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Psicodifusion. Hoy, 24 de julio día BDSM

Hoy, 24 de julio se conmemora el Día Internacional del BDSM y, como no podía ser de otra forma, dedicamos un artículo a esta práctica sexual que aún hoy está rodeada de falsas creencias y mitos.
Así que, previamente a meternos en materia, a todos los practicantes, curiosos y a aquellos interesados en la sexualidad es basic y en el BDSM en explicit: ¡feliz día del BSDM!

¿Por qué BDSM y por qué 24 de julio?

Como se ha comentado, el 24 de julio es el Día Internacional del BDSM. ¿Casualidad? No lo creo.

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Las siglas BDSM corresponden a Bondage y Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo y que se celebre un 24 de julio no es mera coincidencia. El 24 de julio (24-7) hace referencia a la práctica del denominado 24/7, muy ordinary en el BDSM y que consiste en una relación de dominación/sumisión que se extiende todo el tiempo del día todos los días, es decir 24 horas y 7 días a la semana.

Mitos y creencias falsas sobre el BDSM

El BDSM es una práctica extendida (más allá de lo que parece) desde hace siglos y actualmente popularizada por determinadas novelas y/o largometrajes que, como ficción que son, poca parte de realidad y verdad contienen.

Esto provoca que alrededor de esta práctica haya una serie de mitos que ensombrecen o distorsionan la realidad del BDSM. Algunas de las principales falsas creencias sobre esta práctica, que están más extendidas son:

MITO 1: El rol dominante lo ejerce el hombre y la mujer ejerce el papel de sumisa. ¡Falso! Tanto la mujer como el hombre pueden ejercer el rol dominante o de sumiso/a. el género o sexo de cada persona es independiente del rol que asuma.

MITO 2: Las parejas que adoptan un rol de dominante o sumiso lo trasladan a todos los ámbitos de su vida y convivencia en pareja. ¡Falso! Independientemente del 24/7, una pareja puede adoptar estos roles en el momento que deseen y siempre de modo acordado y consentido. Lo más frecuente es que la práctica se limite a efectos de alcoba.

MITO 3: Practicar BDSM es peligroso, ya que se le puede hacer daño al otro. ¡Falso! La práctica del BDSM tiene siempre que cumplir la norma SSC (Protected, Sane and Consensual), es decir, tiene que ser seguro, sensato y consensuado. Cualquier otra práctica que no cumpla estos criterios no corresponde al BDSM. Para ello, existen una serie de contratos de sumisión/dominación que garantizan el consenso y códigos de seguridad que garantizan la seguridad, como su nombre indica.

MITO 4: El BDSM es una conducta sexual abusiva, en la que una persona sádica se aprovecha de otra persona masoquista con un evidente problema psychological y sexual. ¡Falso! Como se ha comentado, el BDSM es consensuado y no hay abuso alguno por ninguna de las dos partes.

MITO 5: El sumido debe consentir y aguantar todo aquello a lo que el dominante lo somete. ¡Falso! Todas las prácticas que se incluyen en el BSDM son consentidas por ambas partes. Es necesario entender que la finalidad es la satisfacción y el disfrute de ambas partes.

MITO 6: Las personas que practican BDSM tienen que usar cuero, látex y otros complementos sexuales. ¡Falso! El BDSM se puede practicar como a cada cual más le plazca. Cierto es que el uso de cuero y látex suele ser un complemento común, así como diferentes complementos sexuales, pero no se trata de algo imprescindible.

MITO 7: Las personas que practican BDSM tienen un trastorno psychological, algún trauma no resuelto o sufren una parafilia. ¡Falso! El BDSM no es una práctica sexual desviada, a pesar de que el DSM-V siga incluyendo en su criterio diagnóstico el trastorno de fetichismo, travestismo, masoquismo sexual y sadismo sexual. Recordemos que no hay trastorno como tal si la vida diaria, laboral, acquainted y/o social no está afectada y que no se trigger un sufrimiento patente en uno mismo o en otro u otros.

MITO 8: A la persona con rol de sumiso le gusta sentir dolor, es un masoquista y al dominante le gusta infringirlo. El dolor, por consiguiente es inherente a la práctica del BDSM. ¡Falso! La humillación es un ingrediente más que puede o no utilizarse en la práctica del BDSM, al igual que infringir dolor, pero siempre y cuando todas las partes implicadas estén de acuerdo con ello. Hay personas a las que el dolor no les agrada, aunque sea leve, y practican BDSM.

Esperamos que con este artículo se desmientan algunos de los principales mitos sobre el BDSM. No obstante, como ocurre con temas de related índole, las falsas creencias tienden a rodearlos y por ello la importancia de la información objetiva al respecto.

— P. Borrego to www.psicodifusion.es

Psicodifusion. Efectos del confinamiento en la relación de pareja.

En artículos anteriores se ha comentado el efecto del confinamiento en las relaciones de pareja.
En algunos casos, este encierro inesperado ha provocado que la relación de las personas se consolide y/o se refuerce, pero han sido muchas las parejas cuya relación se ha deteriorado.
En el presente artículo se tratará qué se puede hacer en ambos casos.

¿Y ahora qué?

Pues ahora, la “nueva normalidad” (termino curioso y contradictorio, cuanto menos) se debe aplicar también al terreno de la pareja.
Pero cuidado, es preciso comprender que esta desescalada va a tener consecuencias tanto en aquellas parejas en las que se haya producido unión, como en aquellas en las que se ha producido separación.
En las parejas en las que se ha producido una mayor unión hay que considerar que el apego entre ellos ha sufrido un incremento directamente proporcional al vínculo de unión. Esto puede que no tenga consecuencia más allá de una mayor fortaleza del vínculo, pero puede que esto ocasiones problemas de apego.
Exacto, la desescalada y el tiempo hará que todo vuelva a la normalidad, por lo que el tiempo que estas personas comparten, disminuirá. De este modo, la incorporación laboral, las salidas o los compromisos serán variables de obligado cumplimiento que requerirán una menor permanencia el uno con el otro.
De este modo, no es extraño que puedan surgir problemas de ansiedad por separación. Esta ansiedad no tiene porqué reflejarse únicamente en la pareja, sino también en los hijos, dado que las vacaciones sumarán aún más tiempo de éstos en casa.

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La ansiedad por separación no es algo trivial, puede ser un problema grave e incluso desembocar en otros estados de malestar como bajo estado de ánimo o ansiedad generalizada.
Por otro lado, en las parejas a las que el encierro les ha hecho mella en su relación el desconfinamiento volverá a asentar la rutina ordinary, pero lo vivido no puede deshacerse y el daño, por así decirlo, queda hecho.

¿Qué se puede hacer entonces?

La respuesta a la pregunta “¿Qué se puede hacer entonces?” es la misma, tanto para los casos de unión, como de desunión: tomarlo con calma.
Al igual que nos hemos tomado con calma el encierro (o debiéramos haberlo hecho) y que nos debemos tomar con calma la “nueva normalidad”, la normalización de la convivencia y vínculo con la pareja debe someterse an analogous proceso.
En primer lugar, lo más importante es identificar en qué situación nos encontramos e identificar, así mismo, si existe una ansiedad por separación o algún rencor con el consorte. Hecho esto, únicamente hay que ir paso a paso.
El caso de la ansiedad por separación debe abordarse como se aborda la ansiedad por cualquier otro motivo. Las técnicas de relajación y hacer actividades que sean satisfactorias son medidas eficaces.

En el caso de que el encierro haya repercutido negativamente en la relación, la primera medida es también identificar este hecho y hablarlo claramente con la pareja. En este punto hay que considerar varias cuestiones:
Sin culpables. No es conveniente buscar culpables. Todas las personas nos equivocamos y es un gesto de empatía comprender que lo que le ha pasado al otro, o cómo se ha comportado ante una situación, nos podría haber pasado a nosotros.
Sin orgullo. El orgullo es un sentimiento que conduce al pierde-pierde. Pierde el otro y pierdes tú. Para la comunicación en pareja es mejor, pues, no invitar al orgullo a que participe.

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No perder el fin: El objetivo primero y último de la comunicación es que la relación sea tan positiva como previamente al encierro. Esto incluye que cada miembro de la pareja debe estar abierto al diálogo y expresar sus sentimientos, pensamientos y sus puntos de vista, abierta y sinceramente, sin dejar nada para uno mismo. Asimismo, es necesario que dejemos que el otro se exprese, sin interrumpir y dando tiempo.
Mirar la perspectiva positiva: Los conflicto y los problemas no son del gusto de nadie, pero siempre (como a la mayoría de las cosas) se le puede sacar algo positivo. Y es que, en realidad, podemos percibir los conflictos como pruebas para demostrar nuestras habilidades. Esta situación de pareja que nos ocupa puede ser, por consiguiente, un reto a vencer en cuanto podamos solucionarla y, como se trata de un conflicto que involucra a la pareja, puede ser algo que haga más fuerte el vínculo aún.
Aprendizaje: Resolver el problema y reflexionar sobre lo que ha ocurrido puede ser un aprendizaje, tanto para que no se vuelva a repetir como para que conozcamos más al otro y a nosotros mismos.
No obstante, es posible que el daño provocado por una saturación convivencial, y otros factores varios durante el encierro, haya provocado tanto deterioro en la pareja que estas medidas mencionadas se queden cortas. En estos casos, lo más adecuado es acudir a un profesional que intervenga en pareja.

— P. Borrego to www.psicodifusion.es