¿Es positivo el entrenamiento previo al desayuno?

Mucha gente realiza una sesión de entrenamiento físico por la mañana antes de desayunar. Las razones pueden ser variadas, desde la falta de tiempo que les genera una larga jornada laboral que se extiende hasta bien entrada la tarde, hasta utilizarlo de estrategia para acceder de forma significativa a las reservas de grasas.

Como se podrá comprobar, hay cientos de teorías y estudios sobre el entrenamiento en ayunas. Depende de la persona, de su cuerpo y de su organismo, que este entrenamiento funcione o no. Por tanto, si queremos saber si a nosotros nos funciona y nos aporta beneficios, lo mejor es probarlo por nosotros mismos. Siempre teniendo en cuenta que debemos hacerlo demanera progresiva si no somos deportistas bien entrenados.

PERSONAS NO DEPORTISTAS (quema-grasas)

Una de las teorías que defienden este tipo de entrenamiento  dice que con las reservas de glucógeno incompletas, el organismo accede de forma más significativa a las reservas de grasa almacenadas, consiguiendo el ansiado efecto quema-grasas. Por lo tanto, las personas no deportistas se sienten motivadas porque aprecian un descenso rápido del peso corporal.

Sin embargo, las personas con bajo nivel de condición física que eligen esta opción deben tomar más precauciones pues aún no disponen de las adaptaciones metabólicas necesarias ni para utilizar ácidos grasos ni para conseguir energía rápida y eficaz del glucógeno almacenado. La consecuencia es una fatiga rápida y, en algunos casos, episodios de hipoglucemia con mareos e, incluso, desmayos. Si se quiere realizar este tipo de entrenamiento es necesario progresar haciendo adaptaciones y evitar acciones limitantes o no asumibles, es decir, introducirlo en el entrenamiento poco a poco.

PERSONAS DEPORTISTAS (entrenamiento)

Para personas ya entrenadas este tipo de trabajo bien planteado no debería ser un inconveniente. De hecho, algunos deportistas lo utilizan para entrenar y acostumbrar al cuerpoa utilizar las reservas de grasa de forma rápida y eficaz de cara a las competiciones. Hay personas que la noche anterior le dan un aporte extra de hidratos de carbono al cuerpo para rellenar las reservas de glucógeno para el día siguiente, otras se toman un poco de agua con limón, o una pieza de fruta antes de entrenar. Las posibilidades son miles y dependen solo de nosotros y de qué nos pida el cuerpo.

 Este tipo de entrenamiento también mejora la sensibilidad a la insulina y generará una sensación placentera a lo largo de todo el día por la secreción de hormonas como las catecolaminas y endorfinas. Además, el estómago vacío evita problemas de flato, digestiones, reflujos, gases o alteraciones de la glucemia.

ESTUDIO SOBRE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES Y OTRAS ALTERACIONES

Hace poco se han publicado estudios sobre lo dañino que puede ser no desayunar ya que se cree que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares así como alteraciones de otra índole y, además, rompe el ritmo circadiano de la hora del desayuno.

El Dr. Emilio Luengo, responsable de actividad física del Programa de Empresas Cardiosaludables (PECS) de la Fundación Española del Corazón (FEC) y consultor en Fisiología Cardíaca del ejercicio en la Sociedad Española de Medicina del Deporte, dice no ser partidario de recomendar entrenar en ayunas, en personas entrenadas o no entrenadas, porque “sabemos que el corazón necesita glucosa en forma de ácido pirúvico y oxígeno para trabajar eficientemente, y si se entrena sin desayunar, el corazón no tiene energía y debe recurrir a sus reservas, lo que en personas bien entrenadas suele ser fácil, pero en las no entrenadas puede producir otras alteraciones no cardiovasculares como hipoglucemias, vómitos o dolor de cabeza”.

ESTUDIO SOBRE EL EFECTO QUEMA-GRASAS

Otro estudio científico en el que se revisaron las publicaciones científicas que habían analizado el efecto para perder peso al entrenar en ayunas dice que no hay nada que demuestre la eficacia de entrenar en ayunas para perder peso, es decir, queno tiene el efecto quema-grasas. Por lo tanto, según esto, entrenar en ayunas (sin abusar) solo produce ciertos beneficios para los deportistas que se preparan para competir y acostumbran al cuerpo a utilizar las reservas de grasas; sin embargo, en los que se están iniciando no solo no produce beneficio alguno sino que, además, puede producir problemas en su salud.

Fuente: Iria Grandal