Aprender a trabajar en equipo desde pequeños

Muchas son las empresas y equipos que hablan de trabajo en equipo y de sus ventajas, pero pocas las personas que consiguen ser coherentes y fieles al concepto. Trabajar en equipo es difícil, principalmente porque necesita de un competente solidario muy elevado. Se trata de favorecer el bien común por encima del individual, priorizar lo que necesita el equipo por encima de los intereses personales.  Si este tipo de valores  no se inculcan desde pequeños, será difícil que en la adolescencia y la edad adulta formen parte de nuestra filosofía de vida.

Para que el trabajo en equipo sea eficaz, tendremos que pasar por varias etapas. En el inicio cobra especial relevancia el conocimiento del grupo, no solo cómo nos llamamos y en qué cole estamos, sino qué nos gusta, qué nos hace sentirnos importantes, cómo vivimos la victoria y la derrota, qué cosas nos molestan y nos hacen sufrir.

Como entrenador puedes elaborar un pequeño cuestionario y dedicar los minutos finales del entrenamiento a que los chavales comenten cada día una pregunta en el grupo delante de sus nuevos amigos. Por ejemplo, les puedes pedir que finalicen frases como ¿Cómo te gusta celebrar la victoria? ¿Cómo prefieres que te traten tus amigos y tus padres cuando perdemos un partido, que te dejen tranquilo, que te pregunten…?

En esta etapa debemos además establecer un objetivo grupal ¿para qué estamos aquí, dónde queremos llegar? Deja que los niños contesten a la pregunta y entre todos decidís la solución final. Te encontrarás con respuestas como “para ganar”, “para que mi familia se sienta bien”, “para ser felices”. Trata de encontrar un OBJETIVO final en la que todos los niños se sientan incluidos. Reparte a cada uno una tarjeta con el objetivo final, cuélgalo en el vestuario, ponlo en un lugar visible. Ese objetivo es de todos y para todos, es el motivo por el que vale la pena luchar y esforzarse.

En relación al objetivo hay que redactar los valores que nos permitirán alcanzarlo. Cuenta otra vez con la colaboración de los niños y pregúntales ¿cómo necesitamos actuar, ser, pensar, sentir…para alcanzar el sueño? Elige al final un decálogo que también sea visible para todos: ambición, trabajo, esfuerzo, solidaridad, generosidad, respeto…

Una vez sentadas las raíces, solo nos falta la receta para conseguir la eficacia del trabajo en equipo. Como entrenador y líder representas el papel principal y de ti dependerá en gran medida que el equipo tenga sinergia y que esté unido, en lugar de ser un conjunto de individualidades.

1.       Provoca la Cohesión. Los chicos deben gustarse ente sí, tienen que pasarlo bien, que afloren las emociones relacionadas con el placer, bienestar, disfrutar. Si se sienten a gusto y se atraen entre ellos, estarán deseando ir a entrenar para hablar, compartir y reír con los amigos.

2.   El sentimiento de pertenencia es fundamental. Habla en términos de NOSOTROS, en lugar de YO. Busca frases, conceptos, comidas, experiencias dentro y fuera de los entrenamientos que os hagan ser miembros del grupo. Consigue que los chicos se sientan orgullosos de pertenecer a este grupo.

3.  Inculca valores como la benevolencia, la solidaridad, el altruismo para que los chicos se ayuden. El chico estrella tiene a veces que verse desfavorecido para que sus compañeros puedan participar y sentirse relevantes dentro del grupo.

4.    Practica una comunicación abierta y sincera. No des gritos, no intimides, no ridiculices, haz crítica constructiva, más centrada en lo que hay que corregir, en las conductas, que en criticar al niño o al grupo. En lugar de gritar “no os implicáis, ¿venimos aquí a perder el tiempo, o qué? Trata de reformular haciendo comentarios del tipo “todos podemos trabajar un poco más, venga corred, luchad por ese balón”. Los niños responden mejor cuando se les dice lo que tienen que hacer que cuando se les critica lo que hacen mal.

5.       Sé justo. Trata a todos por igual, a pesar de que no todos te caigan igual de bien. Hay niños que despiertan en nosotros una simpatía especial, es normal, no te sientas mal por ellos. Pero trata de ser honesto con el grupo y que nadie se vea favorecido ni perjudicado.

6.    Trata de trabajar la empatía. No todos los días los niños están al cien por cien y pueden aportar al grupo. Hay problemas del colegio, con los amigos y los padres. Enséñales que cuando uno está mal, los demás deben arrimar más el hombro y ayudar a su amigo. Facilita que el niño exprese qué le pasa y cómo se siente, y que reciba apoyo por parte de sus compañeros.

7.   Huye de las comparaciones ente ellos. Solo generarás rivalidad, que es todo lo contrario de la cooperación. El equipo alcanza los objetivos cuando cooperamos, no cuando competimos entre nosotros.

8.   Genera confianza. De vez en cuando diles que acaben la frase “Yo confío en ti porque…” y que la escuchen sus compañeros. Los puedes sentar en círculo y decirles que cada uno de ellos acabe la frase en relación a su compañero de la izquierda y de la derecha. Es agradable saber por qué mi amigo confía en mi “porque soy seguro en los pases”. Permite que nos sintamos seguros y valorados y además aumenta el compromiso con el grupo en el sentido de “Si tú me dices que confías en mis pases, yo ahora trataré de hacerlo más porque sé que tú lo valoras y es bueno para el grupo”.

9.   Y por último, cada vez que observes acciones que favorecen el trabajo en equipo…refuérzalas, apláudelas. Todo lo que se refuerza, se repite.

Tomado del: Blog de Patricia Ramirez