Manejo de emociones en el deporte

Conocer cómo funcionan las emociones en la competición, comprenderlas y saber cómo regularlas son habilidades necesarias para dar tu mayor rendimiento en el deporte.

Dentro de la alta competición, existe la idea de que debemos estar siempre con una actitud positiva, motivados y evitar a toda costa las emociones desagradables. Sin embargo debemos tener presente que todas las emociones existen por una razón: son necesarias para la supervivencia del ser humano.

En cualquier momento de un entrenamiento o competición podemos ser conscientes de nuestras emociones, sobre todo si son intensas. Cuando sentimos una emoción fuerte y nos paramos a escucharla, seguramente descubramos que esta emoción se debe a que algo ha cambiado, algo nos ha afectado. Aunque las emociones son algo cotidiano, no resultan fáciles de comprender para todos los deportistas, quizá por el énfasis que se ha hecho desde tiempo atrás en los procesos racionales e intelectuales.

Nuestras emociones  se activan cuando nuestro aparato psíquico detecta algún cambio significativo, precisamente por eso son tan necesarias para la supervivencia y por supuesto para la competición.

Veamos algunas de las funciones de la emoción en el deporte para entender mejor su importancia.

  • Alegría: Es la emoción que nos une a los demás. También incrementa nuestra energía y capacidad de disfrute. Un equipo que  se sientan alegres estarán mas unidos entre sí, mas cohesionados y estarán  mas como un grupo y menos como individuos.

 

  • Sorpresa: es una emoción que nos incita a la exploración y fomenta nuestra curiosidad e interés. Cuando un rival que creíamos inferior nos supera, la sorpresa nos hace explorar formas de mejorar y volver a superarlo.

 

  • Miedo: aunque es una emoción que no nos gusta sentir, tiene una importante función, protegernos escapando o evitando peligros. Si no tuviéramos una dosis de miedo a perder no nos prepararíamos a fondo durante la semana. También el miedo nos ayuda a evitar lesiones al impedirnos llevar a cabo riesgos extremos e innecesarios.

 

  • Tristeza: de nuevo otra emoción que no nos damos permiso a sentir ni expresar, pero con una importante función. La tristeza nos permite una pausa en la vida para recuperarnos de algún acontecimiento doloroso.

FUENTE https://www.psicod.com