Los profesionales acuden al SOS de la cantera

Oyeron un grito desesperado. Un SOS a pleno pulmón. Y acudieron a la llamada. En los peores años de la crisis económica que ha golpeado a todos los sectores de la sociedad española, el ciclismo ha sufrido innumerables golpes. Desaparición de equipos, ciclistas obligados a dejarlo, supresión de carreras… y, sobre todo, la defunción de numerosas escuelas que vivían de los presupuestos municipales. La base. El futuro, cortado de raíz.

Así que los ciclistas profesionales decidieron ponerse el traje de faena e implicarse en la cantera. Invertir, trabajar con los más pequeños y tratar de acercar el ciclismo a los niños para detener el imparable descenso de chavales en las categorías inferiores de este deporte. Y así han surgido un buen puñado de proyectos amparados por corredores del pelotón de elite que aportan su imagen como reclamo para atraer a patrocinadores.

Desde luego, el proyecto con más envergadura es el de la Fundación Alberto Contador. El ciclista de Pinto tiene ya un equipo sub23 (Specialized) y otro junior (Flex). Su campus suele acoger a unos 40 corredores, de los que finalmente se hace una importante criba. Recoge chavales de todos los puntos de España. Ya se ha especulado varias veces con la posibilidad de hacer un equipo continental, y esa parece ser la línea más importante a seguir. A día de hoy, parece claro que el futuro del profesionalismo español está en la Fundación Contador, sin dejar de lado a equipos sub23 como Lizarte, el filial de Caja Rural o la Fundación Euskadi… por citar sólo algunos de los más importantes del panorama nacional, aunque Murias Taldea ha arrancado con un potencial y un apoyo económico que indican que el salto de categoría no va a andar muy lejos en 2016.

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Los corredores de la Academia Maté, de amarillo, encabezan el pelotón, con los Valverde Team vestidos como el Movistar, a la izquierda

Alejandro Valverde prefirió centrarse en la categoría cadete. El Valverde Team nació con la intención de crear un tejido competitivo en la base allá por 2013. El murciano se ha estrenado en esta temporada con la categoría junior. La misma línea parece seguir Luis Ángel Maté con su Academia Ciclista, que recientemente firmó un acuerdo con la Fundación Contador. De momento son 12 cadetes, diez chicos y dos chicas. “La cantera andaluza pasa un mal momento. No podemos dejar que se nos muera. Aparte, siento la necesidad de devolver a este deporte un poco de lo que me ha dado”, comenta el ‘Lince Andaluz’.

Bajando aún más en edades, hay otras iniciativas impulsadas también por corredores profesionales como la del talaverano David Arroyo, que prácticamente acaba de empezar: “Tenemos ya 18 niños, de entre cinco y 13 años. En estos tiempos malos es cuando hay que comenzar a trabajar desde abajo y construir los cimientos de una buena cantera. Y los profesionales tenemos que aportar nuestro granito de arena para que, al menos, sea un poco más fácil”, explica el ciclista del Caja Rural.

Y de profesionales en activo a ex corredores que también decidieron invertir en ciclistas de futuro como Carlos Sastre. A través de la Fundación Víctor Sastre ha salido una academia para siete ciclistas junior, con residencia incluida. En verano, cuando haya terminado la época de estudios, saldrán a competir por varios países de Europa. Del antiguo equipo sub23 de la Fundación salió Víctor Martín (Burgos-BH), que sigue de cerca los pasos de este proyecto: “Están haciéndoles un seguimiento a los chavales. Es buenísimo que trabajen así con ellos, durante todo el año, y que salgan a competir fuera. Cuando llegas a sub23 y sales ves que el nivel fuera es más alto, y eso hay que evitarlo porque aquí también hay talento. Lo que falta son recursos”.

niñosEl valenciano Quique Gutiérrez, quien fuera segundo en el Giro de Italia 2006, también tiene una escuela en Vinalesa, con 20 niños de entre 6 y 14 años. Otro ejemplo más de un antiguo pro que se preocupa por la base. Según ha contado en varias entrevistas, el motivo que le impulsó fue ir a una carrera y ver apenas 30 niños. Desgraciadamente, es una imagen que se repite a lo largo de casi toda la geografía hispana, a excepción de Euskadi, Navarra, tal vez Cataluña y poco más.

Surge aquí también el debate de si es mejor que se impliquen los profesionales o que el ciclismo trate de convencer a la gente de fuera para que se acerque y así poder crecer de nuevo. Y todos coinciden en que mientras más fuerzas se unan, mejor. Maté incide en la “necesidad” de que los corredores se impliquen: “Su imagen es un reclamo. Es mucho más fácil encontrar patrocinadores para tus niños si eres Alberto Contador, aunque hay escuelas que hacen un trabajo enorme sin necesidad de estar ligadas a profesionales. Pero en estos tiempos de crisis nos toca arrimar el hombro. Y por supuesto, cualquier empresa de fuera que venga será bien recibida”. David Arroyo va en la misma línea: “Está claro que todas las ayudas vienen bien. Pero es bonito que corredores de alto nivel miren hacia abajo. Ahora hay muchos menos niños que cuando yo corría en esas categorías. Es importante que aportemos nuestro granito de arena”. Y Víctor Martín también se expresa más o menos igual: “Parece que hemos tocado fondo y es bueno que los pros se ‘mojen’ y ayuden a los más pequeños. Pero el ciclismo necesita empresas de fuera y nuevos patrocinadores que inviertan y vean que es rentable”.

Los ídolos del pelotón español han acudido en ayuda de una cantera que agonizaba. Hasta dentro de unos años no sabremos si su gesto ha sido suficiente para salvarla. Dependerá, en gran medida, de la capacidad que tengan para atraer a los niños. Porque sin ellos, ya se sabe, no hay futuro.