Debajo del pavés (III): Ronde van Vlaanderen

Ronde van Vlaanderen, nombre original, Tour de Flandes, así conocido para la mayoría de aficionados no especialistas. Es el monumento del Flandes, la carrera, el momento, la excusa, la gloria para cualquier ciclista nacido en estas provincias belgas. Lo que para cualquier corredor español puede ser ganar el Tour de Francia, lo es para un belga imponerse en De Ronde, con el añadido de que el ciclismo es masivo, de audiencias millonarias, centenares de aficionados, decenas de banderas en las cunetas. Una cuestión que trasciende el deporte.

Como otras muchas carreras por estos lugares, Ronde van Vlaanderen nació por los lazos existentes entre la prensa local y el deporte. Uno con el otro y la figura de Charles Van Wijnendaele como organizador. La primera edición, disputada en 1913 constó de 324 kilómetros con salida y final en Gante. En aquellas primeras ediciones se trataba de una prueba fundamentalmente local y con mayoritaria participación de ciclistas belgas y, además de  Van Wijnendaele, el otro gran impulsor de la competición fue Léon Van den Haute, hasta el punto de que hoy en día no queda totalmente aclarado a quién debe atribuirse la creación de la prueba. Sí parece claro que ambos participaron en las primeras ediciones.

Precisamente, sólo la primera guerra mundial pudo paralizar el Tour de Flandes. Durante la segunda Guerra Mundial siguió celebrándose, a pesar de la tragedia que asoló Europa, lo que vuelve a mostrar el arraigo del ciclismo en Flandes. Tras la contienda, la publicación Het Nieuwsblad se hizo cargo de la misma y comenzó su expansión internacional. En cuanto al recorrido, De Ronde sufrió numerosos cambios a lo largo de los años, en parte por criterios comerciales y, en otras ocasiones, porque iban desapareciendo o asfaltándose los tramos de pavés. 

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Miles de persones acuden a la salida del Tour de Flandes en Brujas. BettiniPhoto©

La salida en Gante se mantuvo hasta 1976, después paro a Sint-Niklaas y desde 1998 la prueba comienza en Brujas. Desde 1973 la prueba terminaba en alguna de las ubicaciones de Ninove hasta que en 2012 el final de traslado a Oudenaarde y, esta modificación provocó la eliminación del mítico Kapelmuur -y su capilla- y el Bosberg como últimos tramos. Ahora la prueba se decide en varias vueltas a un trazado circular entorno a Oudernaarde y con el Oude Kwaremont y el Paterberg como jueces de la carrera. Los muros que forman parte del trazado actual comenzaron a introducirse en el recorrido en la década de los cincuenta y los más recientes se estrenaron en los setenta. Prueba clásica, pero con innovaciones para mantener la dureza y la leyenda.

Y es que del misticismo también se nutre una competición que vivió particulares historias como la rabia de Eddy Merckx, que siempre tuvo cruzada la carrera, a pesar de que la ganó en dos ocasiones. Menos dificultades vivió Karel Kaers, que logró la victoria (1939) casi sin querer puesto que tenía pensado retirarse, pero le movieron el coche. En la edición de 1985 ganó Eric Vanderaerden y sólo 24 ciclistas cruzaron la llegada debido al mal tiempo… Muchas historias que nutren el mito de Flandes, el Monumento de la región del ciclismo que vuelve, como cada año, el primer domingo de abril. Ronde van Vlaanderen.

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El Kapelmuur fue la penúltima subida de De Ronde hasta 2011. BettiniPhoto©