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Cómo mejorar nuestros hábitos alimentarios

Los hábitos alimentarios son comportamientos conscientes, colectivos y repetitivos, que conducen a las personas a seleccionar, consumir y utilizar determinados alimentos o dietas, en respuesta a unas influencias sociales y culturales. Es decir, hablamos de que los hábitos de cada persona, han sido aprendidos de la sociedad en la que nacemos y a las influencias a las que estamos sometidos.

 

Dentro de estos hábitos están nuestros comportamientos alimentarios y nuestra tendencia a preferir ciertos alimentos sobre otros.

 

Que existan hábitos alimentarios en diferentes países, culturas y religiones no indica que sean la mejor opción para cada uno. Por lo tanto, si a día de hoy, nos planteáramos realizar un cambio de hábitos, ¿sería posible? La respuesta es sí.

 

Al ultimate, los hábitos alimentarios no forman parte de la genética, sino que los vamos aprendiendo a lo largo de la vida de la mano de nuestros modelos de conducta. Se tratará de un proceso de cambio, mediante el cual, poco a poco, podemos ir incorporando el consumo de productos más adecuados para nosotros.

 

Para poder empezar a establecer cambios, tenemos que saber cuáles son los nutrientes esenciales que necesita nuestro cuerpo. Los dividimos entre macro y micro nutrientes. Los macro nutrientes se refieren a los hidratos, proteínas y grasas saludables, que son los que nos aportan la energía necesaria; mientras que, los micronutrientes son esenciales para las funciones orgánicas, y nos los aportan las vitaminas y los minerales.

 

Todos estos nutrientes los deberíamos obtener a través de la alimentación de forma equilibrada. Con los hábitos alimentarios lo que ocurre es que podemos estar consumiéndolos, pero no de la forma más saludable y adecuada. Incluso puede que estemos realizando la ingesta de alimentos que no nos satisfacen pudiendo sustituirlos por otros que sí nos gusten, y sean igual de nutritivos.

 

A raíz de 12 años de formación mediante el trabajo y el estudio en la nutrición, me di cuenta de que cada persona debería tener las herramientas necesarias para construir sus propios hábitos alimentarios de forma consciente y saludable. Por ello, he diseñado El Método de los four Elementos®. Se trata de un método basado en explicar una nutrición sencilla, balanceada, ordenada y que tú mismo, a través de tus gustos, costumbres y preferencias, puedas elegir qué comer, consiguiendo de esta forma una mayor adherencia a los cambios, ya que los harás desde tu libertad de elección, sin obligaciones, restricciones ni verdades absolutas.

 

Consiste en construir poco a poco una base de alimentación saludable y consciente que, una vez que la tengas, te permitirá conocer mejor los alimentos, tu cuerpo y tu metabolismo, y así podrás tomar mejores decisiones.

 

¿Qué es lo necesario para poder empezar a realizar cambios? Querer. Parece algo sencillo, pero los mensajes positivos para uno mismo, son imprescindibles para empezar a realizar cambios con determinación. Desde el positivismo, conseguimos mucho más que desde la restricción, logrando alcanzar una mayor felicidad para nuestro cuerpo y mente.

 

Si quieres conocer más acerca de El Método de los four Elementos, un método alimentario garantizado, respaldado científicamente y probado por miles de personas de 25 países diferentes, te invito a que adquieras mi libro Nutrición Emocional, en donde encontrarás herramientas y claves para empezar a adquirir un hábitos saludables. Dentro del enlace, por si quieres comprender mejor en qué consiste mi libro, encontrarás un botón para descargarte un pequeño fragmento del libro free of charge.

 

 

Bueno preciosa, espero que hayas disfrutado mucho de la lectura de este submit, ¡y que te sirva de gran ayuda!

 

Por favor déjanos tus preguntas y comentarios bajo este submit, también tus sugerencias de qué temas te gustaría que tratáramos.

 

Estaremos encantadas de saber de ti y apoyarte en todo lo que podamos.

 

Un abrazo,

 

Fran Sabal.

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— Fran Sabal to escueladenutricionemocional.com

El cine y las series como herramientas en terapia — Psico-K

Vista Normal 

La metáfora, el simbolismo y las imágenes son utilizados en terapia, ya que ayudan a los que están en tratamiento a explorar los pensamientos y sentimientos y abordar áreas de preocupación. Las películas no solo contienen símbolos, sino que también pueden generar empatía, aumentar las habilidades de comunicación y permitir que las personas en terapia se vuelvan más conscientes de sus propios sentimientos y deseos. La visualización de películas permite a los espectadores participar de varias maneras: lingüística, visio-espacialmente, interpersonal e intra-psíquicamente. Los defensores de la terapia de cine creen que esto puede ser útil porque se ha demostrado que el aprendizaje ocurre más rápidamente cuando la información se procesa de más de una manera.

Esta técnica de terapia fue desarrollada siguiendo las líneas de la  biblioterapia, que es el uso terapéutico de los libros y la lectura en la práctica clínica. La cineterapia es definida como el uso del cine, películas o collection, para ayudar a nuestra salud psychological, es un medio terapéutico complementario que se utiliza dentro de la terapia tradicional, según el Dr. Bruce Skalarew, psiquiatra y copresidente del Discussion board for Psychoanalytic Research of Movie.

 ¿Por qué utilizar las collection y películas como herramientas en terapia?

Son muchos profesionales de la psicología que utilizan el trabajo con películas y collection como tarea para casa, a fin de reforzar aspectos trabajados en sesión, ya sea como materials de reflexión, modelado, reformulación del problema, definición de la emoción o clarificación de valores, ya que las escenas funcionan como metáforas de la vida, siendo un vehículo de transmisión muy potente (García y Moreno, 2011; Sofía, G, 2017).

Otro de los muchos puntos a favor es la mejora de lo que se conoce como teoría de la mente, al incidir sobre las capacidades empáticas  y el entendimiento de nuestros propios procesos emocionales, haciendo uso tanto del efecto de la trama, las imágenes, o la música.Resulta además reforzante para la alianza terapéutica, ya que el trabajo puede fortalecerse desde aquí y servir como experiencia común y trabajo cooperativo entre el cliente y el terapeuta.

Esta herramienta proporciona una forma menos abrumadora de hablar sobre los sentimientos al facilitar a los consultantes explorar indirectamente sus preocupaciones relacionándolas con las de los personajes de la película.

 ¿Por qué nos mueven tanto ciertos personajes y nos identificamos? 

El impacto de estos espectáculos (collection, películas, teatro…) se ha comenzado a estudiar mediante técnicas de neuroimagen y mediciones fisiológicas, y los resultados arrojan que son las áreas cerebrales activadas son las  relacionadas con la empatía, la teoría de la mente, y la comprensión de metáforas. Sí, las neuronas espejo juegan un papel basic en todo este proceso. Es importante puntualizar que la resonancia fisiológica será más intensa si la escena es en directo, por ejemplo, en el teatro (Sofía, 2017).

¿Os habéis fijado que son muchas las collection protagonizadas por personajes con una ethical ambigua? ¿Qué nos sucede cuando hablamos de narrativas tales como Los Soprano, Breaking Unhealthy o Dexter? No hay una clara distinción entre “el bien y el mal”. Los espectadores nos sentimos fascinados tanto como con aquellos héroes clásicos, nos identificamos con esos malvados con cara amable y justificamos sus acciones. Resulta que para muchos de nosotros, el hecho de reflexionar sobre cómo actuaremos ante tales situaciones similares a las del personaje, nos resulta muy emocionante y hasta ethical. Podemos ver reflejados aspectos innombrables, rechazados en el Otro,  así de alguna forma liberarnos.

Dolf Zillmann, renombrado psicólogo de los medios de comunicación, desarrolló en los años ochenta la influyente teoría de la regulación emocional. Según esta, los espectadores buscamos mejorar nuestro estado de ánimo mediante la elección de los programas televisivos, y experimentamos diversión y placer si sucede un desenlace feliz para “los buenos” y un closing adverso para “los malos”. Afirma que construimos relaciones ya sea positivas o negativas, según nos identifiquemos moralmente con los protagonistas mientras seguimos la historia.

Es a finales de los ochenta que vemos un cambio significativo en las narrativas de las collection y películas. Nos desafían emocionalmente ya que no hay una línea muy clara, más bien una gran mezcla de emociones. Probablemente los conflictos que observamos en protagonistas criminales nos ayudan a fijar nuestros valores morales, nos sentimos “mejores”, no así si nos comparamos siempre con aquellos tremendous héroes infalibles, donde siempre saldremos perdiendo.

— Karemi Rodríguez Batista to www.psicok.es

Cómo comes es tan importante, como qué comes

Te has hecho alguna vez estas preguntas:

¿Desde dónde y cómo te relacionas con la comida?
¿Desde dónde y cómo te relacionas con tu cuerpo?
¿Desde dónde y cómo te relacionas contigo?

¿Sabes que tu forma de comer es tan o más importante como los alimentos que eliges?

¿Sabes la importancia que tiene desde dónde te relacionas con la comida? porque el tu forma de relacionarte con la comida es un reflejo de la relación que tiene contigo misma.

Lo sé, hoy estoy preguntona, y te invito a que te hagas estas preguntas y reflexiones.

Tú, ¿cómo comes? ¿Para qué comes?

¿Deprisa, de pie, distraída, delante del ordenador, con la tele puesta y pensando en el fin de semana, o en los niños, en la casa, en la pareja, o en cuando tendrá su tiempo para ti?

Y, además, te invito también a pararte y empezar a ser conscientes de lo que haces, cómo lo haces y desde dónde lo haces, en especial cuando comes.

¿Cómo te relacionas con la comida, desde la lucha o desde la no lucha?

El estar en modo lucha, con la comida, con tu cuerpo y contigo, el comer por otros motivos que no son hambre física, el comer rápido, el no comer, el comer de más… No te va a hacer salir de tu situación precise.

Cuando comes (incluyo bebidas) emocionalmente, es una forma de autocuidado, pero de un modo reactivo. No es un autocuidado con amor, ni responsable, ni consciente.

Sueles comer emocionalmente para sentirte mejor, pero ese sentirte mejor es solo momentáneo, es un placer efímero y cortoplacista. Usas la comida como calmante, refugio o incluso premio, pero ya sabes que, la comida así, es una falsa amiga. A medio y largo plazo, no te vas a sentir mejor, sino todo lo contrario y ni te digo las consecuencias en tu salud física, psychological y emocional (kilos de más, estrés, ansiedad, falta de energía, y un largo and so forth.)

¿Cómo puedes empezar a relacionarte de una forma saludable contigo, con tu cuerpo y con la comida? Hoy y mañana y este mes, y este año, y toda tu vida.

El autocuidado hacia ti, empieza cuando aprendes a atender tus verdaderas necesidades y para ello tienes que parar y tomar consciencia de tu relación con la comida (que es una forma de relacionarte contigo).

Una relación saludable con la comida, con tu cuerpo y contigo, empieza a suceder cuando miras adentro de ti, cuando buscas las razones internas, por las que te relacionas con la comida, con tu cuerpo y contigo, desde la lucha y no aceptación.

Porque ya te digo, que si comes de más, o en piloto automático, o por razones diferentes al hambre física, eso no es tener una buena relación con la comida, ni contigo.

Y para darte cuenta de todo ello, tienes que surfear tu momento presente, y estar en contacto con tu experiencia interna (emociones, sensaciones físicas, pensamientos) desde un lugar de no juicio y de aceptación. Solo cuando te permites bucear y explorar tus emociones y necesidades más profundas podrás dar una respuesta lo más ecológica posible.

A partir de hoy te invito a que te hagas esta sencilla y poderosa pregunta: ¿Desde dónde me relaciono con la comida?

Y si es desde la lucha, pregúntate que puedes hacer para endulzar tu experiencia precise, sin acudir a la comida, cuando no es hambre física sino de corazón.

Y una buena manera de entrenarte en el autocuidado, es la práctica de la Alimentación Consciente o Mindfulness Consuming.

Y digo práctica, porque es un modo de vida, no es una dieta, es una filosofía de vida, para toda la vida. Por ello, hay que entrenarla hasta integrarla y que sea algo pure.

Y como es algo “diferente”, para tu mente subconsciente  y ya sabemos que no le gustan los cambios, hay que entrenarla poco a poco, de forma gradual, pequeños cambios que marquen a medio y largo plazo una gran diferencia.

Cuándo empiezas a practicar Alimentación Consciente o Mindfulness Consuming, empiezas a entrar en un territorio nuevo, gross sales de tu zona de confort, de lo que conoces, es un terreno desconocido. Y tu mente va a hacer todo lo posible para sacarte de ahí.

Si no tienes unas referencias, pautas claras, que te digas dónde estás, te entrará el pánico. Y por eso abandona una gran mayoría. Hay que tener unas buenas referencias.

Y esas pequeñas prácticas hechas de manera consciente, cada día, fáciles de hacer, en un breve período de tiempo, puede suponer un gran cambio. Y los beneficios los notarás, no solo en tu cuerpo, también en tu mente y gestión emocional.

He preparado un reto gratuito, de 7 días, para darte esas referencias, para servirte de GPS, si quiere empezar a cuidarte sin dietas.

Cada día habrá una sencilla práctica de alimentación consciente, para que incorpores, en tu día a día. Estas prácticas son compatibles con tu día a día, y no se puede contar ni explicar, si no lo pruebas mínimo una semana por ti misma, no sabrás todos los beneficios que tiene para tu salud.

Te invito a que la experimentes. Yo estaré guiándote.

Te dejo aquí enlace para que te inscribas y estemos conectadas esta semana.

¿Te unes al reto de 7 días de ALIMENTACIÓN CONSCIENTE?>>

Te reto a que pruebes algo diferente, a que te empieces a cuidar sin dietas. A tener un estilo de vida saludable desde tu autocuidado.

Y sobre todo, te animo a que lo compartas y así, seamos muchos comedores conscientes.

Un abrazote cargado de energía

Might

PD. El autocuidado es una forma de amarte y la Alimentación consciente es una forma de cuidarte.

La entrada Cómo comes es tan importante, como qué comes se publicó primero en May Moron.

— Might Moron to maymoron.com

¿Cómo reconocer los casos de hipocondría, y qué hacer?

La necesidad de velar por nuestro bienestar y de cuidar de la propia integridad física es uno de los factores que más han influido en la evolución de nuestro cerebro y de nuestros patrones de comportamiento.

Por ejemplo, a esto se debe que suframos miedo o ansiedad, emociones desagradables e incluso dolorosas que, sin embargo, experimentamos de forma relativamente frecuente porque son útiles para nuestra supervivencia.

Sin embargo, a veces esa predisposición a detectar señales de peligro donde no tiene por qué haberlas nos puede traer problemas, y la hipocondría es una muestra de ello. Aquí veremos cómo reconocer la hipocondría, así como algunos consejos para superarla.

¿Cómo reconocer un caso de problemas por hipocondría?

Especialmente en tiempos recientes, en los que la alta cantidad de población y las dinámicas del mundo globalizado han dado pie a varias pandemias y epidemias, la línea que separa un nivel de preocupación razonable por la propia salud, por un lado, y una obsesión injustificada con la posibilidad de tener enfermedades, por el otro, está algo borrosa.

Sin embargo, siempre es posible reconocer casos extremos en los que la percepción del estado del propio cuerpo llega a estar tan sesgada hacia el pesimismo que resulta totalmente incompatible con la realidad. Esto es lo que ocurre con la hipocondría, que no solo no ayuda a prevenir problemas graves de salud, sino que además llega a ser un problema para quien la desarrolla.

La hipocondría, o hipocondriasis, es una alteración psicológica caracterizada por la propensión a creer que se tiene una enfermedad, a pesar de no existir motivos razonables para llegar a esa conclusión.

Esto hace que vean evidencias de tener una patología en una amplia variedad de pequeños eventos de poca importancia, o que no dicen demasiado acerca del estado de salud que se tiene.

Aquí veremos algunas de sus características más distintivas.

1. ¿Qué indica que la angustia por hipocondría no está justificada?

Tal y como hemos visto, las personas con hipocondría tienen una gran facilidad para creer que sufren enfermedades, hasta el punto de que esa propensión a angustiarse con supuestos signos y síntomas de patologías llega a desgastar su calidad de vida.

Aquí es importante detenernos a pensar en la diferencia entre lo que podemos considerar motivos razonables para sospechar que se tiene una patología, por un lado, y los motivos objetivos para pensar eso. Pueden parecer equivalentes, pero no lo son.

Por ejemplo, algunas alteraciones vinculadas al dolor crónico pueden llegar a ser muy difíciles de objetivar, ya que en última instancia lo que señala su presencia es la existencia de sensación de dolor. En casos de este tipo, no existe una realidad objetiva en la que se base la concept de «tengo una enfermedad», pero sí es razonable pensar que algo falla en nuestro cuerpo.

Así, la hipocondría tiene que ver con otorgar demasiada importancia a eventos o fenómenos que no deberían ser atribuidos a una enfermedad.

2. No es easy obsesión por la salud

Decir que alguien hipocondríaco es un individuo que muestra una preocupación excesiva por su propia salud sería inexacto. En realidad, la hipocondría se fundamenta en un tipo más concreto de preocupación: no es la necesidad de ganar salud llegando a tener un cuerpo perfecto, sino el miedo a estar perdiendo salud.

3. Gana fuerza a través de la rumiación

La rumiación psicológica es lo que ocurre cuando una concept o imagen psychological perturbadora nos viene a la cabeza una y otra vez, y hace que deseemos que desapareciera de nuestra consciencia. En el caso de la hipocondría, esto ocurre mucho, porque como asumimos que hay un problema en nuestro cuerpo casi cualquier estímulo o sensación que juzguemos como anómala puede llevarnos a pensar en la posibilidad de tener una patología.

A su vez, el hecho de exponernos varias veces a estas situaciones desagradables hace que crezca la ansiedad anticipatoria, ante la posibilidad de que con un nuevo día lleguen nuevas señales de que tenemos una enfermedad.

4. Se prolonga en el tiempo

La hipocondría es una alteración persistente, que dura meses. No es cuestión de haber visto un documental sobre los efectos de la comida procesada y pasarse una tarde pensando en eso.

¿Qué hacer?

Estos son varios consejos que pueden ayudar a las personas que hayan desarrollado hipocondría.

1. Asiste a terapia psicológica

El primer y más importante consejo es contar con ayuda por parte de psicólogos, dado que solo a través de este procedimiento dispondrás de atención personalizada y de medidas de intervención adaptadas a las particularidades de tu caso, y además por parte de profesionales específicamente formados para intervenciones de este tipo.
Eso sí, ten en cuenta que la terapia es un proceso que requiere compromiso, y abandonarlo antes de tiempo puede suponer volver a la casilla de salida.

2. Lleva un diario en el que vayas anotando lo que sientes

Es importante que te acostumbres a ver más allá de los pensamientos y de los sentimientos ligados a la hipocondría; lo best es que no te limites a vivirlos en tus propias carnes, sino que además aprendas acerca de cómo y cuándu surgen.

A través de este proceso de «ingeniería inversa» psicológica, en la que empiezas a detectar los patrones de pensamiento que hay detrás de la hipocondría (cuando esta se expresa), te será más fácil comprender hasta qué punto esas concepts son irracionales.

Para conseguir esto, algo muy útil es llevar un autorregistro: un lugar que deberás tener siempre a mano y en el que puedas ir apuntando información básica acerca de lo que piensas, sientes y haces en los momentos en los que la hipocondría se manifieste, anotando lugar, fecha y hora, y lo que ocurrió justo antres, durante y justo después de cada una de esas experiencias.

3. Crea rutinas que te mantengan lejos de la rumiación

Aunque no lo notes, la hipocondría no surge espontáneamente de tu cerebro, sino que «se alimenta» de determinados hábitos y contextos a los que te expones de manera frecuente. Por ello, una buena medida a adoptar es detectar situaciones o contextos en normal que te suelan arrastrar a la hipocondría, y optar por otras opciones.

Por ejemplo, si notas que cada vez que visitas YouTube terminas viendo vídeos sobre enfermedades, puede ser bueno elegir otro modo de rellenar parte de tu tiempo libre en Web, o bien visitar muchos vídeos de otras temáticas para que el algoritmo deje de recomendarte esos contenidos. O, si por el motivo que sea en tu grupo de amigos mucha gente es médico, les puedes pedir directamente que cuando estés con ellos no hablen de su trabajo. La concept es exponerte a situaciones distintas, ya sea modificando tu contexto o exponiéndote a otros nuevos.

4. No intentes bloquear el malestar

La hipocondría gana fuerza cuando intantamos dejar totalmente fuera de nuestra consciencia todos los pensamientos ansiógenos que nos genera. Es mucho mejor ir ganándole terreno aceptando que durante un tiempo nos producirá inquietud e incomodidad.

¿Buscas apoyo psicológico contra la hipocondría?

Cribecca

Si crees que has desarrollado hipocondría y estás buscando ayuda psicológica para tratar este problema con el apoyo de profesionales, te proponemos que contactes con nosotros. En Cribecca Psicología disponemos de varios expertos en psicoterapia con mucha experiencia ofreciendo tratamiento ante esta clase de problemas,así como en otras complicaciones de tipo psicológico: ansiedad generalizada, estrés postraumático, depresión, fobias, problemas de pareja, TOC, and many others.

Actualmente atendemos en sesiones de psicoterapia presencial en Sevilla, y también en sesiones de terapia on-line por videollamada. Si quieres saber cómo trabajamos, puedes leer más sobre nosotros en esta página.

Referencias bibliográficas:

  • Avia, M.D.; Ruiz, M.A. (2005). Suggestions for the Remedy of Hypochondriac Sufferers. Journal of Up to date Psychotherapy. 35(3): pp. 301 – 313.
  • Fallon, B.A.; Qureshi, A.I.; Laje, G.; Klein, B. (2000). Hypochondriasis and its relationship to obsessive-compulsive dysfunction. The Psychiatric Clinics of North America. 23(3): pp. 605 – 616.

— Cribecca to psicologiaymente.com

Cómo la aceptación te ayuda a transformar tus emociones

Hay algo paradójico en la gestión de las emociones.

Sé que es una frase muy manida, pero es absolutamente cierta: «A lo que te resistes, persiste».

Y para poder cambiar algo, es imprescindible haberlo aceptado previamente.

Personalmente me costó mucho entender esto. Incluso después de entenderlo, me costó experimentarlo, sentirlo, y dejar que ocurriera.

Y esta paradoja de la aceptación como requisito para el cambio, se puede aplicar a las situaciones de nuestra vida y las relaciones, pero hoy quiero centrarme en las emociones.

Las emociones, cuando nos detenemos a observar lo que realmente son, nos damos cuenta de que son sensaciones corporales, y son pensamientos.

Algunas emociones son agradables, otras aunque desagradables son llevaderas. El problema aparece con las emociones que nos abruman o desbordan, que nos causan un intenso sufrimiento, o nos impulsan a realizar conductas de las que más tarde nos arrepentimos. Es entonces cuando se hace necesaria la gestión emocional, que nos ayuda a poder manejarlas.

Existen diversos caminos y estrategias de gestión de emociones. Una de ellas es la aceptación de las mismas.

Muchas veces, el primer obstáculo que surge cuando una emoción nos abruma, es que queremos que desaparezca, nos da miedo estar sintiendo esa emoción, o no toleramos las sensaciones y pensamientos desagradables que produce.

Es cierto que algunas emociones son dolorosas de sentir, difíciles. Pero cuando añadimos resistencia, entonces añadimos mucho sufrimiento.

Si aprendemos a aceptar lo que hay en nuestro cuerpo y nuestra mente en cada momento, habrá dolor en ocasiones, sí. El dolor es inevitable, forma parte de la vida.

Y te aseguro que cuando te resistes al dolor el sufrimiento se multiplica por 10.

Te dejo un poema de Rumi, muy conocido que habla justamente de acoger a todas las emociones, y te animo a que practiques de forma recurring la aceptación y la apertura a todas tus sensaciones corporales y tus pensamientos.

La casa de los huéspedes

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
Como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
Que vacían tu casa con violencia
Aún así, trata a cada huésped con honor
Puede estar creándote el espacio
Para un nuevo deleite

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
Recíbelos en la puerta riendo
E invítalos a entrar
Sé agradecido con quien quiera que venga
Porque cada uno ha sido enviado
Como un guía del más allá.

Poema de Rumi, poeta Sufi del siglo XIII

 

— beaalvarez to beaalvarez.com

Cómo gestionar el hambre emocional

Cómo gestionar el hambre emocional

¿Cómo gestionar el hambre emocional? ¿Por qué a veces creemos que comer nos ayudará a sentirnos mejor?

Seguro que te ha pasado. Has tenido un día estresante en el trabajo, has discutido con tu pareja y te sientes triste.

Lo primero que haces al llegar a casa es atracar el frigorífico o la despensa. 

Y además vas a elegir chocolate, pizza, helado, comida rápida o cualquier tipo de alimento con el que tratar de evadirte.  

Pues verás, tengo una buena y una mala noticia para ti. 

La mala es que la comida no soluciona los problemas emocionales, los empeora. 

La buena es que el hambre emocional se puede trabajar. ¿Quieres saber cómo? Sigue leyendo 🙂 

El hambre emocional no se puede llenar con comida

Utilizar la comida como una herramienta de consuelo y de evasión es mucho más común de lo que piensas. 

De hecho, yo misma la utilicé para aliviar mis inseguridades. Pensaba que la comida me reconfortaba, que me ayudaba a calmar los miedos, que con ella dejaba de sentirme tan sola y triste. 

Pero no period así. 

Por más que comía y comía, esas sensaciones no desaparecían. Es más, iban en aumento. Cada vez me sentía más sola, más insegura y además gané algunos kilos, lo que me hizo caer en la bulimia. 

De esto han pasado ya unos años, pero sé de primera mano cómo te sientes, y por eso sé que lo primero es asumir que la comida no es la solución a tus problemas. Lo segundo, saber que no estás sola en esto

Habla sobre lo que te ocurre, exteriorízalo, y si no encuentras a nadie con quien hacerlo, recuerda que puedes contar conmigo. 

Reconciliarte contigo misma y con la comida es imprescindible si quieres estar en paz. 

El círculo vicioso del hambre emocional

Ya hemos visto que comer para calmar la angustia, la tristeza, el agotamiento, el estrés, la soledad o el enfado, no es la solución.

Así no conseguirás calmar estas emociones y entraras en el Círculo Vicioso del Hambre Emocional.

Te lo explico con este gráfico: 

Cómo gestionar el hambre emocional - Begreenchica

Fuente: HELPGUIDE ORG INTERNATIONAL

 

¿Cómo saber si es hambre emocional? 

Te propongo un pequeño take a look at para que puedas reconocer algunas rutinas asociadas al hambre emocional:

  1. ¿Comes más cuando tienes estrés o te sientes agobiada?
  2. ¿Comes sin hambre o incluso cuando ya estás saciada?
  3. ¿Comes para sentirte mejor cuando estás triste, con ansiedad, aburrida, enfadada o irritable?
  4. ¿Te recompensas con comida?
  5. ¿La comida te hace sentir segura? 
  6. ¿Te sientes fuera de management con la comida?

 

Si te identificas con alguna de estas situaciones, es posible que ya estés atrapada en el círculo vicioso del hambre emocional.

Puede que comer te siente bien al principio, pero los sentimientos siguen ahíY a menudo te sientes peor que antes debido a la comida innecesaria que acabas de consumir.

Cuáles son las emociones que causan el hambre emocional

El primer paso para poner fin a este círculo vicioso es conocer cuáles son las emociones que causan el hambre emocional para poder así anticiparte.

Toma nota de las causas más comunes del hambre emocional son:

 

Estrés

¿Has notado que el estrés te da hambre? 

Es totalmente regular, ante una situación de estrés se dispara el cortisol y el cuerpo te pida alimentos salados, dulces y fritos, alimentos que te van a dar una falsa explosión de energía y placer.

Así que la ecuación es clara: a mayor estrés más probabilidades de recurrir a la comida para calmarte.

 

Aburrimiento o sensación de vacío

Comer por aburrimiento es otra de las situaciones más comunes.

Intentamos llenar nuestro vacío inside o nuestra insatisfacción con la vida con comida. 

Seguro que te suena, que alguna vez te has dicho:  “no tengo nada que hacer así que voy a picar algo…” 

 

Hábitos de tu infancia

Suele ser routine que los padres premien el buen comportamiento de los hijos, o intenten levantar el ánimo de sus hijos en situaciones difíciles, con un helado, una pizza, una hamburguesa, chucherías. 

Estos hábitos se han quedado grabados en nuestro subconsciente y de adultas los reproducimos para sentirnos mejor cuando no estamos anímicamente bien. 

 

Emociones como la ira, miedo, tristeza, ansiedad, soledad o inseguridad

Comer puede ser una forma de “calmar” las emociones incómodas.

Son emociones difíciles de manejar, y por eso tratamos de buscar un refugio accesible y rápido como la comida (aunque termine convirtiéndose en una trampa). 

Sigue leyendo y te mostraré algunas concepts para poner en práctica como  alternativa a la comida. 

Estas son algunas de las emociones que desencadena el hambre emocional, pero si conoces alguna más, déjame un comentario más abajo. Me encantará conocer tu experiencia.

 

Cómo gestionar el hambre emocional

Puede que hasta ahora hayas sentido que no puedes hacer nada para controlar ese impulso que te lleva a comer compulsivamente.

No importa lo impotente que te sientas, te aseguro que es posible ponerle fin al hambre emocional. 

Prueba comenzando por estos ideas: 

 

  • Lleva un diario, anota tus emociones y las respuestas que tienes ante ellas.

 

Cada vez que tengas un arrebato y quieras comer en exceso, para un momento, y piensa qué desencadenó el impulso. Puede ser una reunión acquainted, una fecha límite, un exceso de trabajo…

Este es uno de los ejercicios que recomiendo a las mujeres que trabajan de manera particular person conmigo, y de verdad que es realmente útil. Anota todo en tu diario y pronto verás aparecer un patrón de conducta.

 

  • Busca alternativas a la comida para alimentar tus emociones.

 

Una vez que has identificado esas emociones que te llevan a comer sin control, el siguiente paso es buscar una respuesta alternativa a la comida. 

Te propongo algunas herramientas:

– Si sientes soledad: llama a esa persona que sabe sacarte una sonrisa. Busca entre tus fotos recuerdos que te animarán. Adopta una mascota, los animales saben muy bien cómo reconfortarnos con su amor.

– Si lo que sientes es ansiedad, para un momento. Haz una pausa. Sal a dar una vuelta, camina, haz ejercicio, o vete al health club. Suelta esa energía que te está paralizando.

– Si es agotamiento, no sigas. Tu cuerpo te está enviando señales claras. Date un respiro, date un baño caliente, tomate una taza de té o de tu infusión favorita.

– Si es aburrimiento, recupera un interest, seguro que lo tienes. La lectura, las manualidades, los pasatiempos, te harán pasar un buen rato.

 

  • Diferencia el impulso de comer y el hambre actual.

Cuando sientas esas ganas de atracar el frigorífico, espera 10 minutos.

Aprende a diferenciar el hambre emocional del hambre física.

La primera diferencia, y la más clara de identificar, es que el hambre emocional tiene urgencia por ser calmada.

El hambre física puede esperar, y la prueba más efectiva es darte una pausa de 10 minutos antes de responder a esta necesidad.

Si pasado este intervalo de tiempo sigues con hambre, intenta calmarla con una manzana, por ejemplo.

El hambre física recibirá con agrado este alimento, pero el hambre emocional lo rechazará, necesitas dulces, fritos, salados… 

Si esta es tu respuesta, ya lo sabes, estás ante hambre emocional, identifica qué te pasa y pon en marcha una alternativa. No alimentes tus emociones con comida.

 

  • Practica una alimentación consciente.

El hambre emocional te lleva a consumir alimentos de poco valor nutricional. 

Comes rápido, sin saborear, tu único fin es llenarte, pero el vacío es emocional, y te llevará a comer en exceso, seguirás comiendo aún cuando estés llena. Siempre quieres más.

Mi consejo es que aprendas a disfrutar de la comida con una alimentación consciente.

Elige tus alimentos con mimo, quiérete. Saboréalos. Pon tu atención en lo que estás haciendo, no comas por comer o mientras estás haciendo otra cosa.

 

  • Apóyate en una comunidad donde compartir cómo te sientes y recibir ese apoyo que tanto te cuesta encontrar, como por ejemplo la Escuela Come Sano y Quiérete.

Así, cuando te sientas sola, o las emociones negativas te invadan, podrás sentir ese apoyo reconfortante que te ayude a tomar mejores decisiones.

 

Si quieres seguir leyendo sobre el hambre emocional, puedes hacerlo en los siguientes artículos: 

 

 

Y si quieres empezar un cambio en tu estilo de vida, te invito a descargarte mi nueva guía Come Sano y Quiérete, y descubrir herramientas básicas para nutrirte y aumentar tu autoestima. 

 

Cuéntame en los comentarios qué plan B vas a diseñar para cuando aparece tu hambre emocional. 

— to www.begreenchica.com