Consejos para prevenir la hiponatremia al hacer deporte

Cuando se están realizando entrenamientos o competiciones de ultra resistencia, y más aún si somos atletas principiantes, la posibilidad de sufrir una hiponatremia existe; por ello, es conveniente que cualquier deportista se prepare y siga estos consejos que pueden ayudar a evitar un problema de hidratación y en los niveles de sodio en sangre, que podría incluso llegar a causar la muerte.

De este modo, quien quiera limitar los riesgos de una posible hiponatremia mientras practica running o cualquier otro deporte de fondo, debería:

  • Acudir a un médico para que examine los riesgos de sufrir hiponatremia en el caso de que el deportista padezca algún tipo de enfermedad que pueda afectar al sistema excretor o a la función renal, o que ingiera medicamentos que incrementen las posibilidades de sufrirla.

  • Es conveniente realizarse un análisis de sangre antes y después de nuestro primer entrenamiento de ultra resistencia para valorar cuánto sodio se pierde durante la actividad con la hidratación realizada. Si el nivel de sodio inicial es muy bajo, antes de lanzarse a entrenar hay que ir a un preparador físico para que analice nuestras posibilidades y establezca un plan de entrenamiento ajustado para minimizar riesgos. Igualmente se debe hacer cuando el descenso haya sido muy acentuado.

  • Siempre hay que buscar fórmulas para refrescar el cuerpo sin tener necesidad de beber constantemente. La sobrehidrataciónes un riesgo, pero tampoco se puede evitar ingerir líquidos durante la actividad a fin de prevenir la deshidratación que también tiene efectos nefastos en el deportista. No sólo sirve beber para hidratarse, también se puede combinar con otras maneras de conseguirlo; por ejemplo, echarse botellas de agua en la cabeza en una carrera ciclista, o en pruebas tipo la maratón recurrir a las zonas de hidratación durante la carrera no sólo para coger vasos para beber, sino también esponjas bien empapadas para escurrirlas sobre la cabeza.

  • Para saber cuánta agua se pierde en un entrenamiento o una competición es adecuado pesarse antes y después del ejercicio. Así, la diferencia de peso será la cantidad en litros de agua perdida. Esto resulta útil para calcular cuánta agua es más o menos necesario ingerir en los siguientes días de práctica y reajustarlo constantemente.

  • A la hora de hidratarse es conveniente no hacerlo solo con agua, sino también con bebidas con alto contenido en sodio como las bebidas energéticas o la leche de vaca, que se pueden tomar antes o después del ejercicio.

  • Para elevar los niveles de sodio antes, durante, y después de la actividad, es adecuado ingerir alimentos ricos en este mineral como los snacks salados o los frutos secos. Además, son ligeros y fáciles de transportar mientras el deportista se ejercita.

  • Durante los entrenamientos es aconsejable evitar las horas centrales del día para que la temperatura sea menor y el cuerpo sude menos.

  • Cuando se vaya a competir, siempre que sea posible, es bueno para evitar la hiponatremia viajar unos días antes al lugar donde se celebrará la prueba para aclimatarse al calor y la humedaddel lugar.

  • Aunque no sea de modo preventivo, y sí para actuar en caso de hiponatremia, el deportista debería llevar un teléfono con un buen sistema de localización GPS para poder ser fácilmente localizado en el caso de que haya un problema grave y acabe perdiendo el conocimiento. Si ha llamado a emergencias al notar los primeros síntomas, podrá ser rescatado en cualquier lugar rápidamente.

Cuánta agua debe beber un atleta

“Entonces, ¿cuánta agua debo beber?”. Esta es la pregunta que muchos deportistas, especialmente los runners, se hacen al empezar a informarse sobre la hiponatremia, pero no tiene fácil respuesta, ya que depende de muchos factores: nivel de sudoración, cantidad de sodio en sangre, o climatología del lugar donde se va a hacer el ejercicio, entre otros. Por tanto, lo que otro deportista haga y le funcione para evitarlo, no tiene por qué ser necesariamente la medida en la que fijarse.

Existen numerosas guías que informan sobre cuánto se debería beber durante el ejercicio, pero se tiene que entender que son sólo orientativas y no individualizadas, aunque sirven como referente para calcular más o menos cuánta agua es la apropiada. Según diversos estudios se considera que es adecuado beber un par de horas antes del ejercicio intenso alrededor de medio litro de agua, y 200 ml más en el último cuarto de hora previo al entrenamiento o la competición.

Durante el ejercicio se considera que, dependiendo del nivel de sudoración y la tolerancia, para reducir el riesgo de sufrir hiponatremia se ha de beber entre medio y un litro de agua por hora, haciéndolo de manera paulatina (cada 15-20 minutos). Si se suda mucho, no hay que olvidar comer alimentos ricos en sodio que, además, aportan energía al atleta.

Tomado de: WebConsultas

¿Qué deportistas tienen mayor riesgo de sufrir hiponatremia?

La hiponatremia es un descenso de sodio en sangre que puede afectar gravemente a deportistas que se hidratan incorrectamente durante el running o deportes de resistencia. Estos consejos te ayudarán a evitarla.

Cualquier persona que practique deporte, pero especialmente aquellos que se ejercitan en actividades de resistencia como corredores de maratón o triatletas –más aun los ironman–, es susceptible de sufrir una hiponatremia en un momento puntual, sin que eso se convierta en un problema que necesariamente vaya a suceder de manera repetida en todos los entrenamientos o competiciones en los que participe.

Aunque todos los deportistas pueden sufrir una hiponatremia si cometen errores en su hidratación (por exceso o por defecto), algunas personas tienen un mayor riesgo de padecerla, como:

  • Mujeres. El hecho de que sufran generalmente más hiponatremias ha sido algo que muchos investigadores han analizado sin llegar a una clara conclusión al respecto. Uno de los motivos que se ha destacado es que los estrógenos bloquean la enzima que favorece que el potasio abandone las células cerebrales, que es lo primero que hace el organismo para luchar endógenamente contra la hiponatremia. Por ello, las deportistas jóvenes tienen más riesgo de sufrir hiponatremias más graves por su mayor cantidad de estrógenos.
  • Personas con menor preparación física o mal aclimatadas al calor. Generalmente, los deportistas aficionados tienden a sudar más con la misma actividad, por lo que existe más riesgo de perder sodio a través de la sudoración. Además, existe una tendencia a beber en exceso en estos casos al pensar que hidratarse es la forma de refrescar el cuerpo y compensar el líquido perdido, pero esta sobrehidratación podría provocar que el sodio en sangre baje y se genere la hiponatremia.
  • Deportistas que excretan un sudor más salado. Con la pérdida de mayor cantidad de sodio, la probabilidad de sufrir una hiponatremia aumenta al necesitarse menos cantidad de agua ingerida para conseguir que la sangre presente bajos niveles de sodio. Dentro de este grupo se encontrarían las personas que padecen fibrosis quística, dado que su sudor contiene más cantidad de sodio.
  • Personas que estén bajo los efectos de algunos medicamentos. De especial relevancia son los diuréticos tiazídicos, los analgésicos, aquellos que afectan al sistema nervioso central, los antidepresivos, y cualquiera que afecte a la función renal. En caso de ingerir este tipo de fármacos, es conveniente informarse de los riesgos del producto en cuestión antes de realizar alguna actividad que lleve al cuerpo a sus límites –no para dar un paseo en bici o salir un rato a hacer power walking–.
  • Gente que padezca diferentes enfermedades, entre las que están los problemas cardíacos, los traumatismos cerebralestumorescirrosis, problemas renales, dificultades en la secreción de la hormona antidiurética… Los riesgos de hiponatremia hipotónica en estos casos se disparan, y estos pacientes siempre deben consultar a su médico antes de practicar ejercicio.

Tomado de: WEBConsultas

¿Qué es la hiponatremia y cuáles son sus causas?

La hiponatremia es un descenso de sodio en sangre que puede afectar gravemente a deportistas que se hidratan incorrectamente durante el running o deportes de resistencia. Estos consejos te ayudarán a evitarla.

Aumenta el número de personas que se enganchan al deporte y, progresivamente, su cuerpo y su mente les demandan subir el nivel, llegar cada vez más lejos, e intentar superar constantemente sus propios límites. De este modo, se pasa de correr en la calle unos kilómetros a hacer medias maratones, luego a maratones completas, competiciones de ultra resistencia corriendo o en bici, triatlones para mezclar disciplinas, e incluso los durísimos ironman para los más atrevidos. Las mejoras en la capacidad física suponen muchos beneficios para la salud del deportista, pero si se quieren dar pasos demasiado rápido o no se tienen en cuenta otros aspectos también pueden conllevar nuevos riesgos: es el caso de la hiponatremia, un grave problema causado por una hidratación incorrecta que afecta sobre todo a corredores o deportistas de resistencia, y que en el peor de los casos puede incluso llegar a suponer la muerte.

La hiponatremia es un desorden en el organismo que se produce cuando la concentración de sodio en sangre desciende por debajo de 135 milimol/litro. Cuanto más baje este nivel, más graves serán las consecuencias para la salud del que lo sufre: desde problemas gastrointestinales como náuseas –que indican que es el momento ideal para dejar la actividad deportiva y evitar más riesgos, así como de la necesidad de comer alimentos salados–, pasando por fuertes cefaleas, vómitos, problemas respiratorios, fatiga exagerada o desorientación, que pueden llegar a derivar en síntomas más graves como convulsiones, daños cerebrales, coma, o un colapso cardiorrespiratorio que llevaría a la muerte.

Esto sucede porque, súbitamente, una cantidad de agua llega al cerebro, inflamándolo, y desencadenando las respuestas citadas.

Causas de hiponatremia durante la práctica deportiva

Las causas de la hiponatremia hipotónica en el atleta pueden ser tanto por un exceso como por un defecto de hidratación. Esto es así por dos razones distintas, pero con las mismas consecuencias:

  1. En el caso de que el atleta ingiera una cantidad de líquido muy superior a la que se pierde a través del sudor o la orina, esto descompensa la proporción de sodio en sangre.
  2. Una deshidratación es otra vía por la que se puede sufrir una hiponatremia, ya que así se puede perder gran cantidad de sodio a través del sudor sin haberlo recuperado por otro medio como, por ejemplo, bebiendo.

La mejor manera de prevenir la hiponatremia en estos casos es asegurarse de estar bien hidratado –sin excederse, porque se dispararía el riesgo– o comiendo alimentos salados para recuperar el sodio que se pierde sudando.

Otra posible razón para la aparición de este desorden es el síndrome de respuesta inadecuada de la hormona antidiurética (SIADH), que reduce la producción de orina, por lo que el cuerpo tiene dificultades para eliminar líquido y se facilita la sobrehidratación. El síndrome puede aparecer por diversas causas, como el consumo de determinados medicamentos o padecer ciertas enfermedades, y por eso es tan importante consultar al médico antes de realizar ejercicio intenso, y más si se está bajo tratamiento farmacológico.

La hiponatremia no afecta solo a los corredores

La hiponatremia, además, no es exclusiva de los deportistas o de las personas que sufren alguna afección renal. Y es que cuando una persona bebe mucho más de lo que su cuerpo puede orinar o sudar, el exceso de líquido provocará que el sodio en el plasma descienda. Es por esto por lo que hay que beber de manera ajustada a las necesidades del cuerpo y no siguiendo consejos estándar que no están individualizados para cada persona y son sólo orientativos.

Es muy difícil que una persona realizando una actividad moderada, o en reposo, padezca hiponatremia. Y si alguien practicando un deporte de una exigencia leve-moderada, o en una situación de descanso, la sufre, es probable que se trate de una manifestación clínica de alguna enfermedad más grave, por lo que es necesario que acuda a un médico de inmediato para que le haga un estudio para averiguar por qué se ha producido el trastorno.

tomado de: WebConsultas

Nutrición: La importancia de las vitaminas en el ser humano

Las vitaminas son sustancias inorgánicas que están presentes en los alimentos y nos resultan absolutamente imprescindibles para la vida. Con las vitaminas se puede y debe usar el término ‘esencial’, que quiere decir que son necesarias para nuestro organismo, y es que, cada una de las 13 vitaminas tienen una función específica en el correcto funcionamiento del cuerpo, siendo por ello indispensables dentro de la alimentación de cualquier individuo.

Su carencia en el organismo de cualquier persona puede desencadenar problemas de salud. Por ello, debemos tomarlas obligatoriamente del exterior, ya que nosotros mismos no somos capaces de sintetizarlas a partir de reacciones químicas. Esta regla tiene excepciones, como veremos más adelante, ya que el organismo es capaz de sintetizar cierta cantidad de algunas vitaminas.

En la actualidad hay descubiertas y descritas 13 vitaminas. Esto no quiere decir que sean las definitivas. Es posible que, en algún momento, un grupo de científicos descubra otra, a pesar de que desde 1948 no se ha descrito ninguna. Todas ellas tienen, como mínimo, dos denominaciones, por un lado poseen un nombre con dígitos (letras y números) y por otro también se las conoce con una denominación extendida, que puede referirse a su forma química o alguna de sus funciones. Por ejemplo: ácido ascórbico es lo mismo que vitamina C.

Ningún alimento posee todas las vitaminas necesarias para el correcto funcionamiento del cuerpo y tampoco hay ningún alimento que no posea ninguna. Hay vitaminas que están más extendidas que otras en la naturaleza y se encuentran presentes en muchos alimentos y otras que se concentran en un grupo más reducido de alimentos.

¿Para qué sirven las vitaminas?

Cada uno de estos componentes posee funciones concretas y específicas, que son irremplazables. Por este motivo, si se produce un desajuste en sus niveles (hipo o hipervitaminosis) o existe una ausencia de las mismas (avitaminosis) el organismo no trabaja bien y se producirán alteraciones. La mayoría de las vitaminas funcionan, entre otras cosas, como cofactores o co-enzimas de reacciones químicas. Es decir, son elementos imprescindibles para que esa transformación, minúscula pero constante, tenga lugar en nuestros órganos. Por ejemplo, sin vitaminas no se puede obtener energía a partir de los alimentos o no funciona bien el sistema defensivo frente a infecciones o las conexiones neuronales de nuestro sistema nervioso se ven alteradas.

Las vitaminas no aportan energía al organismo, es decir, son nutrientes acalóricos. Por este motivo, en una dieta hipocalórica o adelgazante, no hay que reducir el aporte vitamínico.

¿Qué cantidad de vitaminas hay que tomar?

Cada una de ellas posee una recomendación de consumo específica que suele ser bastante pequeña y está ajustada a características y situaciones como sexo, edad, embarazo o lactancia. Sin embargo, y a pesar de necesitar mínimas cantidades vitamínicas, si no mantenemos una alimentación completa y muy variada tomando de todos los grupos de alimentos, desarrollar carencias con algunas vitaminas no es tan infrecuente.

Además de todo esto, algunas vitaminas son muy sensibles a las condiciones ambientales y pueden inactivarse dejando de ser útiles. La incidencia directa de la luz solar, el calor o incluso la propia solubilidad de algunas, hace que se puedan degradar antes o durante su ingesta.

Requerimientos especiales de vitaminas

Existen diferentes etapas en la vida como la infancia, el embarazo o la lactancia, donde nuestro cuerpo requiere un incremento de estas vitaminas, este suplemento deberá ser prescrito por un médico, ya que como decíamos, su ingesta abusiva (hipervitaminosis) también puede ser perjudicial para la salud.

El consumo de alcohol, tabaco o diferentes drogas pueden generar un elevado gasto vitamínico, lo que conviene tener en cuenta a la hora de elaborar la dieta diaria.

Tomado de: WEB Consultas

Nutrición: Valores dietéticos de referencia

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, los valores dietéticos de referencia (VDR) son “el conjunto de recomendaciones de nutrientes y valores de referencia, como las ingestas poblacionales de referencia, los requerimientos medios, los niveles de ingesta adecuados y el umbral de ingesta inferior”.

La definición engloba muchos conceptos pero, en esencia, los VDR indican la cantidad de un nutriente que necesitamos según nuestra edad, género y situación fisiológica (embarazo, lactancia, enfermedad…) para mantener una buena salud.

Son el marco para que las administraciones y entidades establezcan recomendaciones de ingesta de nutrientes que prevengan el desarrollo de enfermedades crónicas y degenerativas. Estos consejos se traducen de forma clara y sencilla en forma de guías alimentarias (en España las más conocidas son las que se representan en forma de pirámide como la de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), que se ha renovado en 2017.

Los valores dietéticos de referencia sirven también para que los consumidores conozcamos mejor cuál es el aporte de nutrientes de cada alimento y relacionarlo con nuestras necesidades nutricionales, ya que si la etiqueta de la leche indica que 100ml aportan el 15% del calcio establecido en los valores de referencia de nutrientes, tenemos mucha más información que si sólo indica que 100ml contienen 120mg de calcio.

Por último, los VDR también le sirven a la industria alimentaria para diseñar su estrategia. Puede decidir enriquecer un producto con un nutriente para que alcance una cantidad significativa y poder así hacer alegaciones sobre sus propiedades nutricionales o saludables (como “rico en magnesio”, “fuente de fibra”…), o puede corregir la formulación para adecuarse a las recomendaciones de las guías alimentarias y desarrollar nuevos alimentos adaptados a dietas especiales.

Valores de Referencia de Nutrientes e Ingestas de Referencia

Los Valores Dietéticos de Referencia (VDR) empleados en la Unión Europea son el paraguasque recoge los Valores de Referencia de Nutrientes (VRN) y las Ingestas de Referencia (IR). Los VRN y las IR son conceptos equivalentes, pero los VRN se usan para micronutrientes y las IR tanto para macro como para micronutrientes. Las Ingestas de Referencia se refieren a la cantidad de nutrientes que cubren las necesidades de prácticamente todas las personas sanas (el 97,5%) de una población.

La EFSA ha establecido VDR para los carbohidratos, la fibra, las grasas, los ácidos grasos omega 3, el agua, y numerosos micronutrientes (vitaminas y minerales). Se prevé que en 2020 emita una opinión científica sobre el límite de azúcares añadidos.

Estos valores se basan en datos estadísticos y son solo orientativos. Los consumidores no debemos emplearlos como una meta a alcanzar, porque cada individuo tiene necesidades diferentes y puede estar perfectamente sano aunque no se llegue a algunas de las ingestas de referencia.

Sería imposible para cualquier persona diseñar una dieta con el objetivo de cuadrar todos los nutrientes para ajustarlos a las recomendaciones. En el marco de una dieta equilibrada se cubren estas recomendaciones sin problema, pero es importante saber qué son porque nos sirven para interpretar mejor el etiquetado de los alimentos.

Tomado de: WEB Consultas

Nutrición: Alergia a aditivos alimentarios

Los aditivos alimentarios son aquellas sustancias que se añaden a los alimentos para modificar algún o varios métodos de conservación, elaboración o preparación y variar así también las características del mismo.

Los aditivos no modifican habitualmente la composición nutricional de los alimentos a los que se añaden y su uso se dirige hacia modificaciones en la textura, viscosidad, color, aroma o duración del alimento, por ejemplo. Se añaden en cantidades mínimas y siempre con el permiso de la Autoridad Sanitaria Competente, que determina las dosis máximas que se pueden aplicar y que resulten inocuas.

Todo aditivo que se utilice en industria alimentaria debe superar unas pruebas que determinan su uso y la cantidad, solo entonces se podrá utilizar. En el etiquetado de los productos deberán aparecer siempre todos los aditivos que se han añadido y estarán precedidos de una E antes de la numeración que lo identifica, de esta manera, se identifican rápidamente que son aditivos seguros que han pasado los controles reglamentarios.

Clasificación de los aditivos alimentarios

Existen multitud de aditivos que la industria utiliza habitualmente. La clasificación más utilizada es la que hace referencia a la función que ejerce el aditivo en el alimento:

  1. Aditivos que modifican características organolépticas o sensoriales del alimento. Por ejemplo: acidulantes, colorantes, potenciadores del sabor, edulcorantes, aromatizantes, humectantes, espesantes, emulsificantes, etcétera.
  2. Aditivos que modifican características físicas o químicas del producto. Entre los que se encuentran: estabilizantes, acidulantes, emulgentes, gelificantes, espesantes…
  3. Aditivos que modifican la duración de la comida. Algunos de los más conocidos son: humectantes, conservadores, encurtantes o antioxidantes.

Tomado de: WEB Consultas

Nutrición: Intolerancia a la sacarosa

La sacarosa es el azúcar común, azúcar blanquilla o azúcar de mesa. Este azúcar de rápida absorción debido a la breve longitud de su molécula, resulta de la combinación de dos monosacáridos, que los componentes más pequeños dentro del grupo de los hidratos de carbono, y son una molécula de glucosa y otra de fructosa. Al contener dos moléculas de sacáridos o azúcares, la sacarosa es un disacárido.

La intolerancia a la sacarosa consiste en una alteración que se produce a nivel digestivo, concretamente en la zona intestinal, debido a la ausencia o escasa presencia de la enzima o proteína encargada de separar las dos moléculas de la sacarosa y que se denomina ‘sacarasa’ o ‘sucrasa’. Sin la acción de esta enzima, la sacarosa no se puede digerir y, por tanto, absorber. Incapaz de atravesar la pared del intestino, las moléculas de sacarosa prosiguen su camino por hasta el intestino grueso hasta ser eliminadas por vía anal.

Es una patología propiamente digestiva que poco tiene que ver con la alergia alimentaria, ya que no se produce afectación inmunológica, una de las características definitorias de las reacciones alérgicas.

En ocasiones, se puede encontrar en los afectados una ausencia total de sucrasa, por lo que mínimas cantidades de sacarosa pueden desencadenar los síntomas de la intolerancia; pero algunas personas contienen mínimas cantidades de la enzima, por lo que toleran ciertas cantidades pequeñas de sacarosa que pueden ser digeridas. En estos casos, es importante descubrir el umbral límite de cantidad de sacarosa que estas personas pueden tomar hasta saturar los niveles de enzima. Cuando este nivel se supera es probable que la cantidad de sacarosa que queda sin digerir provoque la sintomatología.

Afortunadamente, la prevalencia de esta intolerancia es muy baja en el mundo en general, siendo algo más elevada entre los habitantes de Canadá y Groenlandia.

En muchos casos, la intolerancia a la sacarosa va asociada al déficit de otras enzimas digestivas que digieren otros azúcares como la lactosa, azúcar de la leche o la fructosa, azúcar de la fruta. En estos casos, la alteración afecta a los azúcares que no pueden ser digeridos con normalidad por la carencia enzimática.

Tomado de: WEB Consultas

Etiquetado de los alimentos ecológicos: cómo identificarlos

Si los alimentos cumplen con las normas de producción que establece la normativa europea, podrán llevar las menciones ‘ecológico‘ y ‘biológico‘ (en España), ‘orgánico‘ (en los países anglosajones), o abreviaturas como ‘eco’ o ‘bio’. También pueden combinarse e incluirse varias en el mismo envase.

Está expresamente prohibido utilizar estos términos en alimentos o piensos que no cumplan con los requisitos, o que contengan organismos genéticamente modificados (OGM).

Estas menciones pueden emplearse tanto en alimentos frescos como procesados. En el caso de los procesados, como cereales de desayuno, embutidos, pasta, o conservas, se establecen unos requisitos estrictos:

  • Deben estar compuestos principalmente de ingredientes de origen agrario.
  • Se pueden usar aditivos, aromas, agua, sal, vitaminas…, que figuren en una lista de ingredientes autorizados para la producción ecológica recogida en el Reglamento 889/2008.
  • No puede emplearse simultáneamente un ingrediente ecológico y el mismo ingrediente no ecológico.
  • Se deben producir separadamente de los alimentos no ecológicos.

En estos alimentos puedes encontrar la mención ‘ecológicos’ en su etiquetado de tres formas:

  1. En la denominación de venta: es decir, junto al nombre del alimento. Por ejemplo “pimientos del piquillo ecológicos” o “macarrones bio”. Esto quiere decir que cumple con las normas anteriores, o que al menos el 95% de los ingredientes (en peso) es de origen ecológico.
  2. En la lista de ingredientes: cumple con las normas, pero pueden llevar ingredientes agrícolas no ecológicos.
  3. En el mismo campo visual de la denominación de venta y en la lista de ingredientes: el ingrediente principal procede de la caza o de la pesca, o el producto cumple con las normas, pero puede llevar también ingredientes agrícolas no ecológicos.

En el caso de que se utilice el término ‘ecológico’ en la lista de ingredientes, se debe indicar el porcentaje total del ingrediente ecológico. Por ejemplo, en una bebida de avena que lleve ingredientes no ecológicos se puede indicar ‘bio’ o ‘eco’ junto al nombre del producto en el frontal del envase, y en la lista de ingredientes figurará como “agua, avena ecológica (10%), sal marina”.

Tomado de WEB Consultas

Alimentos ecológicos: ¿tienen más beneficios para la salud?

Con respecto a si los alimentos ecológicos tienen unos beneficios para la salud que no proporcionen los convencionales, es importante señalar que no hay consenso sobre el valor nutricional de los alimentos ecológicos frente al resto. En 2009, una revisión sistemática (un tipo de investigación de alta calidad) de más de 52.000 artículos concluyó que “no hay evidencias en la calidad nutricional entre los alimentos orgánicos y los convencionales”.

En 2012, la revisión de más de 240 estudios llegó a las mismas conclusiones en cuanto a los nutrientes, aunque también señaló que “el consumo de alimentos ecológicos puede reducir la exposición a pesticidas y a bacterias resistentes a antibióticos”. Hay que recordar que, en cualquier caso, los alimentos que llegan al mercado están controlados y la presencia de pesticidas está dentro de los límites de seguridad.

Por otra parte, otra revisión sistemática de 2014 sobre 343 artículos sí concluía que hay diferencias significativas en la composición entre alimentos orgánicos y convencionales. Las concentraciones de vitaminasminerales y antioxidantes como los polifenoles serían más altas en los ecológicos, mientras que contendrían menos residuos de pesticidas.

En 2016, dos revisiones sistemáticas y metaanálisis se centraron en la producción de carne y leche ecológica. La primera de ellas revisó 196 artículos sobre la composición de la carne ecológica encontró que los ácidos grasos omega 3 son más abundantes. La segunda se centró en 170 estudios para llegar a la misma conclusión sobre la leche ecológica.

Sin evidencia de que los alimentos ecológicos sean mejores

Sin embargo, y a pesar de que los medios de comunicación dieron amplia cobertura a estos artículos, han sido muy criticados por tener posibles conflictos de interés al estar financiados por organizaciones a favor de la producción ecológica.

Incluso aunque estas diferencias se demostrasen, una dieta equilibrada ya aportaría estos nutrientes, y no se justificaría la elección de un alimento ecológico frente a uno convencional. Más que el contenido en nutrientes, el criterio realmente interesante a la hora de elegir un alimento ecológico sería conocer su impacto sobre la salud comparado con alimentos no orgánicos, pero sobre esto todavía no hay estudios.

Tomado de WEB Consultas