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La experiencia del dolor — Psico-K

Las categorías más ampliamente utilizadas han sido realizadas en relación a la duración del cuadro. Esto es, a la distinción entre dolor agudo y dolor crónico, que muestran características diferenciales de importante repercusión clínica. Las manifestaciones de los cuadros del dolor agudo guardan una estrecha relación con la lesión orgánica experimentada. Aquí existe una alteración física diagnosticable que explica las dolencias de la persona y su duración es previsible, en la mayoría de los casos, además de responder bien a los tratamientos convencionales. No es así en el dolor crónico. Éste tiene una duración mayor a seis meses y no responde bien a tratamientos convencionales. Por ejemplo: cefaleas, lumbalgias, neuralgias, dolor neoplásico, fibromialgia, and many others. Cabe mencionar que un cuadro de dolor agudo incrementa la posibilidad de tornarse en crónico si se prolonga el uso de fármacos y conductas de evitación ya sean físicas o sociales.

Debido a las repercusiones en la vida del paciente y su entorno es muy necesario incorporar un tratamiento psicológico. Basta pensar en que la persona que lo padece ya ha visitado multitud de especialistas, que no logran dar con lo que tiene. Ya está cansada. Sus expectativas de mejora se van debilitando y así su estado de ánimo. Es por ello que suelen aparecer cuadros depresivos y ansiosos que en muchas ocasiones, les requiere incorporar tratamientos psiquiátricos. Por si fuera poco, suelen aparecer otras áreas alteradas como el sueño o las relaciones sociales. ¿Qué pasa?, que se reducen las actividades placenteras incluyendo aquellas que tienen que ver con su apoyo social, aumentando así la queja y la posibilidad de adquirir estrategias adecuadas de afrontamiento del dolor. Todo esto mantiene y agrava aún más el problema.

Proceso de evaluación del dolor e instrumentos

Tanto el diagnóstico como el tratamiento dependen fundamentalmente de una evaluación exhaustiva, detallada y multicomponente, mediante diversos instrumentos de medida. Para cubrir una evaluación más conductual del dolor crónico se suelen utilizar:

  • Entrevista

  • Auto-observación y auto-registro (Dentro de los más utilizados tenemos las escalas de medidas (numéricas, verbales o análogo-visuales) que informan de sus parámetros y nos permiten contrastar su tratamiento.

  • Cuestionarios (El cuestionario de dolor de McGill (Melzack, 1975) es uno de los más utilizados, basado en la “Teoría de la Puerta”de Melzack, está diseñado para facilitar un índice de dolor para cada una de sus three dimensiones (sensorial-discriminativo; motivacional-afectivo y cognitivo-evaluativo). Sin embargo, la versión española con mejores características psicométricas es la de Lázaro, Bosch, Torrubia y Baños realizada en 1994.

  • Registros psicofisiológicos. Se recomienda especialmente en los casos de cefaleas y lumbalgias y hemos de plantear el entrenamiento en biofeedback como parta del tratamiento.

No se precisa hacer uso de todos estos, es más, se recomienda no abusar calibrando la relación coste-beneficio (en tiempo y molestias) y no olvidar la información médica. Además, una historia completa del dolor debe abordar aspectos relevantes como: 

La percepción que tiene el paciente de su propio dolor (descripción de su curso, duración, intensidad, frecuencia y localización). Esto nos ayudará a configurar el alcance del cuadro mediante información muy relevante. 

Los factores que desencadenan, aumentan o disminuyen la tolerancia al dolor (discusiones familiares, el aumento de preocupaciones, las vacaciones, tener relaciones sexuales, and many others.). Hay que intentar determinar las variaciones tanto en intensidad como en frecuencia, es decir, sus relaciones funcionales. 

Las consecuencias del dolor, es decir, hasta qué puntos los problemas actuales interfieren en la vida del paciente alterándola.

Las formas de afrontamiento, ósea, las estrategias que ha realizado el paciente voluntariamente como modo para reducir su dolor. Entre ellas, resaltar tratamientos anteriores que ha llevado a cabo y su grado de efectividad, el uso del alcohol u otro tipo de drogas psicoactivas. 

Las conductas de dolor, es decir, las expresiones que sugieren la presencia del dolor, pueden ser verbales, a través de quejas o petición de analgésicos, o no verbales como ciertas expresiones faciales o gestos. Hay que valorarlos ya que contribuyen como factores mantenedores. 

La presencia de trastornos psiquiátricos, así como el perfil de respuesta que recibe la persona aquejada por parte de su entorno social, y la historia laboral. 

La motivación del paciente ante una intervención psicológica, que tendrá en cuenta el contenido de sus pensamientos y actitudes acerca del dolor. 

 

Tratamiento del dolor crónico

El tratamiento psicológico se ciñe, por el momento, al dolor crónico. Ya que, en basic los recursos médicos y farmacológicos son suficientemente eficaces para el abordaje del dolor agudo, dadas las características comentadas anteriormente.

El tratamiento tiende a los siguientes objetivos:

  • Proporcionar información sobre los factores que disparan, aumentan o disminuyen la experiencia de dolor, así como distintas estrategias de afrontamiento (psicoeducación)

  • Aumentar la actividad física hasta un nivel adecuado

  • Reducir la medicación referente al problema del dolor, incorporando otras técnicas de relajación y/respiración

  • Aumentar la capacidad de afrontar las tareas de la vida cotidiana, entrenando distintas habilidades tales como; la solución de problemas, la asertividad y/o la gestión de emociones

  • Mejorar las relaciones interpersonales no permitiendo que el dolor se convierta en la base de su comunicación

  • Reducir las conductas del dolor

  • Modificar la atención centrada en el dolor en sí mismo

El yoga, las terapias cognitivo-conductuales, los antidepresivos, la estimulación cerebral profunda (DBS) y la simpatectomía son cinco opciones propuestas en la revista Scientific American, para tratar el dolor crónico con evidencia empírica. 

Ahora, para finalizar, os queremos proporcionar una invaluable recurso de libre acceso elaborado por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, conocida por sus siglas en inglés IASP (International Association for The Study of Pain)Es una guía bastante completa que nos ayudará a manejar mejor el dolor, sobre todo en aquellos con bajos recursos. Esperamos que os sea de gran utilidad.

DescargarGuía para el Manejo del Dolor en Condiciones de Bajos Recursos

Por Karemi Rodríguez Batista para Psyciencia

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Claves del apego y su relación con la salud mental — Psico-K

Es mediante el apego en la infancia y en la adolescencia que adquirimos una confianza o desconfianza básica, que solo cambia en circunstancias especiales y constantes. Construimos una especie de código, diferente al social formal y convencional, en el cual hacemos un uso distinto de la mirada, el tacto, el espacio interpersonal, las caricias, los abrazos, los fonemas, las palabras, la expresión de las emociones, and so forth. Este código sólo lo usaremos entre figuras de apego. Si no adquirimos desde la infancia un código adecuado en este sentido, podemos tener dificultades en el proceso de seducción y en las relaciones que requieren intimidad: no saber mirar, tocar, acariciar, estar cerca, estar desnudo, expresar emociones y no saber ser mirado, and so forth. (Sánchez, 2015).

Como hemos visto, la figura del apego irá mudando a través de los años. Cabe mencionar que, según Lafuente (1992), al llegar a la senectud (66-85 años) los hijos junto al cónyuge pueden ser las principales fuentes de apego. Según Hazan y Zeifman (1999) y Melero (2008) hay ciertas similitudes en el proceso de vinculación desde la infancia a la edad adulta y son las siguientes:

  • El contacto físico: tanto en las relaciones de apego con nuestro cuidador como en las de pareja se observan interacciones íntimas únicas y diferentes al resto (el código que mencionamos anteriormente).

  • Los criterios de selección: nos vinculamos preferentemente con aquellos que responden a las necesidades propias y que son agradables, competentes y familiares.

  • La reacción ante la separación: como ya vimos, la separación con nuestra figura de apego crea mucho estrés y ansiedad, aunque los adultos podemos gestionar mejor las separaciones.

  • Los efectos sobre la salud física y psicológica: la ruptura de la relación con la figura de apego nos hace más vulnerables de enfermedad física y psicológica.

Posteriores estudios realizados por Ortiz, Gómez y Apodaca (2002); y Gómez (2009) sobre el apego, el vínculo y la satisfacción afectivo-sexual en la pareja confirman la utilidad y vigencia de la teoría del apego al abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, sosteniendo la thought de Bowlby sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores. Para ellos, el estado del enamoramiento es lo que hace que dos personas se acerquen con el fin de crear un vínculo estable, caracterizado por la proximidad, la intimidad y la necesidad de seguridad en el otro (justamente lo necesario para el vínculo primordial).

Afirman que los modos de amar están condicionados por los estilos de apego, y, basándose en los tres principales, los definen con las siguientes características:

  • Estilo de apego seguro: se asocia con relaciones confiadas y positivas. Sus características principales son: mayor autonomía previa, mejor selección de la pareja, mejor establecimiento del vínculo, concepts más favorables y realistas sobre el amor, y una mejor elaboración de la ruptura.

  • Estilo de apego ansioso: se asocia a relaciones dependientes y a una continua necesidad de confirmación de que se es amado. Sus características principales son: dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja precipitada, miedo a no ser amado o amada y a la pérdida, celos más frecuentes, concepts contradictorias sobre el amor, mayor dificultad para romper una relación e Inestabilidad e inseguridad emocional.

  • Estilo de apego evitativo: tiene que ver con relaciones desconfiadas y distantes. Sus características son: pseudo-autonomia emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultades para las manifestaciones afectivas, concepts pesimistas sobre el amor, aparente facilidad para la ruptura, así como inseguridad camuflada.

 

Patologías del apego

Es sorprendente constatar cómo son cada vez más los profesionales que incorporan es su consulta instrumentos que les permitan evaluar el apego, como la Escala de Massie y Campbell o el Parental Bonding Instrument (Moneta, 2014). Sin embargo, para la evaluación de la organización del apego en jóvenes y adultos, el instrumento de referencia ha sido el Grownup Attachment Interview (AAI), que consta de un conjunto de ítems que abordan los principales temas de apego acorde a la teoría de Bowlby. Se le pregunta al paciente sobre el comportamiento de sus figuras parentales y la suya en situaciones específicas tales como dificultades personales, separaciones, experiencias de rechazo y amenazas de abandono por dichas figuras, enfermedades y accidentes, castigos y malos tratos y .pérdidas de personas significativas. El objetivo last es evaluar la seguridad del modelo dinámico del apego, es decir, la seguridad del Self en relación al apego (Soares y Dias, 2007).

La relación entre el apego y la salud o patología psychological se viene estudiando desde hace mucho tiempo. Está claro que las relaciones de apego tempranas son decisivas para la adquisición de las capacidad de management atencional, regulación afectiva, mentalización, y del sentido de autonomía del infante (Fonagy et al., 2010 cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014)

En una intensa revisión sobre el apego y los trastornos de la personalidad realizada en 2014 por Fonagy y Lorenzini, encontramos conclusiones muy relevantes, entre ellas que:

  • Existe un gran número de investigaciones acerca de los patrones de apego en personas que presentan trastornos de la personalidad, principalmente del clúster B. Se ha demostrado que el apego seguro rara vez se asocia al trastorno de la personalidad límite o por evitación (Meyer, Pilkonis, Proietti, Heape, y Egan, 2001; Westen et al., 2006; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

  • Los estudios confirman que un 50-80% de los pacientes con trastorno límite de la personalidad cumplen los criterios para el estilo ansioso o desorganizado (Agrawal, Gunderson, Holmes, & Lyons-Ruth, 2004; Barone et al., 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014). De hecho, es el apego desorganizado el que más se relaciona con problemas de regulación emocional (Shaw y Vondra, 1995; cit. en Díaz, 2011).

  • Los adultos con apego ansioso son más propensos a trastornos de la personalidad: histriónico, límite, por evitación y por dependencia, y también son más sensibles al rechazo y a la ansiedad (Fonagy y Lorenzini, 2014).

  • El elemento más crítico en el desarrollo del apego seguro son las relaciones vinculares de buena calidad; a su vez, el apego seguro emocional más que la estimulación intelectual, es essential para el desarrollo de una personalidad saludable (Braun y Bock, 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

En otro estudio realizado por Reiss y sus colaboradores (1995) se pudo demostrar que el nivel de actitud negativa de los padres frente al hijo predice comportamientos antisociales y síntomas depresivos al margen de la predisposición genética. Tengamos en cuenta que muchas de las conductas disruptivas que utiliza el niño (rabietas, conductas desafiantes o agresivas) son estrategias de acercamiento a su figura de apego, y son precursoras de trastornos de la conducta (Díaz, 2011).

En conclusión, la teoría del apego representa un modelo con claras repercusiones para nuestra salud. Es el sistema de apego (integrado por componentes afectivo-cognitivos, motivacionales y conductuales) que al permitir una evaluación constante de la situación, de nuestra figura de apego, y de nosotros mismos en relación a ella como merecedores o no de cuidados, adquiere una importante función organizacional de nuestra dinámica y la de los demás (Yárnoz, 2013).

 

 Psicoterapia y apego

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La pirámide de Maslow al microscopio — Psico-K

La teoría de la jerarquía de las necesidades ha contribuido en mucho a la enseñanza y en la gestión de las aulas en las escuelas, ya que se ve al niño como un ser holístico en el cual están integradas cualidades físicas, emocionales, sociales e intelectuales de manera que no pueden funcionar separadamente. Es evidente que para que las necesidades cognitivas de un estudiante puedan quedar satisfechas, se deben cumplir en primer lugar sus necesidades fisiológicas básicas. Los que hemos trabajado con niños en riesgo de exclusión podemos dar cuenta de ésto, muchos problemas del aprendizaje derivan de problemas en casa por no tener comida, o estar en riesgo su seguridad en el hogar.

Sin irse tan lejos, simplemente, cuando estamos cansados y hambriento nos resulta más difícil concentrarnos en los estudios. También, si no nos sentimos emocional y físicamente seguros dentro de clase, será muy difícil alcanzar nuestro pleno potencial. Finalmente, Maslow agrega que los estudiantes que no desarrollen la autoestima tampoco podrán avanzar académicamente.

Con respecto al ámbito empresarial, la pirámide de Maslow es bastante utilizada. En el área del advertising, se persigue que asociemos la satisfacción de necesidades no cubiertas con productos sustitutivos, por ejemplo, la libertad y  el autocontrol con un auto, o el reconocimiento con un fragrance (Remo, 2011).

Los gerentes hacen uso de esta jerarquía para identificar cuáles son las necesidades del private y, ya sea a través del diseño de un proyecto private, un título llamativo, arreglos en su horario laboral, o incluso bonos de parques temáticos, los trabajadores puedan seguir motivados. Ejemplo:

Es a la mitad del siglo XX, que las expectativas, sentimientos y necesidades de los empleados en relación con su desempeño laboral empiezan a cobrar very important relevancia, cuando las empresas invierten en el bienestar de los empleados para que se sientan realizados, eso sí, esperando mucho a cambio.

Críticas

Conceptos como “autorrealización” resultan muy vagos y difíciles de operativizar por lo cual han sido muy criticados. En una revisión realizada por Wabha y Bridwell en el año 1976  (cit. en McLeod, 2007)  utilizando la teoría de Maslow, se encontró escasa evidencia de que el orden de necesidades propuesto por el autor fuese el que determinó. Además, una de las limitaciones más importantes es la referente a la metodología, Abraham formuló las características de los individuos autorrealizados mediante un método cualitativo llamado análisis biográfico, y desde el punto de vista científico, este método resulta muy subjetivo. Recordemos que todo método subjetivo conlleva sesgos, lo que cut back la validez de los datos obtenidos, luego la definición operativa de Maslow de la autorrealización no puede ser aceptado como un hecho científico.

Respecto al mencionado análisis biográfico que utilizó Maslow, gran parte de los detractores indican que la muestra, a priori, estaba sesgada hacia varones blancos y con educación superior (como Thomas Jefferson, Abraham Lincoln, Albert Einstein, William James, Aldous Huxley, Gandhi, Beethoven) y aunque posteriormente en 1970, ya incorpora a mujeres autorrealizadas, como Eleanor Roosevelt y Teresa de Calcuta, estas comprendían una pequeña proporción de su muestra, luego la generalización de su teoría a mujeres e individuos de clases sociales más bajas o diferente etnia es muy cuestionable (McLeod, 2007).

Se critica también la suposición de que las necesidades de inferiores deben ser satisfechas para poder alcanzar su potencial y autorrealizarse. Esto no es siempre así, y por lo tanto la jerarquía de necesidades en algunos aspectos de Maslow no ha sido sostenida. Pensemos en personas que viven en extrema pobreza son todavía capaces de necesidades de orden superior como el amor y pertenencia. Vayamos un poco más lejos aún, grandes autores y artistas (por ejemplo, Rembrandt y Van Gogh) vivían en la pobreza durante toda su vida, sin embargo, se podría argumentar que lograron la autorrealización. ¿Qué pasó aquí? Los expertos sostienen que podemos estar motivados por necesidades de crecimiento más altas, al tiempo que por las necesidades de deficiencia de menor nivel.

Una investigación más reciente, llevada a cabo en 2011 por Tay y Diener puso a prueba la teoría de Maslow mediante el análisis de datos de 60.865 participantes de 123 países, que representan las principales regiones del mundo. En una encuesta, los participantes respondieron sobre seis necesidades que se parecen mucho a los de modelo de Maslow, también calificaron su bienestar a través de tres medidas discretas: evaluación de vida, sentimientos positivos (instantes de alegría en el día a día), y sentimientos negativos (experiencias cotidianas de tristeza, la ira o estrés). Los resultados respaldaron la opinión de que, aún que las necesidades humanas son universales y atraviesan diferencias culturales, el orden de estas no es como lo establece Maslow.

Ya en 1972 Clayton Alderfer (cit. en Kremer y Hammond, 2013) reformula la jerarquía, cut back de cinco a tres los grupos de necesidades, y los denomina: “Existencia”, “Parentesco” y “Crecimiento”. Esta teoría llamada ERG, (por sus siglas en inglés, Existence, Relatedness and Progress), no posee una estructura rígida con un orden establecido, podemos operar al mismo tiempo en distintas necesidades, además factores de peso como nuestros antecedentes familiares o nuestro ambiente cultural pueden alterar el orden de nuestras necesidades. Como vimos anteriormente la cultura influye, ejemplo de esto es la japonesa, que anteponen las necesidades sociales a las fisiológicas.

Por Karemi Rodríguez Batista para Psyciencia

— Karemi Rodríguez Batista to www.psicok.es

El cine y las series como herramientas en terapia — Psico-K

Vista Normal 

La metáfora, el simbolismo y las imágenes son utilizados en terapia, ya que ayudan a los que están en tratamiento a explorar los pensamientos y sentimientos y abordar áreas de preocupación. Las películas no solo contienen símbolos, sino que también pueden generar empatía, aumentar las habilidades de comunicación y permitir que las personas en terapia se vuelvan más conscientes de sus propios sentimientos y deseos. La visualización de películas permite a los espectadores participar de varias maneras: lingüística, visio-espacialmente, interpersonal e intra-psíquicamente. Los defensores de la terapia de cine creen que esto puede ser útil porque se ha demostrado que el aprendizaje ocurre más rápidamente cuando la información se procesa de más de una manera.

Esta técnica de terapia fue desarrollada siguiendo las líneas de la  biblioterapia, que es el uso terapéutico de los libros y la lectura en la práctica clínica. La cineterapia es definida como el uso del cine, películas o collection, para ayudar a nuestra salud psychological, es un medio terapéutico complementario que se utiliza dentro de la terapia tradicional, según el Dr. Bruce Skalarew, psiquiatra y copresidente del Discussion board for Psychoanalytic Research of Movie.

 ¿Por qué utilizar las collection y películas como herramientas en terapia?

Son muchos profesionales de la psicología que utilizan el trabajo con películas y collection como tarea para casa, a fin de reforzar aspectos trabajados en sesión, ya sea como materials de reflexión, modelado, reformulación del problema, definición de la emoción o clarificación de valores, ya que las escenas funcionan como metáforas de la vida, siendo un vehículo de transmisión muy potente (García y Moreno, 2011; Sofía, G, 2017).

Otro de los muchos puntos a favor es la mejora de lo que se conoce como teoría de la mente, al incidir sobre las capacidades empáticas  y el entendimiento de nuestros propios procesos emocionales, haciendo uso tanto del efecto de la trama, las imágenes, o la música.Resulta además reforzante para la alianza terapéutica, ya que el trabajo puede fortalecerse desde aquí y servir como experiencia común y trabajo cooperativo entre el cliente y el terapeuta.

Esta herramienta proporciona una forma menos abrumadora de hablar sobre los sentimientos al facilitar a los consultantes explorar indirectamente sus preocupaciones relacionándolas con las de los personajes de la película.

 ¿Por qué nos mueven tanto ciertos personajes y nos identificamos? 

El impacto de estos espectáculos (collection, películas, teatro…) se ha comenzado a estudiar mediante técnicas de neuroimagen y mediciones fisiológicas, y los resultados arrojan que son las áreas cerebrales activadas son las  relacionadas con la empatía, la teoría de la mente, y la comprensión de metáforas. Sí, las neuronas espejo juegan un papel basic en todo este proceso. Es importante puntualizar que la resonancia fisiológica será más intensa si la escena es en directo, por ejemplo, en el teatro (Sofía, 2017).

¿Os habéis fijado que son muchas las collection protagonizadas por personajes con una ethical ambigua? ¿Qué nos sucede cuando hablamos de narrativas tales como Los Soprano, Breaking Unhealthy o Dexter? No hay una clara distinción entre “el bien y el mal”. Los espectadores nos sentimos fascinados tanto como con aquellos héroes clásicos, nos identificamos con esos malvados con cara amable y justificamos sus acciones. Resulta que para muchos de nosotros, el hecho de reflexionar sobre cómo actuaremos ante tales situaciones similares a las del personaje, nos resulta muy emocionante y hasta ethical. Podemos ver reflejados aspectos innombrables, rechazados en el Otro,  así de alguna forma liberarnos.

Dolf Zillmann, renombrado psicólogo de los medios de comunicación, desarrolló en los años ochenta la influyente teoría de la regulación emocional. Según esta, los espectadores buscamos mejorar nuestro estado de ánimo mediante la elección de los programas televisivos, y experimentamos diversión y placer si sucede un desenlace feliz para “los buenos” y un closing adverso para “los malos”. Afirma que construimos relaciones ya sea positivas o negativas, según nos identifiquemos moralmente con los protagonistas mientras seguimos la historia.

Es a finales de los ochenta que vemos un cambio significativo en las narrativas de las collection y películas. Nos desafían emocionalmente ya que no hay una línea muy clara, más bien una gran mezcla de emociones. Probablemente los conflictos que observamos en protagonistas criminales nos ayudan a fijar nuestros valores morales, nos sentimos “mejores”, no así si nos comparamos siempre con aquellos tremendous héroes infalibles, donde siempre saldremos perdiendo.

— Karemi Rodríguez Batista to www.psicok.es