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¿Por qué no consigo adelgazar?

 

¿Te has hecho alguna vez esta pregunta?

¿Para qué estoy gord@? ¿Por qué no consigo adelgazar? ¿Por qué vuelvo a recuperar los kilos perdidos?

Cuando te planteas adelgazar y eliminar peso sobrante, tu enfoque está dirigido, normalmente, a la báscula, o mejor dicho al número que marca la báscula. Te pesas y te re-pesas y si el número que marca la báscula baja, te sientes content material@, common si se mantiene y si sube, ¡Dios mío!, te entra el “dramón”, sobre todo, si has hecho las cosas medianamente bien (según tu criterio, claro). Y es aquí, donde aparece esa vocecilla inside: “pues no lo entiendo, con lo poco que como, menos no puedo comer, encima que me estoy privando… “

No te das cuenta de que esos kilos están ahí por alguna razón. Por eso, enfocarte en el peso y en la báscula, algo que suele ser ordinary, no suele terminar dando los mejores resultados. Hay que ir más allá.

Tus hábitos alimenticios tienen una relación directa y muy especial con tus emociones, con tus pensamientos, con tus creencias.

En basic, somos “comedores emocionales y sociales”. Comes o dejas de comer por muchos motivos: por estrés, ansiedad, soledad, aburrimiento, cuando tienes un mal día, incluso cuando tienes un buen día para premiarte…

En fin, en esta sociedad, se come mucho y mal (estoy generalizando, por supuesto). Es como si todo girara en torno a la comida. Generando, además, unos hábitos insanos (se come rápido, de pie, nos saltamos comidas, llevamos una vida sedentaria…) y a todo esto añadir, unas creencias que nos limitan (“siempre he estado gordit@”; “yo siempre como un primero, un segundo y postre”; “es que si no como chocolate después de las comidas me falta algo”; “en mi casa no se deja nada en el plato”; “soy del buen comer”; «comer sano es estar a dieta»…).

La causa por la que tu salud se resiente, aumentas o disminuyes de peso, a veces, no la ves (o no la quieres ver). No eres consciente y te sometes a dietas de todo tipo, no siempre saludables, una y otra vez y luego aparece el temible efecto Yo-Yo.

¿Cuáles son las causas de este desequilibrio que están afectando a tu peso, imagen, salud, autoestima…?

Quizás sea hora de ir más allá y examinar tu “mochila emocional”, tus hábitos actuales, tus creencias, tus obstáculos y no olvidarte del entorno que también influye en mayor o menor medida.

No se trata de sufrir, de contar calorías, ni siquiera de fuerza de voluntad, hay que dejar de esforzarse, de luchar contra esos kilos de más (sea el número que sea el sobrante). Lo importante es comprender para qué tu cuerpo quiere estar gord@ o con esos kilos de más y a continuación eliminar esas razones. Detrás de eso kilitos sobrantes, hay algún motivo o razón para ello, hay una intención positiva, normalmente subconsciente, aunque te suene raro y difícil de creer.

Cuando has probado todo tipo de dietas, brebajes, pastillas…y ves que vuelves atrás (efecto yo-yo), que nada de lo que haces te funciona a largo plazo, cuando incluso piensas que te engorda cualquier cosa, o no comes para como estás, o incluso eres de l@s que ha estado gord@ desde bebé o pequeñ@…es el momento de parar e ir más allá.

La problemática del sobrepeso o esos kilos tiene un origen y significado multifactorial:

Por supuesto, suele haber hábitos insanos y un estilo de alimentación deficiente-desordenada-inapropiada, factores psíquicos o emocionales (sensación de abandono), físicos (como puede ser el sedentarismo), metabólicos, genéticos o hereditarios, médicos o tóxicos, bloqueos personales y familiares (puede venir desde tu gestación o infancia o de tu historia acquainted)… es como una tarta. Y no hay dos personas iguales, dependiendo de la persona habrá que trabajar un trozo de la tarta o varios. Por eso, como he mencionado antes, no sólo hay que trabajar el peso o la dieta en sí. Esos kilos sobrantes, te dicen algo más, te informan de qué está ocurriendo en tu vida en estos momentos y cómo lo estás viviendo ( y si viene del pasado, está en tu presente, aún).

Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo inside.

Los kilos de más, cuentan una historia concreta relacionada con experiencias pasadas grabadas y aún activas (conscientes o inconscientes).

Hasta aquí por el momento, espero tus comentarios y si crees que a alguien puede venir bien este publish, no dudes en compartirlo. Así aportamos nuestro granito de area a otros.

Un abrazote cargadito de energía.

Might

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PD.1. Por cierto, este texto, es un fragmento de mi libro: «¿De qué tienes que desprenderte para adelgazar?». Un buen libro, no porque es el mío, sino porque es un libro para adelgazar, donde su foco no es el peso, ni las dietas… y que ahora tiene Amazon de oferta, este mes.
Y es más, fue nominado en los premios Editorial Círculo Rojo 2017, dentro de la categoría de Crecimiento Private. ¡Un cambio whole de mentalidad!

«¿De qué tienes que desprenderte para adelgazar? Aligera tu mochila emocional».

PD.2. Septiembre viene con un proyecto, al que mi equipo y yo le estamos dedicando mucho tiempo, energía y lo más importante, mucho amor. Es un proceso grupal, que no he visto yo aún en el mercado con iguales características. Solo te digo que será un viaje de autoconocimiento, donde tu relación con la comida y con tu cuerpo serán los maestros para conocerte y transformarte.

Si esto que te digo, ya te resuena, y tienes «hambre» de un cambio de verdad, puedes tener una sesión para ver si este proceso es para tí.

 

La entrada ¿Por qué no consigo adelgazar? se publicó primero en May Moron.

— Might Moron to maymoron.com

¿Por qué no nos ponemos la mascarilla?

Una vez que el trauma está bajo management, el miedo es de poca utilidad y disminuye.
Martin Seligman

Sin llegar al extremo de alguna situación que hemos leído que ha ocurrido en Estados Unidos, en la que un comerciante recibió un disparo por solicitar a un cliente que se la pusiese dentro de su establecimiento, el uso, mal uso o no uso de lo que, por ahora, es una de las medidas que pueden evitar la propagación de la COVID-19, es uno de los principales obstáculos que están facilitando su propagación.

Probablemente usted también tenga una opinión a la hora de usarla. Pero, ¿de dónde viene esa opinión? ¿Es ideológica? ¿política? ¿filosófica? Sean cuales sean sus argumentos, ya sea que se trate de algunos, todos o ninguno de los anteriores, es muy possible que, al menos parte de su postura, esté arraigada en razones que la psicología puede explicar.

Vemos como, en diferentes foros, quienes usan la mascarilla, califican a quienes no lo hacen como egoístas, mientras que éstos les responden con que están siguiendo una imposición del gobierno sin fundamento, como ovejas en el redil. Lo cierto es que hay una explicación psicológica para que algunas personas se centren más en sí mismas, mientras que otras se centren más en bien común. Depende de cómo estemos orientados en nuestra vida, hacia nosotros mismos o hacia la comunidad, seremos más proclives a seguir unas normas -no solo la mascarilla-, que eviten que el coronavirus se propague con facilidad y que tienen un importante impacto en la salud colectiva..

Esta es una de las explicaciones, pero la psicología que subyace a la reticencia a utilizar la mascarilla es mucho más compleja y multicausal que lo que pueda ser el egoísmo.

Evaluación de riesgos

Todos evaluamos los riesgos de manera diferente, según nuestras percepciones, experiencias, creencias y expectativas. Las personas variamos respecto a los niveles de riesgo que podemos tolerar o estamos dispuestos a asumir.

Según sea nuestra evaluación de estos riesgos, seremos más o menos proclives al uso de la mascarilla. Pero nuestra tolerancia al riesgo viene muy determinada por la sensación de management o previsibilidad que pueda tener el asumirlo. No es lo mismo invertir en bolsa, bien asesorado, que lo que pueda ocurrir con un virus invisible con el que el riesgo es mucho más difícil de medir, especialmente cuando hay muchas personas que se arriesgan sin la más mínima garantía. Y eso nos puede afectar a nosotros directamente.

Lo peor en el caso de la COVID-19 es que la percepción de riesgo de quienes incumplen las medidas básica de prevención, está bastante condicionada por otras muchas razones que inciden directamente en su comportamiento.

Si el filtro de percepción es tan fuerte que puede llegar a distorsionar los hechos y la evidencia, nos encontramos frente a un serio problema para convencer a mucha parte de la población de la necesidad de las medidas de protección.

PseudoVerdad

Otro issue que puede estar en juego es lo que podríamos llamar “pseudoverdad”. Cuanto más escuchamos algo que es falso, más believable nos parecerá y podremos comenzar a creérnoslo. Si un una persona, grupo o una entidad influyente nos repite continuamente que la pandemia no es un gran problema y que, por ejemplo, la mascarilla no sirve de nada, más possible es que comencemos a dudar y a creernos una serie de argumentos inverosímiles y falsos con los que nos bombardean para sustentarlo.

Lo podríamos llamar “pensamiento mágico”, algo difícilmente contrastable y que es explicado con un cóctel conspiranoíco que, por su propia falta de sentido, resulta irrebatible.

Comunicación

Otro issue a tener muy en cuenta es la dificultad que la mascarilla le añade a nuestra capacidad de comunicación. Perder gran parte de las expresiones faciales, como pueden ser las sonrisas o, el movimiento de los labios, es un enorme handicap que nos hace estar en contra de este elemento. Y no solo ocurre con las personas que tienen dificultades auditivas y que precisan de la lectura labial ¡todos los leemos como apoyo a nuestra escucha! ¿No les ha pasado tener la sensación de que la mascarilla también dificulta nuestra audición?

Es cierto, leer los labios proporciona información visible que complementa la información auditiva que recibimos cuando otras personas hablan. Si usamos una mascarilla, es más difícil entendernos.

Quienes experimentan dificultades para comunicarse con los demás tienen problemas con ellas. Aquellos que tienen dificultades para hablar, o que no hablan con claridad o complementan su forma de hablar con muchas expresiones faciales, son muchas de las personas que ven afectada su vida por algo que esconde gran parte de su rostro.

También quienes temen el rechazo o el aislamiento social, ser aburridos o poco interesantes, o tienen dificultades para establecer y mantener conversaciones, ven a la mascarilla como un elemento más que les incapacita y distorsiona su capacidad para relacionarse.

Percepción

La percepción también puede influir en la decisión de usar una mascarilla. Si percibimos que algo es amenazante, actuaremos de una manera, pero lo haremos de manera diferente cuando no consideramos que lo sea. Son aquellas personas que perciben las mascarillas como una violación de su libertad. Es en cierta forma algo relacionado con una visión egocéntrica cómo la que comentamos antes. Related a poner en duda los límites de velocidad en la carretera, olvidando que, en caso de accidente puede que yo no sea el único perjudicado. Una percepción estrecha que obvia que vivimos en sociedad y que lo que hacemos unos, inevitablemente, afecta a los demás.

En este caso esta distorsión perceptiva se complica ya que el virus no es perceptible a la vista, el olfato, el gusto, el oído o el tacto. Es intangible, y por lo tanto, para muchos, no existe. Especialmente para aquellos que no se han contagiado -ellos o alguien cercano-.

Trauma

También pueden haber razones psicológicas más serias que condicionen el posicionamiento de algunas personas respecto a esta medida de protección.

Son personas que han experimentado un trauma significativo, y que pueden tener reacciones físicas que simplemente no pueden controlar. Para algunas personas que han experimentado violencia o abuso, tener algo envuelto alrededor de la cara puede ser angustiante y provocar que la respiración se vuelva más difícil y la frecuencia cardíaca aumente por la ansiedad que se experimenta.

Esto puede provocar que, para evitar usar mascarilla, muchas personas opten por el autoaislamiento en sus domicilios aumentando, en muchos casos, la sensación de indefensión y miedo que ya les puede producir la situación que estamos viviendo.

Otro aspecto relacionado con el trauma es lo que podríamos denominar “hipervigilancia”, algo que experimentan muchas personas que habiendo superado una situación traumática, se ven rodeados de personas con la cara cubierta, lo que pueden vivir como una amenaza, especialmente si se produce en un entorno cerrado.

Son estos y otros aspectos, los que tenemos que tener en cuenta a la hora de establecer medidas como el uso de la mascarilla que, indiscutiblemente, entran en el ámbito private y pueden recibir un enorme rechazo.

En psicología, sabemos que la negación es una algo muy poderoso cuando hay información desagradable que no queremos aceptar. Puede ser útil inicialmente para disminuir el impacto emocional de las malas noticias. Pero, a larga es una estrategia maladaptativa y una pésima forma de afrontamiento frente a una situación excepcional como la que estamos viviendo.

— Leocadio Martín to leocadiomartin.com

Los 9 principales motivos por los que las personas se intentan suicidar

Es difícil pensar por qué un amigo, un acquainted o una persona querida ha decidido acabar con su vida. Tanto si logra suicidarse como si queda en un intento, esta decisión es algo que en muchas ocasiones no se veía venir y, cuando se da, hace que surjan muchas preguntas.

No siempre suelen haber señales de advertencia claras, con lo cual muchas veces, el motivo que ha llevado a que una persona se suicide acabe siendo un absoluto misterio. Pero una cosa debe quedar clara: nadie se suicida porque sí.

Son varios los motivos más frecuentes por los que las personas intentan suicidarse, y los vamos a ver a continuación.

Motivos más frecuentes por los que las personas se intentan suicidar

Muchas personas se preguntan qué es lo que ha hecho que un ser querido haya decidido tomar la decisión de quitarse la vida. Muchas veces el intento de suicidio queda en eso, un intento.

Pero lamentablemente, en otras la persona acaba consiguiendo lo que se había propuesto, sembrando un montón de dudas y preguntas entres sus familiares y amigos que intentan comprender por qué ha sucedido. El hecho de no haberlo visto venir les causa gran malestar, sintiéndose culpables y viviendo, en muchas ocasiones, el síndrome del superviviente.

Siguen existiendo muchos mitos sobre el suicidio, pese a que no son pocas las campañas de prevención que han intentado concienciar sobre la gravedad de este problema. Las personas que intentan quitarse la vida lo hace porque están sufriendo mucho. Creen que no vale la pena seguir viviendo y que, haya lo que haya al otro lado, si es que lo hay, es preferible al infierno que están viviendo. No es que no piensen en sus seres queridos, o que les quieran hacer daño, sino que ya no pueden más.

Los principales motivos por los que las personas se intentan suicidar son muchos. La mayoría de ellos tienen en común que la persona se sentía desesperanzada, que no había luz al last del túnel y que tenía que ponerle fin a su sufrimiento. A continuación veremos estos motivos por los que una persona determine ponerle fin a su vida.

1. Depresión

La depresión es, lamentablemente, el trastorno que más intentos de suicidio provoca, y, también, el que más personas se lleva. Uno de los síntomas principales de la depresión severa es el sentimiento constante de desesperación, sufrimiento y pocas expectativas de futuro. Una baja autoestima suele ser un rasgo común en personas profundamente deprimidas, y sienten que no valen nada, que el mundo estaría mejor sin ellas.

Pero pese a que es el trastorno que causa más suicidios es, irónicamente, el que más posibilidades tiene de ser mejorado con tratamiento. La depresión no se cura por arte de magia, pero se puede mejorar mucho la vida de la persona acudiendo al psicólogo y, en caso necesario, tomando medicación. Es por esto que es tan elementary insistir con acudir a este tipo de profesional en caso de que se tenga sospecha de que un acquainted, amigo o conocido padece este trastorno. Hay muchas posibilidades de evitar su suicidio.

2. Esquizofrenia y brote psicótico

Muchas personas con esquizofrenia o que están padeciendo un trastorno psicótico acaban suicidándose. Las alucinaciones auditivas se pueden presentar en forma de voces, las cuales pueden hacerle comentarios al afectado que no son nada positivos. Pueden incitarle a que se haga daño y acabe con su vida. Las razones que le dan estas voces no tienen por qué ser racionales, pero el paciente les ve algún tipo de sentido.

A diferencia de la depresión, la psicosis y la esquizofrenia son más difíciles de enmascarar, lo cual es, en cierta manera, positivo dado que ante un paciente con estos problemas se hace más obvia la necesidad de ayuda profesional. Lo negativo de estos trastornos es que son más trágicos, en el sentido de que son de más difícil tratamiento y la necesidad de fármacos es extrema.

3. Alcohol, drogas e impulsividad

El consumo de alcohol y de sustancias pueden influir en la decisión de una persona de quitarse la vida. Es posible que ya tenga ideación suicida estando sobrio, pero que sean simples fantasías o imaginarse que pasaría si abandonara el mundo. No obstante, cuando se ha alcoholizado o se encuentra con el subidón de la droga, se vuelve más desinhibido, y dentro de esa mayor desinhibición está el intentar llevar a cabo esas fantasías suicidas.

Por otro lado está la impulsividad como rasgo de personalidad. Hay personas que, estando muy alteradas, se les pasa por la cabeza todo tipo de pensamientos, entre ellos los suicidas. Ya sea por el calor del momento o porque lo tenían pensado desde hacía tiempo, intentan cometer suicidio y, lamentablemente, a veces lo consiguen.

En caso de no conseguirlo, tanto para las personas que han tomado drogas como las que son más impulsivas, cuando se encuentran menos alteradas sienten un profundo remordimiento por siquiera haberlo pensado. Empiezan a empatizar con sus familiares y amigos, y comprenden el daño que les hubieran podido hacer.

4. Petición de ayuda

En muchas ocasiones el intento de suicido es una petición de ayuda. La persona no quiere morirse, pero siente que si no llama la atención de esta forma su círculo cercano no la va a tomar en serio. Cabe decir que las personas que suelen recurrir a esta vía suelen ser adolescentes, que carecen de los medios y de la madurez para expresar sus problemas, o personas que tengan dificultad para dar a conocer todo el sufrimiento que están viviendo, pero que efectivamente quieren dejar de sentir.

Lamentablemente, no son pocas las veces en que estos intentos suicidas se convierten en un suicidio consumado, sobre todo por la desinformación del parasuicida. Es recurrente en quienes intentan suicidarse a modo de petición de ayuda que consuman alguna pastilla, teniendo una sobredosis. Piensan que llamarán la atención, les llevarán a urgencias y ahí les harán un lavado de estómago y estarán fuera de peligro. El problema es que tomar demasiadas pastillas puede dañar gravemente el hígado y los riñones, teniendo efectos mortales.

5. Enfermedad terminal

La decisión de moriri por suicidio puede estar muy racionalizada, en el sentido de que la persona desea realmente morir no porque tenga un trastorno psychological o se sienta mal psicológicamente hablando, sino porque padece una enfermedad terminal. Su vida se está acortando por culpa de una enfermedad incurable, una condición médica que da igual cuántos fármacos tome, cuantas operaciones le hagan o qué dieta siga: no la puede controlar. Decidir cuándo morir es lo único que pueden controlar, y no quieren que la enfermedad se lo arrebate.

Cabe decir, no obstante, que no todas las enfermedades crónicas son igualmente discapacitantes o disruptivas en la vida del afectado, pero sí que son muchas las que correlacionan con mayor riesgo de suicidio. Se ha visto que enfermedades crónicas que podríamos considerar “leves”, como el asma, el dolor de espalda, la hipertensión sanguínea y las migrañas pueden ser causa de suicidio casi tanto como el cáncer terminal, daño cerebral, problemas cardíacos altamente discapacitabntes, última fase de la enfermedad VIH/SIDA, enfermedad de Parkinson.

Esta motivación suicida es la que ha hecho que varios países como Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Canadá y Colombia hayan legalizado la eutanasia. La justificación para permitir el suicidio asistido en algunos casos es que, dado que la persona no va a poder disfrutar de los pocos años que le quedan y los va a vivir con gran sufrimiento, no se puede considerar humano permitir que muera de forma indigna o que decida quitarse la vida de forma especialmente traumática para con los de su entorno.

6. No querer ser una carga

Este es un motivo común en personas que padecen una enfermedad crónica, sobre todo cuando tienen que ser cuidados por familiares. A medida que la enfermedad va incapacitándoles más, más dependen de sus familiares, y a veces sienten que son una carga y que lo mejor sería abandonar el mundo ya.

Quieren morir porque se sienten terriblemente culpables por arrebatarles la vida a personas que están sanas y que podrían disfrutar sus vidas si ellas no estuvieran todavía vivas. Cuando todavía tienen movilidad este tipo de pacientes intentan acabar con su vida antes de que no lo puedan hacer por ellos mismos.

7. Miedo al fracaso

En una sociedad en la que las presiones sociales pueden ser verdaderamente intensas, el miedo al fracaso y al que dirán se convierte en un problema psicológico muy serio.

No son pocas las personas que consideran que no llevar una vida perfecta, de acuerdo a sus propios ideales, es sinónimo de no valer nada. Ya sea alejándose de su vida idealizada o tener una mala racha, muchos deciden acabar con su vida. Algunos ejemplos de motivos por los que una persona se ha suicidado por miedo a fracasar son:

  • Ser arrestado o encarcelado
  • Acoso escolar, humillación, ciberacoso, acoso laboral
  • Problemas económicos
  • Fin de una relación amorosa o de amistad significativa
  • Pérdida del empleo
  • Pérdida de familiares o amigos por revelar orientación sexual propia
  • Pérdida de estatus social

8. Estrés traumático

Las personas que han sufrido una experiencia altamente traumática, como puede ser abuso sexual, violación, abuso físico o trauma por haber presenciado una guerra, tienen un mayor riesgo de suicidio, incluso si han pasado muchos años tras haber padecido el evento traumático.

Ser diagnosticado con el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) o haber vivido múltiples eventos traumáticos incrementan todavía más el riesgo de suciduo. Además, la depresión suele ser un síntoma que aparece en estos cuadros, haciendo que el riesgo sea todavía mayor. Entre los síntomas comunes del TEPT tenemos sentimientos de desesperación y sensación de que nadie puede ayudarlos, los cuales son una auténtica bomba de relojería que conducen al suicidio.

9. Aislamiento social

El aislamiento social es un grave problema y pude ser la causa de un suicidio. Son muchos los motivos que han llevado a una persona a sentirse sola: ruptura con la pareja, divorcio, pérdida de familiares o amigos, ansiedad social, trastorno psychological, enfermedad, jubilación, abandono acquainted… Todos ellos hacen que la persona se sienta cada vez menos motivada para seguir viviendo y acabe tomando la decisión de acabar con todo.

Pero el aislamiento social no únicamente puede ser causa de suicidio. También puede estar detrás de aparición de trastornos mentales, adicción a sustancias y alcoholismo. Es por esto que, sobre todo en personas de la tercera edad, se debe seguir manteniendo el contacto con familiares que se sepa que podrían estar pasando una época demasiado solos, a fin de evitar que puedan cometer intentos suicidas y ayudarles a recurrir a la ayuda profesional necesaria.

Referencias bibliográficas:

  • Hjelmeland, H., Hawton, Okay., Nordvik, H., Bille-Brahe, U., De Leo, D., Fekete, S., Grad, O., Haring, C., Kerkhof, J. F., Lönnqvist, J., Michel, Okay., Renberg, E. S., Schmidtke, A., Van Heeringen, Okay., & Wasserman, D. (2002). Why folks have interaction in parasuicide: a cross-cultural research of intentions. Suicide & life-threatening habits, 32(4), 380–393. https://doi.org/10.1521/suli.32.4.380.22336

— Nahum Montagud Rubio to psicologiaymente.com

Por qué las dietas para perder peso no funcionan

Por qué las dietas para perder peso no funcionan

Las dietas para perder peso no funcionan. Eso es algo que seguramente ya sepas. 

Y lo sabes porque llevas años haciendo dieta y sí, a veces bajas de peso, pero en cuanto te descuidas, recuperas el peso perdido mucho más rápido de lo que te costó bajarlo. 

Lo que no sabes es realmente por qué no funcionan. Es frustrante, pero aun así siempre vuelves a probar con otra. Y después con otra. 

En realidad las únicas dietas para perder peso que funcionan no son en sí una dieta. 

Si quieres bajar de peso de manera continuada, sin efecto rebote y mantener el peso supreme para siempre, hay otro camino. 

Quédate que te lo cuento. 

  

A qué llamamos hacer dieta

 

En primer lugar, vamos a definir a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de dieta, y lo definiremos como “un plan de alimentación temporal y restrictivo con el objetivo de perder peso”.

Dieta es una palabra muy amplia que outline la comida y bebida recurring de una cultura, una persona o un animal. Pero decidir “ponerse a dieta” implica llenar de prohibiciones nuestro día a día: cero azúcares, cero grasas, prohibida la fruta, adiós al pan y ni hablar del chocolate. 

Cualquier tipo de norma es válida en nuestra dieta, muchas veces sin cuestionarnos realmente en qué se basa. 

Seguramente sepas de lo que te hablo si te digo: “Cómo perder 5 kg en eight días con la dieta de la alcachofa”, ¿verdad?

Las dietas para perder peso no son dietas, son un estilo de vida

 

El 95% de las personas que han perdido peso “haciendo dieta” lo recuperan en menos de 5 años. El tan temido efecto rebote. Pero, ¿por qué sucede esto?

  1. Tu cuerpo es sabio y no quiere que mueras de hambre por lo que ante una restricción drástica de la ingesta alimentaria reacciona desacelerando el metabolismo, lo que dificulta claramente la pérdida de peso.
  2. Las dietas muy restrictivas eliminan el placer de comer. Si tu plan de alimentación resulta un sacrificio, una imposición, o un castigo, hará que tu relación con la comida siga igual o empeore. Al closing volverás a tus patrones alimentarios anteriores y que fueron los causantes de tu aumento de peso. Este es el inicio del “efecto yo-yo” que puede derivar en serios problemas de salud.
  3. Un efecto adverso muy frecuente en las dietas es el hambre emocional y los “atracones”. Nos hemos autolimitado tanto que nos hemos generado una ansiedad incontrolable por ingerir alimentos, en gran cantidad y por supuesto de la peor calidad. ¿Te suena verdad?
  4. El engaño de los productos “milagro”, un lucrativo negocio que mueve millones de euros en la purple. La Agencia Española del Medicamento recomienda no comprar por web pastillas para adelgazar y otros sucedáneos.

 

 

Entonces, ¿cómo puedo perder peso? 

 

Si quieres perder peso, deja de hacer dieta y cambia tu estilo de vida. 

La mejor dieta es aprender a comer bien, cambiar tus malos hábitos y abrazar una alimentación sana, basada en más vegetales crudos y menos procesados.

Pero sobre todo, la clave es desarrollar una relación saludable con la comida. ¿Qué significa esto? 

  • Aprende a tomar decisiones inteligentes que promuevan la buena relación con la comida. Por ejemplo, en lugar de restringir o prohibirte comer algo, elige conscientemente empezar a priorizar alimentos que tienen un alto valor nutricional y que son limpios, y deja para ocasiones especiales los no tan saludables. No se trata de una prohibición: recuerda que estarán ahí siempre que quieras. 
  • Mantén un estilo de vida activo. Haz ejercicio al menos tres veces por semana, camina todo lo que puedas, abandona el sedentarismo. Bajarás de peso y además mejorarás tu salud y tu estado de ánimo.
  • Disfruta de la vida, y no le des más poder a la comida del que tiene. De verdad. Comer no tiene por qué ser el centro de tu vida, es más, con pequeños cambios puedes ir encontrando el disfrute en pequeños placeres como ver un atardecer, jugar con tus hijos o ver una película. 

 

 

Antes de despedirme, tengo un regalo para ti

 

Tengo una súper sorpresa para ti: ¿quieres empezar a cambiar ya?

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Cuéntame, si tuvieras que poner un número, ¿cuántas dietas has comenzado a lo largo de tu vida? 

 

 

 

 

— to www.begreenchica.com