Como siempre, te recomendamos que cualquier tipo de entretenimiento para los menores, esté supervisado por adultos que puedan ayudarles a resolver sus dudas.

— Karla Arango to psicocode.com

Psicodifusion. ¿Buenas calificaciones? ¿Buen puesto en la empresa?

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¿Buenas calificaciones? ¿Buen puesto en la empresa? ¿Competente en tu desempeño laboral? ¿Tu trabajo es bien reconocido por compañeros y superiores? ¿Miedo a que descubran que todo es un fraude?
Estas preguntas corresponden a lo que se denomina “Síndrome del Impostor”. Una condición nada extraña que sufren muchas personas. La pregunta a realizarse ante estas preguntas es: ¿Qué consideras fraude?
Si quieres conocer más sobre este síndrome, continua leyendo.

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El Síndrome del Impostor es un fenómeno psicológico por el cual una persona no es capaz de asumir sus propios logros y éxitos, por lo que sufre una continua sensación de ser un fraude o estar mintiendo, lo que a su vez provoca preocupación o miedo persistente de ser descubierto y/o un gran sentido de culpa.

El Síndrome del Impostor no es un trastorno psicológico ni neurológico, sino simplemente una sensación o impresión resultante de determinados pensamientos erróneos persistentes y de una percepción igualmente alterada de uno mismo.

De este modo, personas perfectamente capaces y competentes en su trabajo o en algún aspecto de sus vidas no lo perciben como tal, de manera que están convencidos de que la percepción de sus habilidades está sobre valorada por los demás. Esto les lleva a tener una sensación de que están engañando al resto, lo cual desemboca en sentimientos de culpa, remordimiento y ansiedad ante ser descubiertos.

¿Pero es verdad?

Obviamente, las personas que padecen el Síndrome del Impostor creen fehacientemente que engañan al resto o que los demás los sobrevaloran en exceso, pero no es cierto. Se trata de una percepción alterada sobre ellos mismos y sus capacidades.

A pesar de que este síndrome no es un trastorno psicológico, puede causar un gran malestar a las personas que lo presentan y, con el tiempo, provocar ansiedad y un descenso de la autoestima.

¿A quién le ocurre? ¿Me puede ocurrir a mí?

Este síndrome le puede ocurrir a cualquier persona en cualquier momento de su vida, y sí, es posible que puedas estar padeciéndolo, si te identificas con esta situación o que puedas padecerlo en un futuro (pero para ello has leído este artículo y sabrás identificar qué te está ocurriendo y cómo evitarlo).

A pesar de que cualquier persona es vulnerable a padecer el Síndrome del Impostor, éste se registra más en mujeres que en hombres, generalmente en mujeres con éxito en sus carreras profesionales.

En próximos artículos se tratarán los motivos de la aparición de este fenómeno y sus posibles consecuencias.

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Claves del apego y su relación con la salud mental — Psico-K

Es mediante el apego en la infancia y en la adolescencia que adquirimos una confianza o desconfianza básica, que solo cambia en circunstancias especiales y constantes. Construimos una especie de código, diferente al social formal y convencional, en el cual hacemos un uso distinto de la mirada, el tacto, el espacio interpersonal, las caricias, los abrazos, los fonemas, las palabras, la expresión de las emociones, and so forth. Este código sólo lo usaremos entre figuras de apego. Si no adquirimos desde la infancia un código adecuado en este sentido, podemos tener dificultades en el proceso de seducción y en las relaciones que requieren intimidad: no saber mirar, tocar, acariciar, estar cerca, estar desnudo, expresar emociones y no saber ser mirado, and so forth. (Sánchez, 2015).

Como hemos visto, la figura del apego irá mudando a través de los años. Cabe mencionar que, según Lafuente (1992), al llegar a la senectud (66-85 años) los hijos junto al cónyuge pueden ser las principales fuentes de apego. Según Hazan y Zeifman (1999) y Melero (2008) hay ciertas similitudes en el proceso de vinculación desde la infancia a la edad adulta y son las siguientes:

  • El contacto físico: tanto en las relaciones de apego con nuestro cuidador como en las de pareja se observan interacciones íntimas únicas y diferentes al resto (el código que mencionamos anteriormente).

  • Los criterios de selección: nos vinculamos preferentemente con aquellos que responden a las necesidades propias y que son agradables, competentes y familiares.

  • La reacción ante la separación: como ya vimos, la separación con nuestra figura de apego crea mucho estrés y ansiedad, aunque los adultos podemos gestionar mejor las separaciones.

  • Los efectos sobre la salud física y psicológica: la ruptura de la relación con la figura de apego nos hace más vulnerables de enfermedad física y psicológica.

Posteriores estudios realizados por Ortiz, Gómez y Apodaca (2002); y Gómez (2009) sobre el apego, el vínculo y la satisfacción afectivo-sexual en la pareja confirman la utilidad y vigencia de la teoría del apego al abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, sosteniendo la thought de Bowlby sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores. Para ellos, el estado del enamoramiento es lo que hace que dos personas se acerquen con el fin de crear un vínculo estable, caracterizado por la proximidad, la intimidad y la necesidad de seguridad en el otro (justamente lo necesario para el vínculo primordial).

Afirman que los modos de amar están condicionados por los estilos de apego, y, basándose en los tres principales, los definen con las siguientes características:

  • Estilo de apego seguro: se asocia con relaciones confiadas y positivas. Sus características principales son: mayor autonomía previa, mejor selección de la pareja, mejor establecimiento del vínculo, concepts más favorables y realistas sobre el amor, y una mejor elaboración de la ruptura.

  • Estilo de apego ansioso: se asocia a relaciones dependientes y a una continua necesidad de confirmación de que se es amado. Sus características principales son: dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja precipitada, miedo a no ser amado o amada y a la pérdida, celos más frecuentes, concepts contradictorias sobre el amor, mayor dificultad para romper una relación e Inestabilidad e inseguridad emocional.

  • Estilo de apego evitativo: tiene que ver con relaciones desconfiadas y distantes. Sus características son: pseudo-autonomia emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultades para las manifestaciones afectivas, concepts pesimistas sobre el amor, aparente facilidad para la ruptura, así como inseguridad camuflada.

 

Patologías del apego

Es sorprendente constatar cómo son cada vez más los profesionales que incorporan es su consulta instrumentos que les permitan evaluar el apego, como la Escala de Massie y Campbell o el Parental Bonding Instrument (Moneta, 2014). Sin embargo, para la evaluación de la organización del apego en jóvenes y adultos, el instrumento de referencia ha sido el Grownup Attachment Interview (AAI), que consta de un conjunto de ítems que abordan los principales temas de apego acorde a la teoría de Bowlby. Se le pregunta al paciente sobre el comportamiento de sus figuras parentales y la suya en situaciones específicas tales como dificultades personales, separaciones, experiencias de rechazo y amenazas de abandono por dichas figuras, enfermedades y accidentes, castigos y malos tratos y .pérdidas de personas significativas. El objetivo last es evaluar la seguridad del modelo dinámico del apego, es decir, la seguridad del Self en relación al apego (Soares y Dias, 2007).

La relación entre el apego y la salud o patología psychological se viene estudiando desde hace mucho tiempo. Está claro que las relaciones de apego tempranas son decisivas para la adquisición de las capacidad de management atencional, regulación afectiva, mentalización, y del sentido de autonomía del infante (Fonagy et al., 2010 cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014)

En una intensa revisión sobre el apego y los trastornos de la personalidad realizada en 2014 por Fonagy y Lorenzini, encontramos conclusiones muy relevantes, entre ellas que:

  • Existe un gran número de investigaciones acerca de los patrones de apego en personas que presentan trastornos de la personalidad, principalmente del clúster B. Se ha demostrado que el apego seguro rara vez se asocia al trastorno de la personalidad límite o por evitación (Meyer, Pilkonis, Proietti, Heape, y Egan, 2001; Westen et al., 2006; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

  • Los estudios confirman que un 50-80% de los pacientes con trastorno límite de la personalidad cumplen los criterios para el estilo ansioso o desorganizado (Agrawal, Gunderson, Holmes, & Lyons-Ruth, 2004; Barone et al., 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014). De hecho, es el apego desorganizado el que más se relaciona con problemas de regulación emocional (Shaw y Vondra, 1995; cit. en Díaz, 2011).

  • Los adultos con apego ansioso son más propensos a trastornos de la personalidad: histriónico, límite, por evitación y por dependencia, y también son más sensibles al rechazo y a la ansiedad (Fonagy y Lorenzini, 2014).

  • El elemento más crítico en el desarrollo del apego seguro son las relaciones vinculares de buena calidad; a su vez, el apego seguro emocional más que la estimulación intelectual, es essential para el desarrollo de una personalidad saludable (Braun y Bock, 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

En otro estudio realizado por Reiss y sus colaboradores (1995) se pudo demostrar que el nivel de actitud negativa de los padres frente al hijo predice comportamientos antisociales y síntomas depresivos al margen de la predisposición genética. Tengamos en cuenta que muchas de las conductas disruptivas que utiliza el niño (rabietas, conductas desafiantes o agresivas) son estrategias de acercamiento a su figura de apego, y son precursoras de trastornos de la conducta (Díaz, 2011).

En conclusión, la teoría del apego representa un modelo con claras repercusiones para nuestra salud. Es el sistema de apego (integrado por componentes afectivo-cognitivos, motivacionales y conductuales) que al permitir una evaluación constante de la situación, de nuestra figura de apego, y de nosotros mismos en relación a ella como merecedores o no de cuidados, adquiere una importante función organizacional de nuestra dinámica y la de los demás (Yárnoz, 2013).

 

 Psicoterapia y apego

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